Ahora que ha pasado Onegin el corte, quería señalar yo que se emparejaron dos títulos (Bodas y Onegin) que se desarrollan ambas en ambientes aristocráticos, pero que no pueden ser más distintas en cuanto a su orientación.
Bodas es sumamente crítica e irreverente con la nobleza, a la cual unos pocos años después le cortarían la cabeza en Francia. En cambio, en Onegin, Chaikovski es reverencial y le hace la pelota a más no poder a la aristocracia zarista, para la cual trabajó toda su vida.
No hay más que ver a esos campesinos-siervos del primer acto, que están encantados de trabajar para la señora terrateniente a la que cantan llamando “madrecita”. Aquí no hay ninguna crítica al régimen señorial, que se presenta bondadoso y paternalista con las clases inferiores: las señoritas Olga y Tatiana son amables con las chicas campesinas (si bien manteniendo las lógicas distancias), y la señora Larina es bondadosa con su criada-esclava Filipiezna. ¡Parece la mansión de "Lo que el viento se llevó" antes de estallar la guerra de Secesión!
Onegin por otra parte, estrenada por Chaikovski en 1878, pienso que es una respuesta a la crítica contra la aristocracia que significó Anna Karenina, publicada entre 1875 y 1877. Mientras Karenina abandona a su poderoso marido por su joven amante, Tatiana se mantiene fiel a su añoso marido el príncipe Gremin, y no arriesga su estatus social por el guapito de Onegin.
Seguramente las enjoyadas mamás de San Petersburgo, que irían a la ópera con sus hijas casaderas, les dirían: “Ves hija, no leas esas novelas sobre mujeres malas como la Bovary y la Karenina, y fíjate en la ópera del señor Chaikovski, mira lo bien que le va a Tatiana hecha una princesa, casada con ese príncipe que sólo le saca treinta años de diferencia y que está forradísimo y es amigo del Zar”.
Saludos