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A mi parecer, el original de Mann nos muestra un hombre, Aschenbach, que es más bien una excusa para desarrollar una tesis sobre los elementos apolineos y dionisíacos del amor. Las alusiones al Fedro, y a la obra de Nietzsche son constantes, están intimamente ligadas al argumento (en cierto sentido, son el argumento) y las peripecias de Aschenbach en el mundo real tienen una cierta irrelevancia. Tadzio es simplemente una excusa, un Fedro que nos permite vislumbrar el interior de Aschenbach, que es donde verdaderamente trascurre la novela. Su muerte física por el cólera, es un simple trasunto de su destrucción interna.
La película de Visconti, que efectivamente no me parece gran cosa, es más acerca de Venecia, de la belleza decadente y un punto evanescente de la ciudad, y sus efectos en Aschenbach, en contraste con la aparición deslumbrante, pero inconfundiblemente carnal, del joven Tadzio. No hay nada del Mito, de la tensión interna de la novela. Ni siquiera sucumbe el protagonista al elemento dionisiaco. Se trata de una adaptación que sólo se queda en la superficie, y que además no aporta nada a la historia, salvo la pura belleza visual de algunos planos.
Britten y Piper, que trabajaban en la ópera al mismo tiempo que Visconti presentaba el film (y que Britten ni siquiera llego a visionar, hasta que completó la ópera), sí logran penetrar, y aún superar, la novela de Mann. Los elementos míticos se presentan de forma clara, a través de Apolo (cantado por un contratenor) y Dionisos (representado por el coro), mientras que la música de Britten nos retrata el alma de Aschenbach y sus dudas, y su fragilidad. Es un retrato de un ser humano, mucho más próximo y convincente que el de Mann. La tentación de Tadzio, muy inteligentemente, es presentada simplemente como un bello bailarín.
En mi opinión, para la matrícula de honor, a la ópera solamente le falta ser capaz de involucrar emocionalmente al espectador en el drama. Algo ciertamente muy difícil, pues el material de base no se presta a ello de forma inmediata. En esa falta de tensión emocional, se encuentra la única tara de la obra.
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