
la primera escucha de la mañana.
es curioso cómo una función con cantantes muy pobres como fue la Butterfly del pasado año en Coruña me sirvió para reconciliarme con la partitura pucciniana. el color, el santo y seña del maestro de Lucca, vuelve a ser esencial en este título, pero con una vertiente teatral también muy acentuada.
eso, a pesar de que hay escenas enteras que, dramáticamente, me sobran, a pesar de su genial composición. no entiendo la escena de las flores tras el avistamiento del portaviones en el segundo acto, me parece que le resta fuerza al momento, aunque ello implique perdernos el delicioso final a boca chiusa. y el preludio orquestal del tercer acto se hace larguíiiiiiiisimo, más aún aquí.
dicho lo cual, esta grabación es un completo prodigio. porque la señora Freni, que había cantado una década antes el papel con Karajan, dejó sentada cátedra bajo aquella batuta. y ahora, con un director como Sinopoli que nada tiene que ver con HvK, lo vuelve a hacer. magistral Butterfly de Mirellina, una geisha adulta y madura, a la que le notamos una evolución conforme transcurre la ópera hasta sentir su dolor por la traición de su amado, por la pérdida del honor, por la entrega de su hijo. no se puede cantar mejor el papel. es sencillamente imposible.
los tiempos de Sinopoli son, una vez más, personalísimos. lentos, ante todo, pero no pesantes. no por arrastrar esta parsimonia se pierde teatralidad. al contrario, gana en carga de profundidad, en densidad. incluso la fanfarria con la que se presenta el hijo, más lenta de lo habitual, permite incidir en la dureza del momento, imaginarse la cara de estupefacción del cónsul y compartirla desde la butaca.
hablando del cónsul, excepcional Pons en la parte. demostración de que el papel se puede cantar, se puede matizar, se puede decir y construir un personaje.
luego está Carreras, en su último papel grabado antes de la enfermedad. su Pinkerton es previsible: intenso, entregado, pasional. pero le luce muy bien. todo muy bien dicho, y un dúo del primer acto intachable, atendiendo a las indicaciones de la partitura.
la Berganza me pasó bastante desapercibida, la verdad. no sé si es ella o, en general, el rol de Suzuki.
una Butterfly para repasar de vez en cuando, y compartir el olimpo en el que estaba la de Scotto-Bergonzi.