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| La Gazzetta http://www.unanocheenlaopera.com/viewtopic.php?f=2&t=1679 |
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| Autor: | Cherubina [ 05 Jun 2005 22:45 ] |
| Asunto: | La Gazzetta |
Hola Para celebrar el solsticio de verano, el Liceu programa esta obra rossiniana (no te vienes, @lm@viv@??), de la que más adelante pondremos fotos de escenografía, etc (que sepan los más inquiet@s que ya se encuentran disponibles en la web del GTL). De momento, y para justificar la pronta apertura de este hilo ... más que nada por si alguien (Cleo?? Dilluns, dia 6 de juny, a les 19.30h – La gazzetta, a càrrec de Jaume Radigales, crític musical i professor titular de la Universitat Ramon Llull. Sala del Cor del Gran Teatre del Liceu, entrada per la Rambla 51-59. Saludetes, |
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| Autor: | Alcubierre [ 05 Jun 2005 23:18 ] |
| Asunto: | Y otra más que TVE prometió y luego... |
Alguien sabe (igual me estoy precipitando) por qué Televisión Española no cumple con lo "informado" a bombo y platillo. Me refiero a dos retransmisiones pendientes de óperas tanto desde el Real (Don Carlo) como desde el Liceu (la Gazzetta). En fin,...., igual luego tendré que rectificar... |
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| Autor: | Cherubina [ 05 Jun 2005 23:59 ] |
| Asunto: | |
Pues yo también estaba pensando el otro día en este Don Carlo... De todas maneras, igual es un poco pronto para quejarnos, en la web de RTVE he encontrado sendos enlaces (de cuando emitieron Il Barbiere y La Traviata) donde, efectivamente, se informa que se emitirán DC y LG : “Don Carlo”, de Giuseppe Verdi. Producción prevista para realizar en el Teatro Real entre el 13 y el 17 de junio. En el reparto artístico intervienen Roberto Scandiuzzi, Vincenzo La Scola, Roberto Frontali, Askar Abdrazakov, Josep Miquel Ribot y Olga Guryakova, acompañados del Coro y Orquesta Titular del Teatro Real. La dirección de escena es de Hugo de Ana y la musical de Jesús López Cobos. “La Gazzetta”, de Gioacchino Rossini. Prevista en el Teatre del Liceu entre el 25 de junio (* -> ver nota cherubinil) y el 1 de julio. En el reparto artístico intervienen Stefanía Bonfadelli, Agata Bienkowska, Pietro Spagnoli, Simón Orfila y Marisa Martins, acompañados de la Orquestra Simfònica de l’Acadèmia del Gran Teatre del Liceu. La dirección de escena es de Darío Fo y la musical de Mauricio Barbacini. (ALL) Nota * : en realidad, el 250605 ya se habrán hecho tres funciones, según el programa 2004-05 la primera función es el 200605, 2030 hora zulú. Tampoco han "acertado" con la última función, pero qué le vamos a hacer Esperemos a la semana que viene... y el primero que tenga noticia, que la cuelgue, please. |
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| Autor: | _Annio_ [ 06 Jun 2005 0:44 ] |
| Asunto: | |
La Guriakova como Elisabetta por TV!!!! En tiempos flojos de la Sánchez, que cante la Guriakova con el primer reparto por tv es una buena noticia |
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| Autor: | grangottlob [ 06 Jun 2005 9:13 ] |
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Pues habiendo cancelado la Bonfadelli me temo que un servidor no va a ir a soportar al Praticó. Lo siento |
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| Autor: | Cleopatra [ 06 Jun 2005 10:17 ] |
| Asunto: | Re: La Gazzetta |
Cherubina escribió: De momento, y para justificar la pronta apertura de este hilo ... más que nada por si alguien (Cleo??
Jajajaja!!!!! Pero no va apoder ser, la semana pasada tuve horario intensivo porque nos ponían el aire acondicionado pero hoy ya salgo tarde.... |
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| Autor: | @lm@viv@ [ 06 Jun 2005 18:47 ] |
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grangottlob escribió: Pues habiendo cancelado la Bonfadelli me temo que un servidor no va a ir a soportar al Praticó.
Lo siento Cinzia Forte ![]() tampoco está mal, pero lo de Praticò te comprendo, mira que no me gusta cogerle manía a los cantantes, pero es que este señor cada vez hace más méritos.
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| Autor: | Werther [ 06 Jun 2005 18:52 ] |
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Hombre, tampoco será p'a tanto. le ví en Il viaggio a Reims en la quincena y me encanto. vamós, que le bravee gusto (bueno, menos que a Blake, pero esto lo digo para reconciliarme con El Idiota, que últimamnete no speleamos mucho...). |
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| Autor: | Cherubina [ 07 Jun 2005 18:31 ] |
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Y la opción Milagros Poblador tampoco os interesa??? |
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| Autor: | _Annio_ [ 07 Jun 2005 18:50 ] |
| Asunto: | |
Cinzia Forte es MUY conocida por Coruña, donde ha cantado Corinna (2 veces, la primera in extremis sustituyendo a Elisabeth Norbergh-Schulz), Pamina, Adina (in extremis sustituyendo a Eva Mei) y este año Euridice en 'Orfeo' de Sartorio. Cantante musical, con medias voces de calidad y timbre atractivo, tiene el único inconveniente de que la voz tiende a destimbrarse en el registro agudo. Tanto la Bonfadelli como la Poblador (que canta con un equipo bastante discreto) son mejores que Cinzia Forte, sin que la Forte sea mala cantante. Con Forte y Praticó canta en el primer reparto Charles Workman, un tenor con una voz engolada super desagradable que ya cantó aquí 2 veces Viaggio a Reims y 'Clemenza di Tito'. Más malo que un dolor de muelas. |
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| Autor: | Fantine [ 15 Jun 2005 20:36 ] |
| Asunto: | imágenes de la gazzetta |
De la página web del Liceu....yo aún no la he visto.Me toca el jueves 22.
esta me encanta...aquí..la gazzetta
la posada del águila...las palomitas estas...ui...qué pajarero se nos puso el tema? Creo que vaa ser una producción muy colorista. Me apetece!..me da sensación de veranito....
ardo en deseos de saber qué es cada cosa....
y para hacer un poco de culturilla..OPALA!...la síntesis argumental: La gazzetta (1816) es un drama giocoso de Rossini, con libreto de Giuseppe Palomba basado en una comedia de Goldoni, Il matrimonio per concorso. A pesar de una adaptación trivial y previsible, el compositor resuelve con mano segura la comicidad de las situaciones y crea un gran rol buffo, el de Don Pomponio, que canta en napolitano, a la vez que incorpora números musicales de gran fuerza y eficacia, algunos ya utilizados en obras anteriores y crea otros, nuevos, reutilizados después. La acción se situa en París, en la fonda de El Águila, propiedad de Filippo, en la que se hospedan los personajes de la farsa, entre los cuales Don Pomponio Storione, que ha llegado a la capital con el objectivo de casar a su hija Lisetta con un buen partido. Para conseguirlo, Don Pomponio decide que la mejor manera es poner un anuncio en la gaceta —de aquí el nombre de la ópera— de la ciudad. Se presentan muy pronto una serie de complicaciones: la muchacha se enamora de Filippo, el amo de la fonda, y llega Alberto, un joven que ha recorrido el mundo buscano inútilmente esposa, que comienza a festejarla. Se presentan después otro padre con su hija —Anselmo y Doralice— y otros pintorescos personajes, y se produecen una serie de situaciones cómicas provocadas por los enamoramientos y las decepciones entre las parejas y por las estrategias de los enamorados para obtener sus objetivos. El baile de disfraces que organiza Don Pomponio aumenta, si cabe, la comicidad de las situaciones. Finalmente, el conflicto se resuelve con la doble boda de Lisetta y Filippo y de Doralice y Alberto, boda que los padres de las muchachas se ven obligados a aceptar aunque sea muy a su pesar. |
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| Autor: | Fantine [ 15 Jun 2005 20:41 ] |
| Asunto: | como actividad complementaria... |
el Liceu presenta en el balcón del Foyer una esposición de diseños pintados por Dario Fo para la gazzetta Los podéis encontar AQUI y aquí os pego un escrito del mismo Darío Fo sobre su visión de la escena de esta Gazzetta La comedia y la situación La gazzeta fue escrita, con un título distinto, por Goldoni. El autor se encontraba en Francia, desesperado: la república de Venecia había caído y la nueva administración le había arrebatado su “pensión”, una sustancial paga vitalicia sin la cual se hallaba en la más absoluta miseria. La trama de esta comedia refleja en cierta manera su estado de ánimo (abrumado). Ya en escena, tuvo poco éxito. El texto fue recuperado cincuenta años después por varios libretistas de ópera, y Giuseppe Palomba extrajo de dos de ellos el desenlace y la situación que dieron lugar a un tercer libreto. Este último fue musicado por Rossini. Un crítico partenopeo, autor de la única reseña de la que tenemos referencia, publicada algunos días después del debut de La gazzetta en Nápoles en el Giornale delle Due Sicilie, criticaba duramente la calidad del libreto. Y confesaba sentirse desconcertado ante el hecho de que un compositor tan distinguido y con tanto talento como el joven Rossini, previamente aclamado en Nápoles por su “espléndida Elisabetta, regina de Inghilterra” se rebajase a musicar una farsa de rutina de este tipo. Pero a continuación admitía que allí, en aquella ópera bufa, se descubrían armonías realmente impresionantes, de gran compositor. Creo que aquel crítico fue mezquino respecto al libretista de Rossini, aunque debo admitir que parece que la trama y las situaciones cómicas resultan inferiores a las originales. Además, se entrevé en seguida una monumental desatino desde el punto de vista teatral: la ópera se desarrolla con la belleza de tres finales de obsesiva repetición y en la partitura, tal como nos ha llegado, falta un quinteto que aparece en la crónica del espectáculo original y presenta una secuencia de recitativos que duran casi media hora. Además, esta larga secuencia es precisamente aquella en la que se desarrollan las claves y las escenas cómicas que dan movimiento al juego grotesco de la ópera. Por tanto, no pueden reducirse ni mucho menos recortarse diálogos y situaciones. Creo que estos enredos causaron ciertas dificultades a Rossini. El caso es que (aunque no en conocemos la razón histórica) el más grande compositor de óperas bufas decidió, después de apenas unas cuantas representaciones, no recuperar la ópera nunca más. Respecto a nosotros, debemos confesar que, al leer el texto del libreto, nos quedamos, por decirlo suavemente, perplejos. ¿Cómo se podía dar nuevo vigor a una maquinaria escénica de estas características? El motor del coche, perdón, la música era excelente, pero el chasis y la carrocería dejaban mucho que desear. Por no hablar de las suspensiones y de las ruedas: nos arriesgábamos a quedarnos tirados en la carretera a mitad de la carrera. Así, decidimos realizar una especie de contrapunto a las situaciones-base que impulsase y proyectase el vehículo a una velocidad digna de tanta música. En cuanto al famoso vacío de los recitativos interminables, resolvimos el problema, de acuerdo con nuestro asesor para el texto musical, Philip Gossett, y con el director, Maurizio Barbacini, inventando una especie de transposición de los diálogos en clave de tamurriata siguiendo la pauta de la famosa tarantela rossiniana “Ah la luna e miezz’o mare”. Nos arriesgamos, pero quizá nos haya salido bien. Los primeros en divertirse al recitarlo con ritmo de canto fueron los cantantes protagonistas de la ópera. Y todos los que estábamos en el escenario, desde los técnicos hasta los músicos, nos divertimos muchísimo. Si logramos implicar en este juego también al público del Gran Teatre del Liceu, será para todos nosotros una gran satisfacción. Dario Fo Premio Nobel de Literatura |
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| Autor: | Fantine [ 15 Jun 2005 20:48 ] |
| Asunto: | jajajjaj,venga..más maderaaaaaaaaaa |
Hoy estoy de corta-pega sobre esta ópera... veamos.....cosí un escrito de Philipp Gosset...que empieza fuerte...Cómo es posible que sepamos tan poco de una ópera cómica de Gioachino Rossini representada por vez primera el 6 de septiembre de 1816 en el Teatro dei Fiorentini de Nápoles, siete meses después del estreno de Il barbiere di Siviglia y cuatro meses antes del de La Cenerentola? Mientras estas obras maestras, así como otras óperas cómicas en dos actos en italiano de Rossini, se siguieron representando regularmente en los siglos XIX y XX, La gazzetta desapareció del mapa. ¿Es justo el veredicto de la historia? ¿Tanto falló Rossini en esta ocasión? sigue el argumento...ya conocido...y ahora entra a trapo: Desde el principio de su historia, Il matrimonio per concorso llamó la atención del teatro musical. De especial importancia para la ópera de Rossini es Avviso al pubblico, de Giuseppe Mosca, con libreto de Gaetano Rossi, que se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán durante el carnaval de 1814, mientras Rossini trabajaba en ese mismo teatro (para los estrenos de Aureliano in Palmira, el 26 de diciembre de 1813, y después para Il Turco in Italia, el 14 de agosto de 1814). Quizá el propio Rossini sugirió este texto al libretista napolitano Giuseppe Palomba, que libremente se apropió de muchas ideas del texto de Rossi cuando escribía La gazzetta para Rossini. La novedad más importante del libreto de Palomba es la transformación del sórdido Pandolfo en un típico personaje bufo napolitano, Don Pomponio Storione, creado a medida para las dotes del gran actor y cantante napolitano Carlo Casaccia. Pero Palomba no fue el único que se basó en materiales de otros autores. Todo el mundo sabe que Rossini solía reutilizar anteriores materiales suyos, pero ésta era una práctica más restringida de lo que a veces se cree. La aplicaba a menudo en sus primeres óperas, escritas a velocidad vertiginosa; de vez en cuando tomaba un aria de una ópera que no había gustado al público; preparó un centone para Venecia en un tiempo muy corto (Eduardo e Cristina, de 1819); y, según parece, incluso en su madurez pensaba que, cuando se presentaba ante un público nuevo, debía ser cauteloso y probar cómo reaccionaba ante una música originariamente escrita para otras obras. Las dos primeras óperas que escribió para Nápoles, Elisabetta, Regina d’Inghilterra (Teatro San Carlo, 4 de octubre de 1815) y La gazzetta, están muy condicionadas por su música anterior, igual que sus dos primeras obras para la Ópera de París. Aunque, en las ocho óperas que Rossini escribió posteriormente para Nápoles apenas recurrió a esta práctica. En la reacción crítica ante La gazzetta, ha pesado mucho que todo el mundo se diera cuenta de la gran cantidad de música anterior reutilizada en esta obra, pero no se ha subrayado lo suficiente que el propio Rossini rescribiera cada una de las piezas o secciones que tomara prestadas, modificando sus detalles, cambiando las líneas vocales, introduciendo modificaciones orquestales. En ningún caso se limitó a indicar a un copista una pieza anterior para después lavarse las manos. Todo lo contrario, lo más probable es que sugiriese a Palomba los pasajes que le parecían más apropiados para utilizarlos en La gazzetta, y que pidiera al libretista que hiciese sus versos a medida de una música anterior, adoptando la misma estructura poética, las rimas, el reparto de personajes, etc. Las piezas extraídas totalmente de otras obras proceden de dos óperas desconocidas en Nápoles en 1816: la cavatina Lisetta, el dueto para Lisetta y Don Pomponio, y el coro y quinteto proceden de Il Turco in Italia; el terceto, de La pietra del paragone. Además, en otras piezas se utilizan secciones de Torvaldo e Dorliska y de Sigismondo, pero no composiciones enteras. para ensalzar los puntos de esta ópera poco después...Ninguna de estas piezas parece fuera de lugar. La cavatina Lisetta presenta a la prima donna como una joven llena de vida, mientras que el dueto para Lisetta y Don Pomponio procede directamente de un diálogo entre la joven y su padre en Il matrimonio per concorso. Aunque en la obra de Goldoni no hay ninguna amenaza de duelo, la ira de Filippo y Alberto (el personaje equivalente al Roberto de Goldoni) contra Don Pomponio justifica ampliamente este trío cómico. Lo único que parece artificioso es la presencia del coro y quinteto de Il Turco in Italia. Mientras que Goldoni se contenta con que Filippo –en sus esfuerzos para obtener la mano de Lisetta– se disfrace en una única ocasión (de coronel bigotudo con un marcado acento del este de Europa), Palomba y Rossini lo presentan, en el espléndido final del primer acto, como un cuáquero rico, Usbanguting Qualching de Inch Subuntinch, y hacia el final del segundo acto como un sultán turco, Abdallid Falzul Carababa. De todos modos, el único objetivo de este último disfraz es introducir el baile de máscaras, con todos los principales personajes vestidos de turcos, y un desesperado Don Pomponio incapaz de reconocer a su hija (a imagen de Don Geronio en Il Turco, que es incapaz de reconocer a su esposa). Sin embargo, la pieza es digna del mejor Rossini, y la confusión permite a las parejas escaparse y formalizar su boda, de manera que finalmente los padres se ven obligados a dar su consentimiento. La presentación que hace Goldoni del contraste entre las dos parejas de padre e hija es menos equilibrada en La gazzetta, porque Don Pomponio tiene un papel tan importante en la ópera que Anselmo por fuerza tiene que quedar eclipsado. De la misma manera, Rossini da un trato preferente a la descarada Lisetta con una cavatina en el primer acto y un aria compuesta expresamente (en la cual ella se imagina en los Campos Elíseos, cortejada por grandes héroes: Rómulo le ofrece una flor, y Eneas, un café), por no hablar de los duetos con su padre y Filippo. Doralice, un personaje cincelado con gran belleza por Goldoni, tiene una actuación menos destacada en La gazzetta: al margen de su papel en los conjuntos vocales más importantes, solamente canta una breve aria di sorbetto en el primer acto (el aria de Doralice fue compuesta por un colaborador de Rossini, el mismo músico autor de la graciosa aria, para una de las espectadoras francesas, Madame La Rose, al principio del segundo acto. El recitativo a secco tampoco es de Rossini: igual que en el caso de Il barbiere di Siviglia y La Cenerentola, el recitativo de La gazzetta es obra de unos colaboradores). Pero Pomponio, Lisetta y Filippo forman un grupo tan pintoresco que su tendencia a relegar Anselmo, Doralice y Alberto a un segundo plano no tiene resultados adversos en el éxito de la ópera de Rossini. A pesar de todo, existen indicios de que el compositor no acabó de llevar a cabo sus planes para La gazzetta. La nueva edición crítica de la ópera, preparada por Fabrizio Scipioni y por mí mismo y publicada en 2002 por la Fondazione Rossini de Pesaro, ha resulto muchos enigmas. Pero no existe ninguna fuente musical para las tres largas escenas del primer acto, que culminan con el quinteto para las dos parejas y Pomponio (“Questo? Questa? Come? Che?”). Las tres escenas proceden de Goldoni y tienen un importante papel en la acción. En la Escena VI, Doralice conoce a Alberto, que está convencido de que debe ser la joven anunciada en la gazzetta (porque Lisetta y Filippo –que quieren que Alberto deje de fijarse en Lisetta– le aseguran que ellos dos ya están casados), y ambos se enamoran en el acto. En la escena VII, Alberto comunica a Pomponio que está interesado por su hija; entonces, para ganarse el favor del napolitano, se inventa una historia familiar que se remonta a Felipe de Macedonia. Pomponio, impresionado, da su conformidad al enlace. En la Escena VIII, Lisetta suplica a su padre que le permita casarse con el hombre al que ama. Cuando Pomponio le hace saber que tiene la intención de casarla con un tal “Felippo”, sus lágrimas se transforman en alegría. Alberto regresa, y Pomponio presenta a Lisetta y Alberto como a futuros marido y mujer. La confusión resultante es el tema del quinteto. ¿Llegó a hacer este quinteto Rossini? No hay manera de saberlo. Por ejemplo, la sección inicial a 5 de La gazzetta empieza: “Gia nel campo un giramento / Mi camina lento lento”, con una estructura parecida a la del sexteto de La Cenerentola, escrito algunos meses después, “Questo e un nodo avvillupato, / Questo e un gruppo rintrecciato”. Pero los parecidos se acaban casi inmediatamente. Además, el texto de la stretta final procede del reciente Il barbiere di Siviglia (“Mi par de esser con la testa”). ¿Es posible que Rossini hubieran escrito al principio una pieza parecida a la que posteriormente creó para La Cenerentola, pero que acabase con la stretta del Barbiere, ya compuesta? Y, en ese caso, ¿por qué la suprimió? Es evidente que el motivo no podía ser que después utilizase parte de la composición en La Cenerentola, ya que la obertura de La gazzetta está claramente presente en el principio de aquella ópera. Dado que las intervenciones que serían necesarias para “crear” un quinteto donde no existe ninguno son excesivas, esta edición se abstiene de hacerlo. Por otra parte, es imposible que la trama tenga sentido si Doralice y Alberto no se enamoran; por eso, hemos adaptado musicalmente el recitativo de la Escena VI. Finalmente, cada director de escena tiene que acabar resolviendo estas cuestiones. Dario Fo, en su producción, ha extraído un texto del libreto original que los personajes declaman con un ritmo vivo, lleno de fuerza cómica. En resumen, La gazzetta es una obra no poco problemática, tanto desde el punto de vista de la edición como de la representación. De todos modos, el esfuerzo merece la pena. Goldoni nos ha dejado una estructura maravillosa, unos sucesos alocados y unos personajes encantadores; y en el transformado Don Pomponio Storione, Rossini ha dado vida musical a una magnífica figura cómica. Si miramos La gazzetta sin preocuparnos de lo que ha tomado prestado de otras obras, y si disfrutamos de su espíritu, nos reímos con sus diálogos hilarantes y nos recreamos con sus numerosos aciertos musicales y dramáticos, seguro que esta ópera nos cautivará y divertirá. esperemos..... |
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| Autor: | Fantine [ 15 Jun 2005 20:50 ] |
| Asunto: | ya termino, ya termino... |
opinión de Jaume Radigales sobre la voz y vocalidad en esta ópera... Para empezar, es necesario tener muy claro que una ópera como La gazzetta posee un innegable sello napolitano, tanto por su estilo (con claras reminiscencias de Paisiello o Cimarosa) como por el propio texto, con numerosos giros dialectales. Esto implica que los cantantes-actores tienen que imprimir a la obra una gracia y frescura que hay que trabajar, tanto desde el punto de vista musical como del teatral y gestual: no olvidemos, además, que una ópera como La gazzetta está construida con abundantes recitativos secos, nada fáciles de “decir” si lo que se pretende es estar a la altura de las circunstancias. Tampoco hay que desestimar en todo el conjunto que la sombra de Carlo Goldoni (autor de Il matrimonio per concorso que sirve de base para el libreto de Giuseppe Palomba) está presente en todas las escenas de la ópera, muy bien construida y estructurada desde el aspecto formal. Como es sabido, Rossini era un maestro del reciclaje y por tanto las exigencias de la partitura son las mismas que tienen los fragmentos extraídos de óperas como La pietra del paragone o Il turco in Italia, entre otras. Esto no excluye, claro está, dificultades inherentes a las partes destinadas a La gazzetta. Don Pomponio Storione es el personaje central de la ópera y requiere un basso buffo al estilo de personajes como el Bartolo de El barbero de Sevilla o el Don Magnifico de La Cenerentola: de alguna forma, La gazzetta se escribe en el mismo período (El barbero también es de 1816). Los obstinados de partes como “Co sta grazia e sta portata” tienen que tener gracia y la voz del intérprete que asuma la parte de Pomponio debe ser amplia y redonda, a parte de ágil y versátil para encarar dúos como “Pe dà gusto” que el personaje canta con Lisetta, su hija. Ésta debe ser cantada por una soprano que sepa ser graciosa y salerosa, como se corresponde a la cavatina “Presto, dico” del primer acto o al aria en dos secciones (lento-rápido) “Eroi li più galanti” del segundo. Una página, por cierto, con valores largos y pasajes ágiles, que requieren una voz lírica-ligera con gran capacidad para la coloratura. Lirismo y ligereza es lo que requiere también el personaje de Alberto, frívolo y despreocupado. Escrito para un tenor de resonancias mozartianas, el intérprete tiene que asumir un largo recitativo acompañado antes de abordar la página “Ma voce tenera” del segundo acto, con el compromiso de mantener un canto atado y con numerosas agilidades, que se complementan con los deliciosos giros del clarinete obligado. Y si Alberto es el típico ejemplo de tenor rossiniano, Filippo se corresponde con otro tipismo: el baritonal. Cercano en extensión a Fígaro o a Dandini, este personaje (de quien Lisetta está enamorada) posee también agilidades en la partitura (no excesivamente comprometidas, todo hay que decirlo), en páginas como “Quando la fama altera” que implican, eso sí, dosis de carácter fuerte y decidido. Madama La Rose y Doralice son, respectivamente, mezzosoprano y soprano. La primera con un aria en el segundo acto (“Sempre in amore”) que exige elegancia, gracia y poco más, un poco al estilo de “Ah se spiegar possei” que Doralice debe cantar con un gusto que vuelve a mostrar reminiscencias mozartianas. En cuanto al resto de los personajes (Anselmo, Monsu Traversen) es suficiente con dos bajos capaces de mantener la gracia de los personajes y de saber que con Rossini no basta con divertirse, dada la exigencia de partituras incluso menores, como es el caso de la divertida Gazzetta. Jaume Radigales crítico musical y profesor titular de la Universidad Ramon Llull |
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| Autor: | Cherubina [ 15 Jun 2005 21:06 ] |
| Asunto: | |
Yo, con un poco de suerte (cruzo los dígitos), voy el sábado al ensayo general ... EL LICEU RULES !!! |
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