Corto y pego de Facebook esta página de El palco de mi prima. El subrayado es mío.
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Teatro Maestranza
16 jun 2024
En nuestras ya varias décadas como aficionados a la ópera hemos asistido a todo tipo de producciones de ópera, y mira, siempre hemos estado abiertos a todo tipo de propuestas. En serio, de jóvenes nos reíamos y nos llamaban la atención las cosas exageradas que se hacían en Centroeuropa, si bien ahora ya con cierta edad (bastante

) y después de haberlo visto CASI todo, preferimos los montajes clásicos de toda la vida, de esos muy recargados y opulentos, vamos los del Met de antes, porque se han convertido realmente en una
rara avis. A ver quién es el guapo o la guapa que se encuentra hoy día con un montaje así. En cualquier caso, lo que siempre nos ha parecido obsceno es el postureo. Sí, y anda que no hay, ni ná. Osea, la nula definición de personajes o la nula dirección escénica. Ojo, esto puede ocurrir tanto en una propuesta clásica como en una de esas "moennas" ¿eh? Y este es el caso del
Nabucco del Maestranza, para las primas no tiene ni chicha ni limoná, escénica o dramatúrgicamente hablando. Cuando el año pasado lo vimos en streaming desde Ginebra, flipamos al comprobar que era coproducción con nuestro Teatro. Nos dió hasta pena. Dudamos que vaya a tener trascendencia alguna. Lo único positivo es que quizás nos libremos de una reposición. Eso sí, es una producción que podría perfectamente encajar en las temporadas de Amsterdam, Zurich o Berlin. Pues, pa ellas.
Por cierto, ¿dónde estaban todos los que el año pasado se quejaban de la decisión de Rafael R. Villalobos por intercalar una música que no tenía que ver con la ópera en la pausa entre actos de Tosca? Que no les molestaba el beso entre dos hombres, que va. Lo que les molestaba, esgrimían, era poner una melodía que nada tenía que ver con Puccini. Pues bien, en este Nabucco, se ha alargado el final con una composición expresa para este montaje, un poco átona, así moderna como el montaje, tía. Una música nueva en plena ópera que cambia el final y nadie abuchea. El público de Sevilla ha aprendido modales de repente. Eso sí, encima cuando acaba esta infumable música, se vuelve a interpretar “Va pensiero” a capella, y todo solucionado. Truco barato. Vítores, bravos y standing ovation. Critatura de público.
Sabéis que no perdemos el tiempo hablando de estas cosas, ni pretendemos tirar por tierra el trabajo de nadie, pero creo que de vez en cuando tendremos derecho a dejar de ser unas happyflowers jaleándolo todo y desahogarnos no? Pues eso.
Sabéis que nos gusta más hablar de los cantantes, para nosotros los verdaderos protagonistas de la ópera y darles las gracias por hacernos siempre la vida mas feliz. Gracias a Dios, musicalmente la cosa no tuvo nada que ver con el resto. Magnífica la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla como siempre, con un director como Sergio Alapont ahondando en los momentos dramáticos, rotundo, enérgico, y delicado en las escenas más íntimas. Acompañando con mimo a los cantantes y al coro, en esta partitura repleta de melodías. Y qué decir del Coro del Maestanza, auténtico protagonista de la velada. En óperas como esta es donde se la juega una formación como la nuestra, dejando claro que son unos profesionales como la copa de un pino.Excelentes en cada intervención.
Entre los cantantes Juan Jesus Rodríguez y Maria José Siri fueron los grandes triunfadores de la noche. El barítono onubense en el rol protagonista de
Nabucco desplegó su buen hacer. Estuvo simplemente soberbio, pletórico de voz y elegantísimo en el fraseo. Impresionante en “Dio de Giuda”, toda una recreación este rol. La soprano uruguaya sobresalió como su hija Abigaille, sobre todo en los momentos más líricos, alargando los agudos y repartiendo bellísimos filados. Una voz bellísima, una cantante extraordinaria. Apabullante en el final “Su me, morente.. esanime”. Muy aplaudido también por el público, nuestro querido Simón Orfila, entregado y expresivo toda la noche, destacó en una de mis escenas favoritas del mundo mundial, “Vieni, o Levita!... Tu sul labbro de'veggenti". Bravisimo. Muy bien el resto del elenco, y los roles menores. Una función extraordinaria.