
Si Giulini "redescubrió" que Falstaff, en realidad, era una ópera muy amarga (enfoque que, personalmente, no me convence, pero ahí quedó), Riccardo Muti, no se sabe si por liberarse de la preconcepción del aficionado de que, siendo tanto Muti como la obra tan "toscaninianos", la suya iba a ser una dirección frenética hasta el paroxismo o por qué razón, decidió hacer todo lo contrario y descubrirnos que Falstaff, en realidad, es una ópera muy aburrida. El cast no está mal pero tampoco está muy bien, y sobre todo, Juan Pons es un ROLLO MACABEO de señor.