Vamos a iniciar un breve bosquejo de la vida real de los protagonistas de
Doctor Atomic, que luego confrontaremos con el tratamiento que reciben en la ópera.
La vida de
Robert Oppenheimer, a pesar de su nombre tan poco operístico, constituye un buen material de base para una ópera.
Hombre carismático, de enorme cultura, gran organizador, su labor como científico no fue especialmente relevante. Desde luego, por debajo de su talento. Tal vez su mejor aportación fue el cálculo de la masa límite para evitar el colapso gravitatorio de una estrella.
Educado en Harvard, pasó varios años en Europa, y formaba parte del grupo de científicos trabajando en los intentos de explorar las posibilidades de construir una bomba atómica, cuando el gobierno de Estados Unidos decidió unificar los esfuerzos y lanzar el Proyecto Manhattan.
El general Groves, entre otras posibilidades, eligió a Oppenheimer como director científico del proyecto por varias razones: era norteamericano de origen, tenía una buena relación con el resto de físicos que trabajaban en el tema, cierta experiencia como organizador y una personalidad capaz de generar consensos y manejar conflictos entre personal tan volátil como un grupo numeroso de científicos embarcados en un empeño de semejante magnitud. En su contra, jugaba la radicalidad de sus puntos de vista políticos desde una perspectiva estadounidense, aunque ese aspecto en los años de Roosevelt no tenía tanta importancia como antes o después de su presidencia.
La labor de Oppenheimer como responsable del Proyecto Manhattan fue realmente brillante. El reconocimiento popular como "padre de la bomba atómica" no está muy lejos de la verdad. Aunque su aportación a los avances técnicos fue modesta, inspiraba a sus colegas y era capaz de coordinar su trabajo y hacerlo avanzar hacia el objetivo final.
Tras el gran triunfo que supuso llevar a buen término semejante proyecto, la estrella de Oppenheimer empezó a decaer. Se opuso frontalmente al desarrollo de la bomba H, proponía crear un comité internacional de control de la energía atómica y finalmente fue acusado de conducta sospechosa durante la guerra (los soviéticos habían colocado varios topos en el Proyecto Manhattan, y la actuación de Oppenheimer levantó dudas sobre su propia lealtad) y su certificación como persona autorizada a trabajar en los secretos atómicos, revocada.
Fue una gran humillación para Oppenheimer, de la que nunca acabó de reponerse, aunque el presidente Kennedy rehabilitó más adelante su figura y fue condecorado por el presidente Johnson. De esa manera, se hizo justicia con un hombre que realizó un gran servicio a su país. Aunque, como le comentaba Albert Einstein, a quien sustituyó en Princeton,
when it’s once been given to a man to do something sensible, afterward life is a little strange.
Oppenheimer era aficionado a la música, la poesía, el misticismo oriental, la etnografía, los espacios abiertos .... Vamos a escuchar su pieza favorita:
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