Spinoza escribió:
Les
Explíqueme ese plural, que no lo entiendo. ¿Cree de verdad que yo necesito la complicidad de otras personas -por ende, mucho más jóvenes que yo- para hacer una broma en internet?
En cuanto a la decadencia musical de la Schwarzkopf, lo veo, en líneas generales, muy como dice Tunner. Sin duda, a quien apoya, frasea, coloca y liga de una forma solvente no se le debería "olvidar" hacerlo a lo largo de los años (aunque quizá a veces lo parece, por el devenir natural de algunas voces que por aquello de ir asumiendo repertorio más pesado a lo largo de la evolución de su carrera se exponen no sólo al desgaste de ese repertorio sino también, y sobre todo, a caer en el riesgo de tics expresivos "dramatizantes" que les apartan de su fraseo natural, con peligrosos resultados). Como artista, la Schwarzkopf, por concepción personal de su expresividad, estuvo a salvo de esos riesgos (y expuesta, quizá, por ello, a los contrarios, es decir, el abandono a languideces tan remarcadas que terminaban por hacerse excesivas). El instrumento, sin duda, envejeció, pero no se erosionó por irresponsabilidad artística.
Y creo que no hace falta, en contraste, poner ejemplos de gente a la que le ocurrió eso.
Por ello, creo que sí hay un desgaste vocal pero no un desgaste técnico (si bien esto es matizable, porque las fronteras entre ambas cosas no son tan claras). La pregunta de fondo es: ¿y hubo entonces, globalmente, un desgaste artístico? Yo no lo tengo tan claro. Si bien los manierismos ascendieron a lo largo de su carrera, creo que nunca traicionó una personalidad artística que (y a esto venía post anteanteanteanteanteanteanterior)
siempre fue decadente. A mí no se me llega a hacer nunca "insoportable". Y en ese sentido, si bien su presencia discográfica es manifiestamente copiosa, no creo que esté excesivamente overrated (ni tampoco que estén infravaloradas otras gloriosas sopranos de su época, a las que creo que hoy día se conoce y reconoce suficientemente).
Lo que ocurre (y esto lo digo para bien de la Grümmer, que era el tema del hilo) es que, en contraste, sí que se ve que la Grümmer nunca jugó a eso, a aristócrata destronada que vive en el pasado más que en el presente, como si continuamente dijera con su canto "esto me lo teníais que haber escuchado a mí de joven, ayyyyy lo que era aquello". Es esa asunción (purísima, angelical, bellísima, pero ante todo, natural) de la música que hacía lo que, en mi opinión, la destaca entre esa generación repleta de estrellas en su cuerda y repertorio.