Se me ocurre que podríamos contar la "verdadera" infancia de algunos famosos personajes de ópera... Me muero por saber, por ejemplo, cómo era Florita Tosca de niña..., o el propio Marito Cavaradossi... ¿Y Nemorino...? ¿le habrá salido todo mal cuando niño...?
Algo así como los Tiny Toons de la ópera...

...a ver qué les parece y si hay ánimo de divertirse echando a volar la imaginación...
Y como yo lo propongo, inicio con la infancia de Don José, el de Carmen...
Don José
La leyenda cuenta que a José de Lizarrabengoa, natural de Elizondo, sus padres le hicieron comenzar estudios, pero los dejó porque le gustaba más jugar a pelota, y que, en una oportunidad, habiendo ganado un partido, el perdedor le buscó pendencia, en la que José volvió a vencer, y fué ello lo que le obligó a abandonar el país natal. Se cuenta también que caminando encontró a unos soldados de los llamados dragones, trabando amistad con ellos, y a consecuencia de lo cual sentó plaza en el regimiento de Almansa.
Lo cierto es que Don José, Joselito, era el menor de tres hermanas. Mimado por sus hermanas y atosigado por una madre dominante, creció a la sombra de la religiosidad familiar, de misa los domingo y rosario por las tardes, y bajo el peso de la figura de un padre ausente, de carrera militar, trato distante y nunca cariñoso, y del cual él debía seguir ejemplo.
La madre del niño José, doña Inés, era amiga, comadre y vecina de doña Begoña la madre de Micaela. Ambos se llevaban muy pocos meses de diferencia, y de hecho ambas mujeres pasaron su preñez acompañándose y haciendo planes para sus retoños. Cuando nació Joselito, la esperanza de ambas quedó puesta en que el bebé de doña Begoña fuera una mujercita, tal como ocurrió. Micaela era, para todos, la futura novia de José desde la más tierna infancia.
Y es verdad que jugaban juntos cuando pequeños, pero aquello duró hasta que, llegada la adolescencia, a Joselito ya no le cayera en gracia aquella niña sosa, pechoña, y apegada a su madre, y que para él representaba el fiel reflejo de su propia y santa madre.
El ejército fué, para José, la oportunidad de escapar de la sofocante figura materna, y, de paso, deshacerse de la buena Micaela, que lo adoraba incondicionalmente, y que jamás perdió las esperanzas de que José viera en ella la mujer con la que formar un hogar y una familia.
Así, a pesar de que nunca quiso seguir los pasos de su padre, José vistió el uniforme militar paradojalmente buscando la libertad que nunca tuvo.
Lo que él no sabía, es que la milicia le iba a abrir más puertas de las que pudiera imaginarse, y que esa búsqueda de libertad lo iba a llevar más lejos de lo que él mismo podía soportar...
Venga, queda lanzada la idea, a ver quién se anima con otros más divertidos
