Estuve a punto de hacer mi propio hilo, pero os me habéis adelantado
Para mí esta temporada, la más "de repertorio" de Les Arts hasta la fecha (pensemos que el primer año se pusieron obras de Glass y de un eslavo que no he conseguido identificar

). Pero ha sido, a pesar de todo, una temporada muy homogénea, coherente, y con una gran calidad general. Ninguna función ha sido para matrícula, siempre hay pequeños fallos, no todo es perfecto. Pero siendo Valencia una plaza que por tradición y situación geográfica debería ser de tercera, mantener una temporada con la
gran calidad que tenemos, es un mérito increíble. Tampoco tiene mucho sentido que hable más de temporadas en general, ya que es la primera vez que asisto a una temporada completa (excepto La scala di seta y La cosa rara, que como eran en el teatro Martín y Soler, se me hacía caro...):
Sobresaliente:
-La vida breve: la mejor producción del año, junto a una Cristina Gallardo-Domâs emocionante y Maazel sacando lo mejor de la partitura. El resto acompañaron. Qué más puedo decir. Una ópera preciosa y poco común, aunque no me pueda emocionar tanto como Salome o Butterfly.
-Salome: la ópera en la que más disfruté de la temporada. La orquesta, la dirección de Mehta, Hannah Schwarz... La protagonista, aun con ciertas reservas, estuvo notable, y el final, embadurnándose en la cal de Jochanaan, precioso. No me convencieron, sin embargo, algunos detalles de la dirección escénica (el principio, antes de la música, por ejemplo) o el nonagenario Herodes de Jerusalem. Pero son cuestiones menores. Para mí, esta Salome fue lo mejor de la temporada.
-Carmen: vocalmente lo mejor, sin duda. Maravillosa la seguidilla de Garanca, el aria de Rebeka, el acto IV de Marcelo Álvarez. Como puntos negros, la dirección efectista de Mehta, un aria de la flor a medio pulir, el Escamillo y la puesta en escena de Saura. Pero esto no tapa lo que fue, objetivamente, una gran noche de ópera.
Notable:
-Les troyens: función ambiciosa, la más ambiciosa de la temporada, vocalmente muy bien servida (mi función, en la que convergieron Ryan y Barcellona), sobre todo por la Didon de Barcellona. La obra no la conocía y me pareció una maravilla. La principal mácula fueron la aburrida Cassandre de Matos (aunque quizá "ayude" que no sea un personaje que me entusiasme), y sobre todo, una dirección escénica por momentos espectacular y por otros absolutamente ridícula (Mercurio montando en el Meteosat...).
-Madama Butterfly: si Butterfly fuese solo orquesta y geisha, un sobresaliente. Oksana Dyka hizo una notable Cio-Cio-San, manejándose perfectamente con un papel tan duro, quizá sin demasiados aardes, epro sí con profesionalidad, lo que no es tan común. El mejor Maazel de la temporada. El coro a bocca chiusa, bellísimo. El impresentable Pinkerton de Dydik y algunos aspectos de la dirección escénica (que tuvo detalles muy bellos, como las barquitas al final del Acto II) me impiden ponerle el sobresaliente a la función.
-Lucia de Lammermoor: la verdad es que yo esperaba más de Miss Machaidze, que empezó el Regnava nel silenzio con voz de vieja. Pero se fue creciendo, y cantó muy muy bien, aunque sin grandes alardes. Meli me gustó mucho, con su bello timbre y el control en la zona aguda. El resto estuvieron bastante bien. Mister Chichón demostró que se puede sacar partido orquestal (y mucho) a una obra belcantista. Lástima que Machaidze no tratara (supongo que no podía) de conquistarnos en un abyecto alarde de espectacularidad, de esos que tantos nos gustan. Esos sobreagudos...
-Prodana nevesta: una función homogéneea, en que solo me sobró el canto deslavazado de Vladímir Matorin, a pesar de su imponente voz de bajo. La puesta en escena, simpática. Sabina Cvilak, la protagonista, cantó con mucho gusto y una bella voz. Una de esas labores de conjunto que tanto le gustan a Tunner.
-Cavalleria rusticana: función de contrastes, a ratos sublime (inolvidable el coro del domingo de resurrección) y a ratos incoherente, como el vino spumeggiante que no espumeaba. Sacaba lo mejor y lo peor de Maazel, en un resultado difícil de valorar. Bello Intermezzo, aunque no es un pasaje que me apasione. Los tres cantantes protagonistas, eslavos todos, bastante bien, sobre todo el Alfio de Hakobyan, y su aria a tempo de vals. No me convencieron del todo ni Turiddu ni Santuzza, que cantaron bien, pero la italianità ni la olían. Por último, la trabajadísima dirección escénica de del Monaco, ni mucho menos tan acertada como en La vida breve, pero con detalles hermosos aquí y allá. En resumen, una función irregular, con momentos sobresalientes (Intermezzo, procesión) y otros de aprobado ramplón.
Aprobado raspadito:
La traviata: Sin duda alguna, lo peor de la temporada. Maazel pachanguero a más no poder, llevando al coro a rastras que no sabía qué hacer con sus tempi, una protagonista sin agilidades y con un sobreagudo al final del Acto I un semitono calante por lo menos. Violetta hizo lo que pudo luego, con detalles bonitos aquí y allá, pero el resultado global fue decepcionante. Grigolo con la testosterona brotándole por los ojos, dedicándose a lucir timbre y pasándolas canutas cada vez que intentaba regular el aire (que puede hacerlo, yo se lo he visto en Londres). El más digno de todos, el Germont de Viviani, a pesar de un timbre blanquecino. No ayudaba el traje que parecía de su padre. Por último, para rematar, una dirección escénica ridícula, demodé, a pesar de los bonitos telones. Salí de la ópera sin haberme emocionado ni un poquito. Tengo al impresión de que esta traviata se hizo solamente por contentar al público, sin ningún esfuerzo por alcanzar la calidad del resto de la temporada.