Rinaldo escribió:
EMarty escribió:
El parámetro dramático (al menos el de la ópera desde el final del XIX hacia adelante)
no sirve para las obras anteriores... Cada época de la historia de la ópera, cada movimiento, cada autor, cada ópera, se mide por sus propios patrones (los de su entorno artístico temporal). Tratar de buscar en una época lo que no hay no te llevará a ningún lado.

Claro yo he insistido en este punto, en el último mensaje al señor Tunner. Los códigos de estas óperas no están orientados a aspectos dramáticos. Es algo así como música por música,

o será por escritura vocal.
Creo Rinaldo que no es así. No están orientados a los aspectos dramáticos de un Wagner o de un Puccini. Pero igual que tampoco un Capriccio o un Intermezzo de Strauss tienen un empuje dramático de un Otello o de Huguenotes. Es distinto. Pocas cosas puede haber más dramáticas en ópera que la parálisis de acción de los 10 minutos del Scherza Infida en el Ariodante o, ya que estamos en un hilo de belcanto, en el espeluznante final del Devereux o el enfrentamiento de las reinas de la Stuarda. ¡Por favor, y el sexteto de Lucia! Otra parálisis cargada de tensión y dramatismo. Tan sólo es diferente. Igual que hoy en día hacer una ópera con argumento mitológico puede resultar ñoño y se crean otras con contenido dramático diferente: Nixon in China, ¿qué tiene de dramático? Bastante... pero apunta a territorios que se apartan de lo estereotipado.
Rinaldo escribió:
Se trata más que nada en el canto de los personajes acompañados por la orquesta y no en una verdadera hondura en el argumento, ni en grandes exploraciones sicológicas, como sí hacía el Verdi maduro.
Esta afirmación podría aplicarse a la gran factoría del belcanto, si es que la hubo. Desde luego las grandes obras maestras del género lo son porque precisamente es más que canto acompañado de orquesta. Y la prueba la tienes en que cuando los grandes cantantes dotan a estos personajes de su vertiente dramática (más allá del puro gorgorito por el gorgorito) es cuando estas obras se descubren en todo su esplendor.