Sí diéramos con nuestra media naranja en la licuadora del teatro de la ópera, que fácil sería enamorarse locamente, teniendo de banda sonora que embriagara todo, las magistrales arias operísticas que tuvieron al amor como protagonista fundamental.
Partes de la Boheme; Andrea Chénier, madama buterfly ó ahora en representación La Fille du regiment; o el duo de la Viuda Alegre, por ejemplo, llenan de amor cualquier corazón receptivo al más noble de los sentido
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