Estuve echándole un vistazo ayer al
Rigoletto vienés que se comenta más atrás, con el patinazo de Keenlyside. Dicen que "el hombre es el único animal que trpieza dos veces en la misma piedra" (e incluso tres y cuatro, añado yo), pues bien Keenlyside es un perfecto ejemplo de "humanismo"

. Cuando debutó el papel hace cinco o seis años en Cardiff ya fue un completo desastre (lo peor que le he escuchado yo con bastante diferencia), y este nuevo intento se ha saldado con un desastre aún mayor. Es bastante desagradable ver sufrir a un cantante de esta manera, echando los higadillos y dando notas sin ton ni son como quien espanta moscas, hasta que ya no pudo más. El "Cortigiani" ya fue un suplicio, pero a partir de
Solo per me l'infamia", decidiío cortar por lo sano: se calló e inbcluso salió del escenario dejando a la pobre soprano sin saber muy bien qué hacer. De vez en cuando volvía a salir, decía (ni siquiera cantaba) alguna frasecilla y volvía a meterse entre bastidores. Así estuvo la cosa hasta el final del segundo acto, entre lo patético y lo grotesco. Al caer el telón, el público reaccionó con división de opiniones: abucheos y ovación. Esperemos que haya aprendido la lección y se dedique a otros menesteres musicales más favorables a su vocalidad

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El resto, bastante flojo. Un Beczala infumable que confunde al Duca con "Il piccolo Marat", y un equpio de secundarios indignos de un teatro histórico como la Ópera de Viena. Buenas maneras, en cambio la de la soprano (que no conocía de nada), una tal Maryon o algo así, y la labor orquestal de Muyng Hung Chung, aunque al pobre hombre le amargaron la noche con el peripatético espectáculo que le montaron sobre el escenario.