Fleta debuta en el MET el sábado 8 de noviembre de 1923, con la Tosca de Puccini (la segunda Ópera que cantó más veces - 260- después de la Carmen de Bizet - 276-). El célebre Henry Cope Colles reconoce en el New York Times que se trata de un tenor de voz espléndida y que es una magnífica adquisición para el Metropolitan.
Deems Taylor, compositor y crítico musical en el New York World desde 1921 (un puesto que aprovechó cuando siendo reclamado por el Metropolitan Opera para sugerir un compositor que escribiera una nueva ópera incluyó su propio nombre y fue aceptado,

, dando como resultado The King's Henchman, con libreto de Edna St. Vincent Millay) señala que Fleta ha producido la más favorable impresión en los espectadores.
Frank K. Warren, para The Evening World, destaca la cualidad natural de la voz, rica en belleza, frescura y calor, emitida con la máxima facilidad, plena de volumen y que nunca pierde la intensidad del sonido, señalando que nadie puede dudar de la sincera acogida del público.
Leonard Liebling, para el New York American, incide en la belleza extraordinaria de la voz, extensa, potente, capaz de plegarse a las más rigurosas exigencias del bel canto, comentando que "Los viejos expertos frecuentadores del teatro coronaron el éxito del tenor, calificándolo de príncipe heredero del Rey del canto". Yo creo que el Rey del canto al que se refiere Liebling es Caruso, no Gigli.
Por último, Henry Theophilus Finck, que había nacido en 1854 y que a años viendo Ópera no le ganaba ni Dios concluyó para The New York Evening Post: "Si Caruso hubiera podido regresar, difícilmente hubiera podido conquistar un éxito tan grande. Las notas de Fleta son plenas, puras, bellas y emocionantes, no sólo por el tono, sino por la modulación; apasionado, dramático, según el momento musical que interpreta. Si en las otras óperas que aún le quedan por cantar a Fleta, consigue un éxito como éste, podemos afirmar que el Metropolitan ha hecho una verdadera conquista".