Le he puesto un notable.
A mi en realidad no me interesa el género operístico, así en general. Pero con
Muerte en Venecia me lo tomé muy en serio, lo juro. Me leí la ópera del mes de
Siddharta con mucha atención (cojonuda: el hilo de
El baúl de Asenbach es lo mejor que he leído en este foro), leí también la novela (muy interesante), vi la peli de Visconti (infame, decepción gargantuesca) y, por supuesto, escuché un par de versiones (la de Pears y otra más, no me acuerdo del... "cantante"), vi el DVD con Robert Tear...
Y en fin, que no me gusta. No sé cómo explicarlo, pero creo que todo es una cuestión de... ¿edad? Quiero decir: cuando tienes 16 años experimentas con el daño autoinfligido, eres un masoquista sentimental y por lo tanto te inclinas hacia productos artístico-comerciales que te permiten explorar esas tendencias incomprensibles. Eventualmente, alguno de esos productos puede tener cierta calidad, cierto interés más allá de los 16. Pero encontrarse con algo como la
Muerte en Venecia de Britten, que parece creada para los placeres parafílicos de hombres de mediana edad, resulta un poco...
disgusting. Para mí al menos.
Sí, ya sé que la estoy rebajando, que es mucho más profunda y tal. Pero como tampoco se trata de una reflexión aséptica sobre la belleza apolínea y la actitud del artista hacia la misma... pues me permito hacer esta observación personal, y cada cual que opine lo que quiera.
