Peter Quint escribió:
Bueno, tras caer en la travesura de anoche pensando que el hilo iba a ir totalmente de coña (fue por Gino, todo siempre es por culpa de Gino, como bien sabe mi amigo Werther) pero viendo que el debate se ha puesto algo más serio, querría dar alguna opinión un poco más razonada.
De todo lo que han dicho ya, creo que hay unas cuantas cosas incuestionables: 1) que Gobbi hizo carrera -y vaya carrera- 2) que Gobbi tenía severísimas limitaciones vocales, y 3) que el "fuerte" de Gobbi era su expresividad punzante, que para algunos era señal de su dimensión como grandísimo actor trágico, y para otros una serie de tics anticuados y guiñolescos. Pero sin duda, ésa era su firma, su diferencia, su aportación fundamental al teatro cantado.
Sobre lo primero, que Gobbi hizo carrera, no hay mucho que añadir. La hizo, y vaya si la hizo, alcanzando una notoriedad inusitada en los cantantes de su cuerda en aquel momento (el conocido tópico de que los italianos compartieron a Gobbi pero se guardaron a Taddei para ellos tiene su parte de razón). Ello, como decía Spinoza, sólo significa que durante un tiempo gustó mucho, pero no garantiza por sí su valía artística.
Gobbi cantaba francamente mal, a veces muy mal. No había línea, no había canto ligado, no había armónicos. A veces, tristemente, se ha hecho carrera sin nada de lo anterior, con una voz grande y agudos rutilantes, pero ése tampoco era el caso de Gobbi. Emisión a trompicones, a veces desimpostada, calante con frecuencia, color bastante desagradable... un cuadro.
Pero como decía, la madre del cordero está en esa expresividad torva, "maligna", que sin embargo sabía volverse clara e incluso afectuosa, y que fue su distinción. A mí no me gusta, y creo que parte de presupuestos estéticos totalmente superados (su Iago me deja indiferente y aburrido, su Scarpia de una pieza del 53 encaja en el plan de De Sabata, pero el de Prêtre no hay por dónde cogerlo, etc.). Pero le reconozco imaginación, intuición, vitalidad, esfuerzo por plasmar formas de ser y estados de ánimo.
Una vez, de críos, un amigo y yo oímos el acto II de la Tosca de De Sabata. Al terminar, para darle un poco de relax al chaval, le puse el Dunque io son de Callas y Gobbi. Puso ojos como platos: "¡pero es la misma cantante, es Tosca!". Al rato, empezó a cantar Figaro y yo me sonreí. Él se dio cuenta, flipó aún más, y sólo dijo: "no j*das...".
Pues eso sí se lo reconozco. Su dúo con Rosina belcantísticamente es un disparate, pero tenía su efecto teatral. En la película de Pagliacci en que hace el Prólogo, el Tonio y el Silvio, cada personaje emerge con una personalidad propia. Su Michele funciona (su Schicchi creo que no). Quiero decir, a veces -las más- no lo conseguía; otras pocas veces sí. Pero siempre lo intentaba. Su canto ha envejecido fataaaal, pero tuvo, y a veces aún tiene, un sentido.
Hala, acabo de leer su mensaje Quint, espléndido

, aunque sólo concuerdo a medias con usted (léase, lo que está en negrita).
Peter Quint escribió:
(Aunque sigue siendo muy divertido llamarle Nina Micheltorena)
