Tengo un recuerdo un poco empalagoso de
Padmavati, la verdad.
Yo estaba con esto:
Yann Beuron (Armand), Mireille Delunsch (Constance), Andreas Schmidt (Mikeli), Olga Pasichnyk (Marcelina), Etienne Lescroart (Antonio), Kwangchul Youn (Daniel).
Das Neue Orchester y Chorus Musicus Köln.
Dir: Christoph Spering.Mientras lo escuchaba, me venía una y otra vez a la mente la frase “no deja a nadie indiferente”, una expresión que me suele dar grima porque sirve a menudo de coartada para elogiar las supuestas cualidades de obras que provocan repulsión por razones estéticas o éticas.
Les deux journées ou Le porteur d’eau, por el contrario, es una ópera que dejará indiferente a muchos por su contención, por el sentido clásico del decoro y de la moderación con que Cherubini aborda un libreto que podría ser tratado con más pasión y exaltación, al modo de Beethoven en su
Fidelio, título con el que se la suele emparentar. Y, sin embargo, este
Aguador difícilmente provoca rechazo o repulsión en un aficionado con algo de sensibilidad: hasta tal punto está todo en su sitio, tan bien equilibrados los elementos folclóricos y pastoriles de la
opéra comique con los de la
tragédie lyrique y hasta del drama prerromántico, los coros con los
dialogues en chant y los
ensembles (apenas puede hablarse de arias), la instrumentación casi camerística con los pasajes más densos y coloridos.
Les deux journées no entrará nunca en la categoría estética de lo sublime, ni merece el calificativo de genial. Es simplemente una ópera bonita.
Christoph Spering, la Nueva Orquesta de Cámara de Berlín y los cantantes abordan la pieza con discreto rigor, sin pretensiones ni estridencias, con un aire casi modesto que sienta como un guante al título. La única voz que da la nota es la de Mireille Delunsch, que trata de aprovechar los momentos de lucimiento de su parte para hacerse pasar por Medea, sin ahorrarnos algún que otro sonido ratonil.