Coincido con Anjemmaat en que no siempre se ven cosas bellas sobre los escenarios. Pero es que también la vida es así, por otra parte.
Suena a discriminación decir que se prefieren cuerpos de anuncio en escena, y no de personas mayores. Pues sólo con fijarse algo por la calle se ven cuerpos de veintipocos años que son bastante lamentables con ropa, y sin ella, bastante peor, y son jóvenes…
Robert Carsen en su fantástica
Salomé de la pasada temporada del Real dio un interesante giro a la danza de los siete velos: la protagonista no se desnudaba, pero sí lo hacían siete señores de edad –de ahí que un forero de esta casa presente en la misma función a la que yo asistí, rebautizase con mucha gracia el momento como "la danza de los siete viejos"–, que tenían cuerpos conforme a su edad, pero eran cuerpos cuidados y en modo alguno desagradables de ver.
También vi el
Tannhäuser que menciona Juanete (colecciono funciones de
Tannhäuser), y su tan cacareada orgía que tanto escándalo causó, y a mí me pareció que se quedaba muy, muy corta, muy aséptica, muy pacata. Había estupendos cuerpos, pero nada más. Una orgía domesticada, lo peor que puede suceder.
De Bieito sólo he visto en teatro su
Don Giovanni, que no me gustó, pero por razones que tienen que ver en exclusiva con errores de dramaturgia respecto de la obra, no porque sea en exceso provocador ni transgresor. Y tengo muchas ganas de ver su
Carmen, de la que me han hablado muy bien.
Los desnudos en escena no son "guarradas" sin más, señor Juanete
