
Aun siendo poco afín a este repertorio, vuelvo de vez en cuando a
I Puritani, que siempre es una oportunidad para paladear voces, con pasajes de melodías memorables (
A te o cara,
O rendetemi la speme) y cuyo primer acto me parece lo más cercano al continuo musical de todo el belcantismo italiano anterior al Verdi maduro. Además la parte instrumental es, a mi juicio, la más lograda de todo Bellini. Eso sí, la tiranía de los números cerrados y el delirante libreto acaban pasándome factura, como ocurre en el aclamado
Suoni la tromba, que pulveriza el intenso dramatismo del encuentro entre Giorgio y Riccardo.
Me gustaría conocer sus opiniones, más autorizadas que la mía, sobre esta versión que acabo de descubrir. Tenía entendido que la Pagliughi estaba ya en la cuesta abajo, pero a mí me ha resultado una Elvira excelente, cálida pero sin desmelamientos, muy alejada tanto de Callas como de Sutherland. En cambio, Filippeschi me convence bastante menos: lo último que quiero es un Arturo taaan forzado (vale que el papel es jorobado) y los agudos de don Mario o no entran o, cuando lo hacen, me recuerdan a una sirena de altos hornos, o algo así. Panerai y Bruscantini muy bien; me quedo con el segundo, si hay que elegir. Previtali y su orquesta comienzan un poco estentóreos, pero pronto encuentran la línea justa, donde los toques del nuevo colorido instrumental –de clara influencia germánica- están siempre al discreto servicio del protagonismo de la voz.