Lo prometido es deuda: Hoy he visto "Written on the skin"

(gracias al Sr. Marqués Delaforce). En un primer acercamiento me ha parecido muy interesante. Especialmente, la concisión y la fuerza dramático-teatral, que suele brillar por su ausencia en las óperas actuales. Hay una historia, hay un desenlace, hay momentos de gran fuerza, hay pasión, hay clímax dramáticos, hay teatro. Nada de tostones filosófico-estáticos, nada de gafapastimo intelectualoide, nada de "masculino, femenino, neutro"...
La música y el tratamiento vocal me han parecido ya más reconocibles y propias del repertorio actual (o de parte de él-no es Sciarrino) y me han llegado menos (especialmente me ha producido rechazo el uso de un contratenor), pero no me han disgustado ni mucho menos.
Purves vuelve a demostrar, como en el Walt Dysney, que es un as en el repartorio comtemporáneo. La voz baritonal, muy lírica, pero bien colocada en el centro y de grato timbre. Es musicalísimo,frasea y acentúa con mucha maestría. La voz de la soprano Hannigan me parece de partichina, desguarnecida, pródiga en sonidos ácidos y
strillati, pero es un animal de teatro. Toda una irresistible, inquietante y muy atractiva niña-femme fatal, que en este tipo de repertorio y sólo en él, puede hacer muy buena carrera. Como Lulú tiene que armarla escénicamente.