Gino, no termino de entender muy bien en qué no está de acuerdo conmigo aunque, a juzgar por su defensa de la Stignani, deduzco que es en lo de la "claridad" de la voz (vista como limitación), y no por lo de ser una
mezzo pura, o en que me gusta más que Barbieri desde el punto de vista estilístico y (sobre todo) técnico, pues ahí parece que coincidimos

. Si he comparado a ésta con la gran napolitana ha sido por el diferente color de sus voces, no porque la Barbieri me satisfaga más como cantante (aunque debe reconocerme que, pese a los excesos, su instinto dramático era mayor). Por lo demás, y aunque bien es cierto que Stignani engarza más con la tradición de las
soprani drammatici d'agilità que con las
mezzos-contraltos de tradición rossiniana --como bien señaló
Il Oraculo Celletti-- precisamente lo hizo por esa mayor claridad de la voz, que no viene dada sólo por la emisión (más alta, menos
poitriné), sino por la cualidad tímbrica de la misma, que es más clara (no digo liviana, ni peor, sino más luminosa) que la de otras colegas como Anderson, Ferrier, Onegin, Besanzoni, etc., que se movieron en la categoría de
mezzo-contraltos o de puras contraltos. De hecho, hay críticos que consideran a la Stignani una soprano de tipo "Falcon" (lo cual me parece ya excesivo), más que una
mezzo propiamente dicha, aunque con una gran extensión vocal, y que le han reprochado el uso de ciertos recursos espurios para reforzar los sonidos más graves. Lo dice Patrón Marchand, cuando afirma que "su enorme voz estuvo siempre disfrazada con constantes amaneramientos y oscurecimientos artificiosos" y también al precisar que en el centro el sonido se decoloraba --razón por la que la cantante trataba de corregir esa carencia disfrazando las vocales, especialmente la e. En cuanto a los graves este mismo autor señala que, pese a ser siempre sonoros y firmes (lo cual es más que evidente al escuchar a la intérprete), cuando se introducían rápidamente y sin la adecuada preparación previa surgían "débiles y algo ahogados". Insisto en que, según mi opinión, Patrón Marchand exagera, pero no deja de tener algo de razón al señalar esas "carencias" de Stignani (que, por lo demás, ha sido una de las mejores mezzos de la historia fonográfica). O llámele "características" (mejor que carencias), para que no haya duda de mi admiración por ella.
Interesantes argumentos y citas nos trae usted. Yo francamente cuando me piden que crea que Ebe Stignani empleaba "amaneramientos y oscurecimientos artificiosos" en su emisión sólo puedo confesar con D. Ginesillo de Pasamonte que es pedirme que crea "que aun es de noche, que no han dado las diez del día y pedirme eso como pedir peras al olmo". Respeto mucho la erudición de D. Miguel, QEPD, pero aquí creo que estamos ante uno de esos casos en que aplicaba a un cantante que no era de su gusto todos los defectos habidos y por haber, incluidos los de los cantantes de su predilección (apreciaba mucho a Barbieri).
En "Il canto", Celletti habla de dos cantantes de "impostación perfecta": Stignani y Pasero. Por cierto que también menciona su hábito de cambiar las vocales.
Sobre su registro grave, en mi opinión estamos confundiendo varias cosas. Primero, Stignani no era contralto. Segundo, raras veces dejaba de emplear el registro mixto aun en esta zona, es decir, huía del registro de pecho "puro" (sabemos que nunca es del todo puro). Esta es la razón por la que sus notas eran plenas y timbradas, pero nunca hinchadas en estilo verista. Y también la razón de su longevidad vocal, claro. Creo que reprocharle esto a Stignani es calumniarla, más o menos como preferir los agudos de si Stefano a los de Kraus.
Yo particularmente no he escuchado a ninguna otra mezzo sostener la tesitura grave de "O don fatale" con semejante homogeneidad. Incluso con Cossotto uno percibía el famoso "scalino".