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Parece que funciones recientes de Luci Mie Traditrici causaron estragos. Entiendo más o menos el razonamiento que lleva a emparejar a estos dos compositores, pero no estoy tan seguro de los paralelismos. Fuera de la fantasía de ambos, la experimentación con sonoridades, el esfuerzo por resaltar la música inherente en la declamación, y otros aspectos sueltos, yo los veo bastante diferentes en su modo de afrontar la ópera. También es verdad que al hecho de que conozco pocas cosas de Sciarrino (sobre todo su música de cámara o para piano) se une la evidencia de que no soy precisamente una lumbrera (perdonen estas exhibiciones nauseabundas de ¿falsa? modestia; es un poco el lado japonés de mi avatar forero; y, como diría el del cigarro, tengo muchas razones para ser modesto).
Aceptando que Sciarrino es muy estimable, me gusta más (y soy moderado en la gradación del adverbio) Monteverdi.
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