Muy interesante todo lo dicho hasta aquí (:reverencia:), aunque un poco exageradas, creo yo, las opiniones hacia la película.
En el guión cinematográfico, cada página equivale a un minuto en pantalla cuando se siguen los lineamientos del formato de los "teóricos del guión". Sin embargo, "La muerte en Venecia" no está escrita conforme uno pensaría, desde mi ignorancia en estos temas, que es la escritura del guión. Por lo menos no creo que sea fácil adaptar una obra donde no se marcan las escenas, es decir, no son visibles los cambios en el tiempo y espacio, y donde se maneja muy poca acción y sí muchos pensamientos y reflexiones, lo que seguramente provocan problemas de producción y realización. Qué sé yo. No sé nada de cine.
La obra literaria sirvió a Visconti y a Badalucco como punto de partida. En momentos claramente traicionan al autor para dar su propia interpretación y para lograr una "fidelidad" a la novela en la "infidelidad" de su película. En este caso, y tal vez en casi todos, la obra literaria sirve sólo de inspiración para recrear una proposición cinematográfica. Sin embargo, aunque sea una versión libre, se conservan elementos importantes; quizás más de los que se suelen reconocer. Uno de los códigos mejor tratados, es sobre la soledad de Aschenbach, en la película utilizan elementos sonoros y visuales para mostrarla. Por ejemplo, quietud y silencio, ruidos suaves, colores grisáceos, neblinosos, tintes tristes... en esta parte me parece, inclusive, mejor tratada que en la novela y ópera.
Lo que yo más suelo criticar de la película es que el guionista eliminó capítulos importantes de la novela. Por ejemplo, se eliminó el capítulo primero, en el que Aschenbach hace un paseo por Munich y decide irse de viaje; el segundo, donde se muestran aspectos importantes de la vida de Aschenbach: padres, infancia solitaria, su enfermedad, su vida como escritor de éxito, entre otras más (excepto algunos detalles); y la primera parte del tercer capítulo, donde Aschenbach llega a una isla cerca de Istria. También, y aunque yo no suelo criticarlas, es común encontrar pequeños reproches hacia las escenas que se agregaron y modifican el relato de la historia. Fundamentalmente aportan una nueva biografía de Aschenbach distinta a la contada por Mann. (Para ponerme friqui: adoro la escena de la prostituta Esmeralda, en cierta forma consigue marcar magistralmente los quiebres morales del protagonista -en la película-, quiebres que no existen de ninguna manera en la novela).
Estas escenas, agregadas y trasladadas, si bien traicionan en cierta forma la novela, logran crear una línea dramática siempre ascendente evolutiva o sumaria; no se permiten los largos pasajes antidramáticos de la novela y, para mí, de la ópera (probablemente la razón de tanto suspenso). También podríamos mencionar como la adición de personajes ofrece una impresión de distorsión (como claramente se ha manifestado aquí). Sin embargo, creo que más bien es un intento, a veces no tan bueno, de conservar la reacción estética total de la obra literaria. Se posibilita de esta forma la visualización de lo que en la novela queda en el tono de la reflexión en el pensamiento del personaje.
Por ejemplo, a mí me parece muy inteligente la forma como se intentó resolver el problema sobre las reflexiones de Aschenbach acerca del arte y la belleza, a través de las discusiones con Alfried, quien nunca aparece en la novela; es su otro yo, lo inverso, lo que Aschenbach no se atreve a ser por miedo a las convenciones sociales; aquél que sólo reconocerá que tenía razón cuando ya es muy tarde para él. Por otro lado, nunca me ha gustado, en la película, la poca importancia que se da donde el viejo quiere pasar por joven. En la novela aparece tres veces. En la película sólo durante el desembarco. En mi opinión, el resultado final habría sido mejor si el viejo se confunde entre los jóvenes. Entonces así habría cobrado verdadero interés la repugnancia que siente Aschenbach hacia el viejo, y paradójicamente su transformación en eso que tanto desprecia (su visita al peluquero). Creo que por esto el código de la vejez no se logra trasladar en su totalidad; a pesar de los diálogos entre Alfried y Aschenbach.
Pero todo eso son pequeñeces, el punto donde verdaderamente se hace ver la debilidad de la película sobre la obra literaria, debilidad que no siento en la ópera (aunque no la tengo en la misma consideración que la novela). Es que el final de la novela, cuando se encuentran en confusión total los pensamientos y sentimientos de Aschenbach sobre el arte, la belleza, sobre su trabajo como artista... Se logra apreciar que estos no son motivos de su fracaso, sino solamente sus postulaciones morales que entran en crisis, su rigidez ante la vida, y su pasión por el joven. En la película, esto funciona, pero de una forma moderada y quizás errónea (tan errónea como modificar al personaje de un escritor con
éxito a un músico
fracasado o que nunca se ve, ni se escucha la reflexión sobre un diálogo entre Sócrates y Fedón); se olvidan del arte y la belleza, y se quedan con el artista fracasado que muere por una gran pasión...
Dejando a un lado esas consideraciones. A mí la película me encantó. Un extraordinario retrato, si bien no tan profundo como la novela, del solitario feliz contemplador de la belleza, al solitario moribundo por la pasión.
Carl Tunner escribió:
Un coñazo de proporciones siderales. Cero patatero.
Seguramente si tuviera una cabaletta para bravear como poseso le pondría una matrícula.
