@lm@viv@ escribió:
Parece que la idea de que hoy en día no hay buenos profesores de canto es casi mayoritariamente aceptada. ¿Estáis de acuerdo? y, sobre todo, ¿cuáles son las razones porque pasa esto?
Sí estamos de acuerdo. Las razones son muchas. Principalmente porque enseñar canto es algo muy difícil, se trabaja con un instrumento invisible. Para enseñar canto se necesita primero saber mucho de canto, conocer la técnica, conocer la fisiología, tener un oído de impostación perfecto para saber lo que hay que corregir, tener la pedagogía necesaria para saber cómo hay que corregir, reconocer qué voz se tiene entre manos y marcar el camino adecuado a esa voz, conocer qué tipos de escalas son los más adecuados, saber adaptarse a las necesidades del alumno, altas dosis de sicología, tener capacidad para imponer una disciplina...
Simplemente la primera premisa ya no se cumple. Creo que un aficionado de 3 o 4 años, con 9 meses pasándose por el foro, si escuchase a muchos maestros le chirriarían muchas cosas. Pero lo más difícil es tener el oído de impostación perfecto, saber por el sonido que se escucha qué es lo que está haciendo el alumno y lo que tiene que corregir.
Por otro lado, la uniformidad de criterio pedagógico en el canto no existe. Cada alumno puede requerir algo distinto, pero hay unos principios básicos que deberían ser uiversales y no es así ni mucho menos. De las bases esenciales de la escuela romántica italiana, se ha ido degenerando poco a poco y como si de un virus se tratara se ha ido contaminando de tal manera, que son pocos los que conocen y enseñan las verdaderas esencias, las que llevaron a los grandes cantantes ser grandes cantantes.
Por todo esto es difícil evaluar también quien es un buen maestro, los maestros en los mejores conservatorios no tienen por qué ser los mejores, aunque acaben sacando a más cantantes porque les llegan las mejores voces en origen.
Sin un gran maestro no se puede conseguir una buena técnica y sin una buena técnica no se puede cantar ópera.
No estoy de acuerdo con lo que dice Spinoza de que es el alumno el que tiene que decidir repertorio. En los primeros años, y los primeros años pueden ser muchos, el cantante necesita estar aconsejado por una guía de confianza que pueda evaluar con precisión lo que conviene a la voz. Un cantante puede pensar que puede con un papel y a lo mejor puede, pero a lo peor es un papel que le hace daño a la larga. La paciencia es un valor importante en esta carrera.
La cuestión del repertorio está agravada por la altura del diapasón y la brillantez de las orquestas, lo que hace difícil evolucionar a las voces dramáticas y desplaza e impulsa en general a que las voces tengan menos peso del que los papeles requieren para mantener las tesituras.
Luego hay otros problemas paralelos a la enseñanza en los primeros años de carrera, otras barreras de entrada, el poder de las agencias internacionales, el agente sin escrúpulos, la importancia del físico, el desconocimiento vocal de directores artísticos...
pero repito, sin un buen maestro difícil conseguir una buena técnica, y sin técnica...