En mi opinión, no se trata que seamos más complacientes a la hora de juzgar el desempeño de los cantantes en una obra de Janacek o Britten, que en una de Verdi o Puccini. Es que, en la actualidad, se canta mucho mejor Janacek y Britten que Verdi y Puccini. Si además tenemos en cuenta que todavía se representa más Verdi y Puccini que Janacek y Britten, pues las posibilidades de asistir a una función de baja calidad canora son mucho mayores en el primer caso, que en el segundo.
En este mismo foro se ha criticado con dureza (acertadamente) a cantantes del
Caso Makropulos del Teatro Real, o a Agneta Eichenholz cantando Lulu (con menos acierto).
En cuanto a la evolución del tratamiento de la voz en la ópera, pienso que tras las bases sentadas en el Barroco, en la época del
bel canto del siglo XVIII, la misma técnica sirve para representar cualquier tipo de obra desde Rossini y Weber, hasta Puccini y Korngold o Strauss. Sí, se producen cambios como la desaparición del
castrato o el abandono del
falsettone, pero son asimilados dentro de la corriente principal del canto. Y algunos compositores siguen dando el predominio a la voz, mientras otros la hacen cómplice de la orquesta, pero continúa habiendo una base común.
Tras Schönberg o Berg, sin embargo, se abre un camino nuevo. Un camino donde caben muchas opciones distintas: declamar, buscar los orígenes del siglo XVII, tratar la voz como un instrumento más, abandonar toda pretensión de "vocalizar", amplificar

,....
Muchos de estos cambios van en la dirección que precisa unos cantantes que sean, antes que nada, músicos. La necesidad de voces grandes, bellas, articuladas,... la "voz operística" del repertorio tradicional, cede al imperativo de interpretar una partitura que busca transmitir la historia, ideas, emociones, ... con otro tipo de recursos. Que, en algunos casos, no necesitan en absoluto de una técnica vocal "tradicional".
Enfrentados a la partitura de
Moses und Aron o
Lulu, cantantes que no sean a la vez buenos músicos, encontrarán enormes dificultades para interpretar correctamente la obra. No dígamos ya si pretendemos que canten
Shadowtime o
Luci mie traditrici. Al mismo tiempo, algunos cantantes que son a la vez excelentes músicos y pueden interpretar este tipo de obras, puede que no tengan una voz que les permita cantar el repertorio tradicional. Tal vez tengan voces pequeñas, y deban centrarse en salas de tamaño adecuado, o en orquestas barrocas; tal vez tengan una tesitura muy limitada;...
Y, por supuesto, también puede haber cantantes que sean capaces de abordar todos los repertorios.
Cada uno debe ser entonces juzgado según su desempeño en la obra concreta que esté representando, sin tener en cuenta otro tipo de condicionantes.
Como dice Salvatore Sciarrino:
El canto en la ópera de nuestros días debe ser capaz de expresarse sin mirar al pasado ni convertirse en un balbuceo sin sentido.... Un canto que sea inteligible y constituya la base para transmitir el drama....
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