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 Asunto: Alcina en Oviedo
NotaPublicado: 24 Sep 2005 14:45 
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Mozartiana
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de La nueva España...jo...parezco el reportero Tribulete

Cuando en 1990 se realizó el estreno en el Campoamor de «L'Orfeo» de Monteverdi se abrió un camino que, hasta nuestros días, ha arrojado resultados importantes, asentando a nuestra temporada de ópera en las corrientes líricas europeas caracterizadas por una continua apertura del repertorio. En estos años el avance ha sido gigantesco en la recuperación de títulos vergonzosamente olvidados por el ciclo lírico ovetense y que, en cierta medida, ha sido ejemplo para otros teatros españoles, permitiendo a la ciudad mantener muy alto el listón en primera línea y marcando referencias y no transitando por detrás como tantas veces sucede, por desgracia, en la vida cultural asturiana. Articular una programación ambiciosa significa arriesgar, no ser complaciente en los títulos que, todos somos sabedores, son a priori más taquilleros y complacen sin exigencia. Por eso es tan relevante el esfuerzo que, desde hace quince años, viene realizando la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera (AO), que ha recorrido un camino que, décadas atrás, por conformismo, coyuntura y enfoques diversos, no se ponía en valor.

Manteniendo esta línea, y en una cada vez mayor batalla por la búsqueda de un espectáculo integral desde todos los puntos de vista posible -siempre teniendo en cuenta el paupérrimo presupuesto con el que se ha de manejar la ópera en Asturias-, la entidad lírica saldó una deuda pendiente con la inclusión de uno de los títulos esenciales de Georg Friedrich Haendel: «Alcina», basada en el poema de Ludovico Ariosto «Orlando furioso». Indudablemente, el mundo barroco requiere otra aproximación por parte de todos los implicados, intérpretes y público. Debe hacerse un esfuerzo para disfrutar de una música magistral, pasional, en absoluto claroscuro teatral. Puro espectáculo. Como en casi todo, la actitud cuenta y aquí cada cual es muy libre de disfrutar con lo que se le ofrece o aprovechar un entreacto para huir. La libertad siempre es, no hay duda, el mejor recurso posible. Desde luego, lo que se pudo ver y oír en el Campoamor es un espectáculo equiparado al que se realiza en cualquiera de las grandes temporadas teatrales. Y esto sí que es la mejor noticia que se puede dar sobre la ópera de Oviedo y ahí la clase política asturiana ha de tomar nota, ante la fuerza de un acontecimiento cultural que genera movimiento económico y es un factor relevante de atracción turística. No estamos sobrados de recursos, y tener acceso a este nivel de calidad exige medios continuados y apuesta firme y decidida por el trabajo que se está realizando.

El peso de una puesta en escena imponente se dejó ver, mejor que nunca, en la inauguración. La producción firmada por David McVicar, muy bien realizada en Oviedo por Steven Stead, es una seña de identidad de la English National Opera y empujó el espectáculo hasta el punto de convertirse, junto al reparto, en el pilar esencial sobre el que se sustentó la velada. McVicar sumerge al espectador en el universo teatral barroco con intensidad, valentía y fuerza arrolladora. Echa mano de todos los recursos propios de la época: los cambios a vista, la reutilización del decorado, el efectismo de la maquinaria del teatro o el tenebrismo, mediante un contraste lumínico preciso responsabilidad de Paule Constable. La eficacia de la iluminación, muy sencilla en su concepto, hizo fluir los cuadros y las escenas de forma onírica, enfatizando la magia de la isla de Alcina, el submundo diabólico que la define. Es «Alcina» un título de sensaciones, en el que los personajes van mutando su carácter y ánimo según la obra avanza y todo el entramado escénico concentra la acción en focalizar la acción en estos cambios psicológicos.

McVicar es preciosista y barroco y, a la vez, moderno en su planteamiento. Juega a la ambigüedad, maneja cada cuadro con un dosificado manierismo y, además, consigue una visión global que da en la diana. «Alcina» es, antes que nada, una cadena sentimental y McVicar la explica con pulcritud, sin escatimar recursos, y audacia. Acierta al dar un tratamiento balletístico a la obra mediante la imaginativa coreografía de Michael Keegan-Dolan, mixtura de danza barroca y contemporánea, seductora, divertida y también radical y melancólica, con todos los afectos desplegados con fruición y un cuerpo de baile profesional, ¡ya era hora!. En su concepto McVicar da un salto y, de repente, se atisba la cultura punk, el glam, el descontrol de los ochenta, en los maquillajes, en las pelucas y en ese vestuario tan lleno de recursos expresivos diseñado por Sue Blane. Los guiños a la modernidad fueron constantes en los tres actos, siempre con equilibrio, desde la obertura «a la francesa» con fundido escénico en negro, la razón en el gabinete de Melisso y el triunfo de ésta al final con el aluvión de hojas y libros o el electroshock que transforma a Ruggiero. Y todo ello, mediante el protagonismo de la escenografía de Michael Vale y su dorado «scænæ frons» de inspiración palladiana con el teatro Olímpico de Vicenza como telón de fondo. Todo esplendor. O sea, todo barroco.

No marcó la misma pauta vivaz la versión de Paul Dombrecht. Ralentizó demasiado el primer acto con unos «tempi» que animaban a dormir una siesta, y sólo en el segundo y, especialmente, en el tercer acto se comenzó a percibir la esencia que da vida al barroco, el contraste musical. Es verdad que para la Orquesta Sinfónica «Ciudad de Oviedo», como para toda formación no especializada, el barroco es una frontera. Se consiguió una cierta sonoridad barroca, pero se quedó lejos de una adecuación estilística precisa. Hay un error claro en la lentitud de Dombrecht, pero también la aptitud de la formación local no fue la adecuada -¡qué registro grave en la cuerda tan fuera de estilo!-. Por lo contrario, qué ejemplo se debería tomar de la actitud del Coro «El León de Oro». Entrega, empaste adecuado y sensibilidad en el canto, entusiasmo y, sobre todo, calidad. Su presencia elevó el listón y demostró cómo hacer las cosas con criterio y sin alardes.
En el reparto, muchas luces y también algún nubarrón pasajero. Anna Chierichetti se mostró magistral como Alcina. El discurso vocal del aria «Ah! Mio cor» del segundo acto ya dejó clara la potencialidad y frescura de una intérprete que dio una lección de canto de principio a fin en sus arias. ¡Qué calidad en todos los registros! ¡Qué exhibición en la coloratura! Y a su nivel, dos muestras de la contundente escuela de canto española: Ofelia Sala y Silvia Tró. Sala cautivó con una Morgana pícara y seductora que desplegó poderío vocal con su brío habitual. El encandilamiento del Campoamor con la cantante valenciana se inició el año pasado y deberá profundizarse en el futuro. Su «Tornami a vagheggiar» elevó la temperatura de la sala, la encendió por su carnosidad vocal e ímpetu escénico. Y al mismo nivel Silvia Tró en regreso triunfante a Oviedo cantando un Ruggiero aguerrido, con riesgo en las arias y celo estilístico sustentado en una realidad vocal sobresaliente. Sentenció con trazo firme cada intervención con el bello «Verdi prati» como estandarte. Debe destacarse el debut de Eliana Bayón como un tierno Oberto -con su osito de peluche, entrando y saliendo del armario-. Llevó la soprano argentina su rol al primer plano. Habrá que estar atentos a su evolución. Y, desde luego, el lujo que David Menéndez supuso como Melisso. El barítono asturiano merece papeles de mayor responsabilidad, es de justicia porque su maduración vocal y escénica es un hecho. Las sombras en el elenco llegaron de la mano de una Chiara Chialli apagada, casi mustia, como Bradamante. Es una cantante de buena técnica, pero le faltó carácter, y el rol, ya de por sí desagradecido, se fue quedando atrás, desdibujado entre la maraña de las veintiocho «arias da capo» que estructuran la trama. Tampoco Francisco Vas sacó partido a Oronte. Justo de medios, el tenor aragonés se quedó en un discreto segundo plano.

A pesar de todo, la valoración conjunta de la inauguración es muy alta. En Oviedo acabamos de presenciar un espectáculo que evidencia el potencial de crecimiento de la temporada, firme seña de identidad cultural. Estamos ante un acontecimiento y lo mejor que se puede recomendar es que no se lo pierdan y que acudan sin prejuicios al disfrute de un Haendel que, incluso al final, revienta.


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crítica de los que estuvieron ahí?????

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AUPA WOLFIE!!!...esto ya lo había dicho, no?
Fantinetta, hoy mismo


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NotaPublicado: 26 Sep 2005 23:53 
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Theatrum Psychotechnicum
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Registrado: 25 Mar 2004 0:33
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alguien ha visto algo???

que tal salio???

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http://theatrumpsichotechnicum.blogspot.com/
http://web.me.com/agatarco


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NotaPublicado: 27 Sep 2005 19:37 
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Registrado: 25 Ene 2005 14:57
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La critica en EL PAIS hoy

http://www.elpais.es/articulo/elpporcul ... iesp_2/Tes

En lo que a mi respecta, yo soy del grupo que J. A. Vela del Campo llama entregados de antemano, así que no soy neutral, fui a dos de las tres funciones solo porque no encontré una entrada para poder ir a las tres funciones.
Solo puedo decir que me hubiera gustado verla con la participación de los ausentes (Larmore y G. Antonini), aunque sus sustitutos estuvieron a la altura de las circunstancias (Paul Dombrecht reconoció que no había trabajado anteriormente en la partitura y que se la vino estudiando en el avión).

Del diario "La voz de Asturias"


-- Menuda prisa que se debió de dar para preparar esta Alcina.

-- Sí, me llamaron el sábado anterior al uno de septiembre y mi primera reacción fue: "No puedo hacer esto". Estoy trabajando en otros proyectos y me pareció que tenía demasiado poco tiempo para preparar esta producción. La gente insistió y me dije adelante. Sabía la reputación de esta Alcina pero hay una diferencia muy grande entre conocer la pieza por haberla escuchado y saberla realmente.

-- Tiene que ser un reto muy interesante para un director musical.

-- Para mí, como director de orquesta, es muy importante conocer el libreto y no sólo la música. Entonces, acercarse de esta forma, en tan poco tiempo, es increíble, y también resulta muy cansado porque tengo que viajar de Bélgica a Oviedo constantemente.

-- Me imagino que estará agotado.

-- Además hay un riesgo añadido que también entra en escena. Ha sido representada en Londres y Bilbao y tengo que asimilarla como es, al ser la primera vez que se estrena aquí, no tengo que aportar nada personal sino llevarla a término de buen grado. Aún así debo adaptarme a la producción, y tengo agradecerles a los cantantes el esfuerzo que hacen, así como al director Steven Steed, que ha sido muy abierto y comprensivo, sobre todo durante los primeros días, en los que tuve que estudiar mucho, y no sólo la música sino también la personalidad de los diversos papeles. Entre otras cosas, porque el punto fuerte de esta ópera no es la historia en sí misma sino la expresión de los diferentes tipos humanos de la vida social y la manera tan divertida en la que Haendel lo trata. Eso es lo que se quiere traducir musicalmente.

-- Cuál cree que será la reacción del público ante esta Alcina?

-- Creo que va ser muy feliz porque la manera en la que se ha llevado la dirección de escena concuerda totalmente con el modo en el que yo veo la música, podría calificarse de muy emocional.

-- Recalcaron bastante la idea durante la presentación del título el pasado viernes.

-- También influye la concepción que tenemos, todos en general, sobre la ópera de Haendel, a la que calificamos de seria. Creo que la forma que tenemos de hacer música ha cambiado. Hace unos años, la idea que se barajaba era que la ópera seria era algo muy estático, incluso, aburrida, porque la estructura estaba muy marcada.

-- Entiendo que su generación ha intentado recuperar la vida de una música con una estructura muy fuerte que, por momentos, la superaba y le hacía perder el sentido primigeneo.

-- Sí. Piensa que esta música, en principio fuerte, llega a conseguir que te olvides de esa severa estructura que la permite. Esto es lo extraño del título, que no te importa lo más mínimo la rigidez porque te atrapa la acción.

-- Ese sería el logro a conseguir?

-- Si, por eso estoy contento con la dirección de escena, porque no hay paradas y, a la vez, no se trata de nada revolucionario, es tan buena que no te das cuenta.

-- Pretende cuidar el ritmo ya que esta ópera es relativamente larga?

-- Eso viene dado por al música. Los recitativos pasan de forma natural a las árias y así recorren la pieza entera hasta que te das cuenta que ha pasado una hora.

-- Se podría calificar a Alcina como la mejor manera de conocer la música de Haendel?

-- Yo diría que sí. En principio, esto que afirmo, puede ser contradictorio, la historia es como un cuento de hadas, fuera del mundo real, por la forma en la que es tratada por Haendel podría pasar en la luna o en Marte, pero no en nuestra vida. Le da una imagen humana a cada papel y consigue que el espectador salga del mundo.

--Como especialista en la música barroca, cuáles son los motivos que la han hecho recuperar relevancia en los últimos años?

-- Es muy difícil responder a esta pregunta. El movimiento empezó hace varias décadas, de hecho, es muy interesante ver que la gente que está relacionada con él, al mismo tiempo, se dedica a la música contemporánea.

_________________
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“Cuando un pobre come merluza, es que uno de los dos está muy mal”.
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952)


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NotaPublicado: 27 Sep 2005 19:55 
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Registrado: 26 Mar 2004 16:50
Mensajes: 5436
Ubicación: Numero quindici, a mano manca.
Yo daré una opinión rápida.
Lo mejor lo escenográfico. Interesante, bonito y entretenido. ¿Qué más cabe pedir?
Del reparto destaco a Ofelia Sala, que me pareció la que más intención abordó su papel. Chierichetti tuvo un gran éxito, a mi me pareció regular, con algún agudo chillado. Chialli como Bradamante, flojilla, en medios y en estilo. Tro Santafé, que sustituía a Larmore, tampoco me convenció.
David Menéndez correcto, sin más.
En resumen una velada más que aceptable, pero no excelsa.

_________________
...la scena a' miei tempi era altra cosa.


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NotaPublicado: 27 Sep 2005 20:33 
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Mulero (arrieritos somos...)
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Registrado: 23 Mar 2004 18:19
Mensajes: 6436
Ubicación: Gallinero
Con un par de matices, suscribo lo escrito por Almaviva. A mí sí me gustó Silvia Tro, y sinceramente se me hizo un poco pesadita en algunos momentos.

Con todo, una buena producción de conjunto


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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com