jlizarrabengoa escribió:
puedo ser una ametralladora ,pero no quiero ser indiscreto , me gustaria la parte de alemania, como llego, anectotas , la veo francesa pero no germana,

Como amigos, la verdad es que hablábamos mucho de nosotros y nuestros problemas, de nuestro día a día o más o menos, porque yo siempre fui discretísimo con Victoria, en el sentido de ¨no molestar¨. Lo digo porque había gente que conseguía su teléfono, la llamaba y la tenía colgada un poco o muy pesados. Eso la horrorizaba pero era incapaz de decir una sóla palabra.
Ella te tenía mucho cariño a Scharzkopf y a Nilsson, de las clásicas. Me hablaba mucho de ellas y tengo por ahí una fotografia muy bonita de Victoria y ¨la Nilsson¨ (así la llamaba también ¨la dolce Vittoria´, como muchos de sus compañeros la conocian, así les vi nombrarla, por ejemplo, a Christoff y a Campora). A Fischer Dieskau no creo pasarme de imprudente si digo que siempre le maravillaba su ego enorme, porque era la antítesis de ella misma.
La parte francesa siempre me pareció más clara en Victoria. De hecho, aprendió el francés casi instintivamente (algo así decía ella) de muy joven, y su dominio del alemán fue a cambio una cosa posterior. En mi opinión, para ella el repertorio alemán era sobre todo el lied, que ella sentía como una expresión ¨de profundidad¨, a diferencia de la ópera que, un poco, siempre vió como algo ¨demasiado¨ espectacular y, a veces, vacuo. En este sentido, me viene ahora a la mente una frase que le oí varias veces: ¨El cantante de ópera es el más inculto de los cantantes, y el público de ópera es el más inculto de los públicos clásicos¨, aunque, la verdad, leyendo a veces este foro, pienso que necesáriamente se refería al público operístico que ella conocío, desde finales de los 40 hasta principios de los 80, aunque ya sé que no todo el público actual es tan sabido como algunos de aquí.
Porque la profundidad, la profundidad sencilla, auténtica, sin afectación ninguna ni pedanteria, era algo a lo que la personalidad de Victoria tendía siempre. Me acuerdo una vez, allá por el 91, que pasó por el aeropuerto de Madrid camino a una gira por Japón, y cuando nos vimos en el aeropuerto le regalé un libro de poesía y, a su representante, un libro de estudio sobre los castrati. Se quedó un poco desinflada al ver el otro libro: ¨Anda, qué pena, con lo que me apetecía leer más a fondo sobre los Castrati, y con lo largo que es el viaje¨, de manera que se intercambiaron los libros.
Hablando de libros, me acuerdo otra vez, en Cuba, que estábamos en el mismo hotel y la pobre no se´había llevado bastantes libros (nadie sabe QUÉ lectora era Victoria... Su apabullante piso de 800 m2 de Pedralbes era en gran partes una suma de libros), y lo único que pudo obtener fueron un diario del Che, algo escrito por él, y andaba espeluznada: ¨No hay un sólo comentario interesante. Batallitas y batallistas y nada que valga la pena aparte de las batallitas. Qué aburrimiento¨.
Bueno, me temo que tú me pides datos más exactos sobre su inicion en Alemania etc, y que yo me voy demasiado a las cosas personales, pero, en fin, te cuento lo que sé y, clarito como el agua, ni decir nada que no fue ni poner en su boca una palabra no cierta.
Gracias a Dios, toda mi fortuna con Victoria es sumamente personal y no necesita de brillos. ¿Será posible que tras casi 20 años de amistad creo que no tengo ni una foto con ella? Dedicadas sí, un montón, y hasta mensajes en mi contestador físico creo que todavía tengo, pero fotos creo que no. Los dos le teníamos manía a las fotos: ella por sentirse fea siendo guapa (qué rica era Victoria...) y yo por sentirme muy guapo siendo... corrientito y gracias, y las fotos son las que me desdicen.
Saludos y espero no haberte decepcionado demasiado.