Siempre había música en la casa de mis padres; no sólo clásica, de lo más variada (y heredé ese eclecticismo). El primer disco relacionado con la ópera que recuerdo era uno de coros, que si no me equivoco se llamaba "Coros a la luz de las estrellas" e incluía a Verdi, Puccini y Wagner. Yo lo escuchaba, alrededor de los 10 años, con mucha atención. Tenía en la contratapa una breve reseña de cada tema incluido en el disco. Recuerdo en particular que en el comentario del coro a boca chiusa de Butterfly hacía referencia al fracaso del estreno, y que Puccini gritaba entre bambalinas que el público estaba equivocado, y que ya cambiaría de opinión. Yo no podía entender qué razón podía hacer fracasar a una música tan hermosa. Recién el día que vi la primera ópera representada (Aída, en el Colón) descubrí, en el primer intervalo, y por las discusiones entre los melómanos, que podía ser una "pasión enfermiza"
