Carl Tunner escribió:
¿¡Más de 400 funciones le parecen poco mérito? Por todo el mundo y en todos los teatros.
Con todos los respetos para Vickers que hace un gran Otello de impresionante altura trágica y es uno de los a tener en cuenta de la historia, aunque algunos pretendan o deseen que Otello sea un drama musical filowagneriano, es una OPERA ITALIANA. Vickers, un gran actor, poseía una de las voces más feas que pueda imaginar mente humana. Mate,ingrata, gutural, Sofocada, con una leñosidad que apreció enseguida y no hizo otra cosa que acentuarse con los años. Un auténtico estropajo. Una voz antiitaliana por emisión, timbre y fonación..., desde todos los puntos de vista que se mire. Su personal estilo de canto, siempre matizado y contrastado (indudablemente) pero afectado con esos sonidos blaquecinos y falseteros cada vez que apianaba.
Sólo hay que ver la trayectoria del Otello de Vickers por los teatros italianos... Un Otello para Nueva York, Londres, Salzburgo, centroeuropa pero en la cuna de la obra... niente da fare.
A ver aquí estamos confundiendo peras con perones, en primera no creo que el número de representaciones de un papel sea indicativo de calidad hay varias variables que pueden intervenir para esto, como los tiempos en que se vive

, segundo tampoco el hecho de que sea interpretado en la cuna de la ópera me parece algo trascendental o un factor decisivo de hecho como argumento es algo difícil de sostener, por ejemplo Janssen con apenas cantó en Bayreuth de 1930 a 1937, y sólo una vez cantó Wolfram ahí, sin embargo lo considero el más grande Wolfram de la historia, esto mismo es extensible a muchos otros grandes. Y Otra cosa de la que no estoy de acuerdo, es el juzgar a un cantante sólo por la belleza de su voz, a mí en un principio si me parecía importante, pero con el tiempo es el último factor que me interesa a la hora de juzgar una interpretación y más si nos encontramos ante una de las cumbres artísticas en este caso el Otello de Vickers, y el realismo interpretativo del cual dotó al personaje más allá de de los dotes histriónicos inadecuados, histerias descontroladas de otros, Vickers supo quizás como ningún otro darle vida a la profundidad interpretativa.