Gayarre27 escribió:
Lo que no cabe duda es que no debería ser necesario reivindicar a Del Monaco. Es como reinvindicar el Jerez o el Rioja...su propia calidad se impone.
La reivindicación de don Mario no es necesaria ni efectiva, señor Gayarre, aunque bienvenida si sirve para animar el foro. No es necesaria porque nadie (al menos por aquí) niega la relevancia del tenor por la escuela que creó y por el carácter referencial de algunas de sus grabaciones. Y es poco efectiva porque no hay quien oculte las razones de algunos de nosotros para no tenerlo entre nuestros tenores favoritos. De hecho, el alegato inicial de Abdallo, con sus apelaciones a la testosterona, es tan claro que ya delimita perfectamente los campos.
A estas alturas ya está casi todo dicho, pero me permito apuntar dos características del tenor que hasta ahora no se han mencionado –o que al menos no he encontrado en el repaso del hilo. La primera la tengo por cualidad: la extraordinaria homogeneidad de su timbre; se me ocurren pocos cantantes tan reconocibles a cualquier altura y con cualquier dinámica. Eso para mí siempre contribuye a definir sus personajes, aunque alguno dirá que también a hacerlos más de una pieza (para mí esto tiene que ver más bien con la dureza de emisión y la rigidez del fraseo). La segunda característica, muy relacionada con la primera, me gusta menos y no estoy seguro de si se trata solo de una manía personal o de un problema de mis oídos: sus agudos. Ya imagino que alguno se llevará las manos a la cabeza, pero siempre me ha parecido que, cuando se iba arriba, a Mario del Monaco le faltaba punta, penetración, no sé muy bien cómo explicarlo. Lo más parecido a mi sensación es lo que le he leído a gaku: el cantante emitía un sonido apabullante, hipohuracanado, no exento de brillo (bronce, pero sin esmalte, sin reflejos) que a mí no me resulta especialmente bello. Desde el punto de vista interpretativo, que es el que más valoro: me aturde, pero no me emociona. También es verdad que a Del Monaco me lo he aprendido con grabaciones de calidad discreta. Los entendidos dirán si estoy disparatando.