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Podría sin más copiar el comentario de Carestini, porque resume a la perfección lo que pienso.
Si en algo valoramos eso de la fidelidad al compositor, jamás podemos desear que una ópera, que por definición es una obra creada para la escena, se dé en versión de concierto. Las óperas se compusieron pensando en que iban a ser representadas, y representadas por tanto han de hacerse. Para el concierto, Mozart compuso sus sinfonías, sus conciertos para instrumentos solistas, etc., etc. No Figaro ni Don Giovanni ni Idomeneo. ¿No recelamos automáticamente de una Pasión según San Mateo o de un Requiem de Verdi escenificados? Porque no son obras que se compusieran para la escena. Pues lo mismo vale a la inversa. Prefiero una representación modesta, cuatro telones pintados, intercambiables, genéricos, que pensar en una versión de concierto con los cantantes mirando la partitura.
Cuando se habla de versiones de concierto cada vez más se cita como justificación las aberraciones escénicas habituales en nuestros tiempos. En la última Donna del Lago londinense, una compañera de butaca me decía, a veces es mejor una buena versión de concierto que según qué producciones. Yo creo que la razón de que las versiones de concierto proliferen es más bien, aparte de las limitaciones de presupuesto, que el público estamos acostumbrados al disco, a escuchar las óperas en casa, a experimentarlas ante todo como música. Con la versión de concierto, tenemos la música, en estupendas condiciones a menudo, y sin las "distracciones" de la escena. Qué más puede pedirse.
Versión de concierto, no. Esta es la regla general, y luego vienen todos los matices y las excepciones del mundo. Porque hay versiones de concierto que pueden contener más teatro que muchas versiones escenificadas; por poner un solo ejemplo, las Iolanta que ha ido ofreciendo la Netrebko, en las que solamente por la forma de moverse por el escenario, solamente valiéndose de unas flores dejadas como al azar, generaba una auténtica intensidad "escénica". Y luego, una versión de concierto puede justificarse a mi modo de ver, más que por un solista, por la excepcionalidad de una determinada orquesta sinfónica, que sea ajena en su actividad habitual a la ópera, y que quiera también explorar este otro repertorio.
De todos modos, como Gruberoviano parece que quiere que hagamos una lista a toda costa, pues yo propongo una lista de títulos "damnificados" compuesta por obras que recuerdo haber visto en versión de concierto desde hace unos años hasta hace muy pocos días, algunas de ellas en versiones musicalmente extraordinarias:
Il Pirata Lucrezia Borgia Daphne El jugador Die Zauberflöte Oberto Tamerlano Un ballo in maschera Holandés errante Faust
_________________ À partir d´un certain âge, la vie devient administrative - surtout (Houellebecq)
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