Los viajes en el tiempo me parecen una distracción peligrosa, se corre el riesgo de perderse en otra dimensión, de quedarse atrapado en una época desagradable (toda aquella anterior a la invención de la penicilina) o de volverse loco al romper los humanos límites espacio-temporales. Pero si algún día me decido, creo que ya tengo fecha y lugar:

En 1913 abrió sus puertas en maravilloso teatro de la Avenue Montaigne de París, el Teatro de los Campos Elíseos. Y lo hizo con una programación fascinante. Abrió la temporada
Benvenuto Cellini de Berlioz (qué mejor manera de inaugurar un teatro que con una ópera sobre la fundición de una estatua!). El repertorio francés también estuvo representado por
Pénélope de Fauré, que había sido estrenada ese mismo año en Montecarlo y tuvo un enorme éxito en este estreno parisino. La temporada siguió con dos dobles apasionantes:
Rosenkavalier (dirigida por Strauss) y
Elektra (? ahora no recuerdo si fue Elektra o Salomé); y
Boris Godunov y
Kovantschina, ambas con el gran Feodor Chaliapin. También se representaron
El Cazador Furtivo y
Lucia de Lamermoor (y otro título de belcanto, ¿tal vez Don Pasquale? Tampoco me acuerdo bien y no lo encuentro por ningún sitio).
Por si fuera poco la guinda de la temporada fue la gira de los ballets rusos, con Nijinsky a la cabeza y con el célebre y estrepitoso estreno de
Le sacré du printemps de Stravinsky.

Espectacular inicio de un teatro que al año siguiente se encontró prácticamente en la bancarrota por efecto de la Guerra. Sería bonito que dentro de dos años, cuando el Theatre des Champs Elysées celebre su centenario, se recuperen los títulos y el espíritu de esta temporada inicial (y con espíritu también me refiero a poner 3 títulos estrenados en los últimos 10 años

).
¿Quién se apunta al viaje?