¡Caramba! ¡Cada vez lo ponen ustedes más difícil con las comparaciones! Son dos versiones radicalmente distintas. La primera un recital con sólo acompañamiento de piano, en la que ni el
tempo, ni el estilo interpretativo tienen nada que ver con la segunda versión (más completa y "filologizante", si se me permite la expresión). La comparación entre las voces tampoco admite dudas: frente a la vocecita un tanto plana de la guapísima De Niese --bonita y ligera, lo que permite imprimirle un ritmo más vertiginoso a la interpretación y salir bastante airosa en las pirotecnias vocales--, el instrumento lírico, anchuroso y vibrante de Gencer. Personalmente me quedo con la de esta última, por su riqueza sonora y el hermoso contraste que se produce entre su voz normal y los trinos y filados, que resuelve de manera impecable (para su edad).
En cualquier caso, ambos ejemplos quizá podrían utilizarse como paradigmas del modo en que se ha entendido la interpretación del canto barroco según las épocas (y también del panorama vocal que tenemos hoy día).
En cuanto a lo del pajar... Ejem... Bueno, yo particularmente prefiero un sitio donde pueda tumbarme a retozar sin que las briznas se me claven en las nalgas o se metan entre medias del culo...
