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| Un ocaso de los dioses para leer en tres minutos http://www.unanocheenlaopera.com/viewtopic.php?f=2&t=16821 |
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| Autor: | gakugeki [ 22 Feb 2013 17:03 ] |
| Asunto: | Un ocaso de los dioses para leer en tres minutos |
Si Wagner hubiera escrito así... Götterdämmerung, Heine (hay versión española más abajo; decimonónica, del poeta valenciano Teodoro Llorente; el estilo de Heine en alemán es más ligero, más tajante, con muchos toques irónicos, y muy, muy musical, pero la versión española tiene buena pinta, por lo que he leído; hay enlace al cancionero en la versión de Llorente, quien lo titula Libro de los Cantares: http://archive.org/details/poesasdeheineli00thumgoog ). Como se ve, para Heine no hay oro ni anillo que valga, lo que le importa es el (des)amor: Der Mai ist da mit seinen goldnen Lichtern Und seidnen Lüften und gewürzten Düften, Und freundlich lockt er mit den weißen Blüten, Und grüßt aus tausend blauen Veilchenaugen, Und breitet aus den blumreich grünen Teppich, Durchwebt mit Sonnenschein und Morgentau, Und ruft herbei die lieben Menschenkinder. Das blöde Volk gehorcht dem ersten Ruf. Die Männer ziehn die Nankinhosen an Und Sonntagsröck mit goldnen Spiegelknöpfen; Die Frauen kleiden sich in Unschuldweiß; Jünglinge kräuseln sich den Frühlingsschnurrbart; Jungfrauen lassen ihre Busen wallen; Die Stadtpoeten stecken in die Tasche Papier und Bleistift und Lorgnett; -- und jubelnd Zieht nach dem Tor die krausbewegte Schar, Und lagert draußen sich auf grünem Rasen, Bewundert, wie die Bäume fleißig wachsen, Spielt mit den bunten, zarten Blümelein, Horcht auf den Sang der lustgen Vögelein, Und jauchzt hinauf zum blauen Himmelszelt. Zu mir kam auch der Mai. Er klopfte dreimal An meine Tür und rief: Ich bin der Mai, Du bleicher Träumer, komm, ich will dich küssen! Ich hielt verriegelt meine Tür, und rief: Vergebens lockst du mich, du schlimmer Gast. Ich habe dich durchschaut, ich hab durchschaut Den Bau der Welt, und hab zu viel geschaut, Und viel zu tief, und hin ist alle Freude, Und ewge Qualen zogen in mein Herz. Ich schaue durch die steinern harten Rinden Der Menschenhäuser und der Menschenherzen, Und schau in beiden Lug und Trug und Elend. Auf den Gesichtern les ich die Gedanken, Viel schlimme. In der Jungfrau Schamerröten Seh ich geheime Lust begehrlich zittern; Auf dem begeistert stolzen Jünglingshaupt Seh ich die lachend bunte Schellenkappe; Und Fratzenbilder nur und sieche Schatten Seh ich auf dieser Erde, und ich weiß nicht, Ist sie ein Tollhaus oder Krankenhaus. Ich sehe durch den Grund der alten Erde, Als sei sie von Kristall, und seh das Grausen, Das mit dem freudgen Grüne zu bedecken Der Mai vergeblich strebt. Ich seh die Toten; Sie liegen unten in den schmalen Särgen, Die Händ gefaltet und die Augen offen, Weiß das Gewand und weiß das Angesicht, Und durch die Lippen kriechen gelbe Würmer. Ich seh, der Sohn setzt sich mit seiner Buhle Zur Kurzweil nieder auf des Vaters Grab; -- Spottlieder singen rings die Nachtigallen; -- Die sanften Wiesenblümchen lachen hämisch; -- Der tote Vater regt sich in dem Grab; -- Und schmerzhaft zuckt die alte Mutter Erde. Du arme Erde, deine Schmerzen kenn ich! Ich seh die Glut in deinem Busen wühlen, Und deine tausend Adern seh ich bluten, Und seh, wie deine Wunde klaffend aufreißt, Und wild hervorströmt Flamm und Rauch und Blut. Ich sehe deine trotzgen Riesensöhne, Uralte Brut, aus dunkeln Schlünden steigend, Und rote Fackeln in den Händen schwingend; -- Sie legen ihre Eisenleiter an, Und stürmen wild hinauf zur Himmelsfeste; -- Und schwarze Zwerge klettern nach; -- und knisternd Zerstieben droben alle goldnen Sterne. Mit frecher Hand reißt man den goldnen Vorhang Vom Zelte Gottes, heulend stürzen nieder, Aufs Angesicht, die frommen Engelscharen. Auf seinem Throne sitzt der bleiche Gott, Reißt sich vom Haupt die Kron, zerrauft sein Haar -- Und näher drängt heran die wilde Rotte. Die Riesen werfen ihre roten Fackeln Ins weite Himmelreich, die Zwerge schlagen Mit Flammengeißeln auf der Englein Rücken; -- Die winden sich und krümmen sich vor Qualen, Und werden bei den Haaren fortgeschleudert; -- Und meinen eignen Engel seh ich dort, Mit seinen blonden Locken, süßen Zügen, Und mit der ewgen Liebe um den Mund, Und mit der Seligkeit im blauen Auge -- Und ein entsetzlich häßlich schwarzer Kobold Reißt ihn vom Boden, meinen bleichen Engel, Beäugelt grinsend seine edlen Glieder, Umschlingt ihn fest mit zärtlicher Umschlingung -- Und gellend dröhnt ein Schrei durchs ganze Weltall, Die Säulen brechen, Erd und Himmel stürzen Zusammen, und es herrscht die alte Nacht. Ocaso de los dioses Mayo llegó, con sus doradas lumbres, sus tibios soplos y perfumes suaves; y abriendo de las pálidas violetas las azules pupilas, nos saluda. De hebras de luz y perlas de rocío teje verde tapiz, bordando flores la Primavera, y a los hombres llama, que al llamamiento dóciles acuden. Calzón de dril y chupa dominguera el galán viste, con botones de oro; traje ostenta de cándida blancura la dama; el boquirrubio mozalbete se atusa el bozo; y la doncella libre deja ondular el oprimido seno. Mete en la faltriquera el vate urbano los espejuelos, el papel y el lápiz; y al abierto portal lánzanse todos. Sobre el césped acampan; los renuevos admiran de los árboles; arrancan pintadas flores; los gorjeos oyen de las alegres aves, y gozosos lanzan su grito a la cerúlea esfera. Mayo llegó: ¡también para mí vino! llamó tres veces a la puerta, y -«Abre: Mayo soy, dijo; acariciarte quiero, pálido soñador». Pasé el cerrojo, rodé la llave, y contestéle: -«En vano, en vano llamarás, pérfido huésped; te conozco: conozco el artificio del mundo; he visto tanto, que ya el alma perdió toda ilusión y la atormenta dolor eterno. Los cerrados muros pasa mi vista del hogar humano y del humano corazón, y dentro hallo farsa y ardid, miseria y dolo. Leo los pensamientos en las frentes; ¡pensamientos infames! El rosado rubor de la doncella, esconde el ansia secreta del placer; y en la orgullosa sien del mancebo audaz, miro el birrete multicolor de la locura; sólo mamarrachos deformes o enfermizas sombras veo en la tierra, y me pregunto si es manicomio u hospital. Penetro la corteza. terrestre; cual si fuera de transparente vidrio; en hoyo estrecho veo los muertos, con las manos juntas, las pupilas abiertas, blanco el rostro, blanco el sudario, y en los secos labios amarillentas larvas. ¡Y contemplo sentado al hijo, con su alegre amante en coloquio trivial, sobre la tumba de su padre infeliz! Los ruiseñores cantan mordaces; maliciosas ríen las flores doctas; tiembla el padre muerto en su féretro obscuro, y dolorida, se estremece también la madre Tierra. ¡Mísera Tierra! ¡tu dolor comprendo! Arder el fuego en tus entrañas miro, abrirse tus arterias, y a torrentes llamaradas lanzar y verter sangre. Veo salir a los soberbios hijos de los Titanes, de las negras simas, rojas antorchas agitando; yerguen su escala férrea, y a la eterna cumbre trepan con sordo estrépito; tras ellos negros enanos van, y al rudo choque caen hechas trizas las estrellas de oro. Con mano audaz desgarran del divino tabernáculo el velo, y acometen con feroces aullidos, a la santa angélica legión. Pálido y mudo, está Dios en su trono: la corona arranca de las sienes, y se mesa la cabellera augusta. Los titanes avanzan; las antorchas encendidas dentro del reino celestial arrojan; y los enanos negros, con azotes flamígeros, castigan las espaldas de los vencidos ángeles, que ruedan, se encorvan, se retuercen, y arrastrados por las guedejas son. ¡Y estaba entre ellos mi ángel también; el de dorados bucles y dulce rostro; el que el amor eterno lleva en los labios, y en la azul pupila la dicha celestial! Y un duende negro, hediondo y espantable, álzalo en brazos, contempla ansioso su gentil belleza y con muelle deleite lo acaricia. Y suena entonces pavoroso grito, que agita al Universo; sus pilastras rechinan y se tuercen; cielo y tierra húndense juntos, y lo llenan todo la antigua noche y la perpetua sombra». |
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| Autor: | gakugeki [ 22 Feb 2013 17:22 ] |
| Asunto: | Re: Un ocaso de los dioses para leer en tres minutos |
Quizás esto pueda dar pie a una discusión sobre los libretos de Wagner. ¿Qué nos gusta o disgusta de ellos? ¿Simplemente hay que celebrarlos porque dieron lugar a sublimes obras de teatro musical? O tienen valores literarios de altura intrínsecos (que son una obra literaria es innegable). ¿Hubiera podido trabajar Wagner al rojo vivo de inspiración con otros libretos, quizás de otros autores, quizás incluso peores que los suyos o, soñar no cuesta, hasta mejores? |
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| Autor: | Tip [ 22 Feb 2013 19:53 ] |
| Asunto: | Re: Un ocaso de los dioses para leer en tres minutos |
Ya podía haberlo hecho con rima. |
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| Autor: | gakugeki [ 22 Feb 2013 23:48 ] |
| Asunto: | Re: Un ocaso de los dioses para leer en tres minutos |
Los alemanes son unos abusones: es más fácil rimar (por eso muchas poesías del XIX prescinden de la rima, total pa qué; un poco cómo les pasa a los japoneses). |
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| Autor: | Gino [ 23 Feb 2013 0:38 ] |
| Asunto: | Re: Un ocaso de los dioses para leer en tres minutos |
No diga disparates, gakugeki, cómo va a usar mejor el sublime idioma alemán el judío Heine que el ario Maestro de la aliteración. |
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| Autor: | Gerardo Rosvaenge [ 23 Feb 2013 9:30 ] |
| Asunto: | Re: Un ocaso de los dioses para leer en tres minutos |
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