
Vuelvo, de nuevo, a los extraordinarios cuartetos para cuerda de Shostakóvich, uno de los ciclos más importantes que podemos encontrar, dentro de dicho género, en toda la historia de la música. Pero esta vez lo hago en las míticas versiones (rematerizadas en 2007) del
Beethoven Quartet, longeva agrupación que estrenó casi todos los cuartetos shostakovichianos (excepto el primero y el último), y los interpretó siempre siguiendo las minuciosas indicaciones del propio compositor sentado al piano. Por ende, y más allá de criterios estéticos y preferencias personales, podríamos considerarlos paradigmáticos entre todas las lecturas existentes. Tienen el inconveniente, eso sí, de su heterogeneidad, debida a la distancia que separa las diferentes tomas sonoras (entre 1956 y 1974), y la distinta calidad fónica de los registros*, así como una clara filiación con la tardía tradición romántica, que se refleja en el tipo de fraseo y un acusado empleo del
vibrato, elementos ambos que se habían ido moderando a lo largo del siglo XX. Pero frente a otras lecturas, más equilibradas, actualizadoras y calmas, ahí están la enorme intensidad expresiva, el deslumbramiento sonoro y la inmediatez que nos entregan los miembros del famoso cuarteto ruso. Un clásico.
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* En algunas pistas, por ejemplo (así las del fundamental cuarteto nº 5), es muy perceptible que la toma está sacada de los discos de vinilo.