Benjamin Britten: Serenade for tenor, horn and strings
En 1942 Britten conoce al trompista Dennis Brain, que le encarga una obra. El resultado fue esta Serenade, en la que envuelve una antología de seis poemas sobre el ocaso, la luz de la luna y el sueño con un preludio y un epílogo en los que la trompa toca armónicos naturales. Los textos de los poemas son de Cotton, Tennyson, Blake, Jonson, Keats y un terrorífico “Lyke-Wake Dirge” de autor anónimo. La atmósfera de las canciones es distinta de unas a otras: una, Hymn, es cómica, dos son escalofriantes y horribles, Elegy y Dirge, las restantes reflexivas. El tema principal de los poemas, además de la noche, es la muerte (salvo el de Jonson).
El
Prologue en el que se escucha la trompa es delicado y apasionado, pero también sugiere cierta soledad, al escucharse ese instrumento sin ningún acompañamiento. El instrumento a veces da la impresión de sonar desafinado, con un efecto ligeramente escalofriante.
Pastoral (Cotton) es una canción con una melodía tierna, la voz y la trompa, en un dulce dueto, son acompañados por las cuerdas. La canción describe el anochecer, cae la noche y el mundo va a descansar. La canción está dividida en cuatro estrofas, y cada una es una variación de las otras. La atmósfera de la canción es melancólica y triste, y las referencias a que el mundo “is lead the way to rest” sugieren la muerte.
El tema de
Nocturne (Tennyson) es de nuevo el ocaso, y también la muerte. La atmósfera tranquila y reflexiva de la canción es muy expresiva, y sugiere que la muerte no es trágica, sino que el sentimiento es más bien de una alegría melancólica. En esta canción la función de las cuerdas es proporcionar una base rítmica a la voz y la trompa. El momento en que la voz dice “dying, dying, dying” como en trance, seguido del solo de trompa es inolvidable y hermoso.
En
Elegy (Blake) aparece por vez primera el horror y el peligro. La canción es fascinante y sombría: un gusano invisible vuela en la noche y destruye la belleza en un loco y apasionado amor. La música habla de heridas incurables, la trompa suena como un lamento. La canción está llena de disonancias y el tono es demoníaco y oscuro.
Dirge (anónimo) Es un canto fúnebre, una mezcla de admonición, para aquellos que todavía están entre los vivos, y de esperanza, para el alma de los muertos. La canción hace una continua variación del tema cantado por el tenor, salvo en la última estrofa, que es igual que la primera. El tono de la canción es terrible, la muerte es descrita con un ritmo implacable que no cesa nunca. Todo es peligro y terror. La frase “And Christ receive thy saule” suena como una amenaza más que como una promesa. La trompa tiene un sonido infernal, como las trompetas del Apocalipsis.
Hymn (Jonson) rompe con el tono tétrico de las dos canciones anteriores. Es una canción cómica y ligera, con la voz llena de coloraturas y la trompa con una melodía alegre.
Sonnet (Keats) es una oda al sueño. El poema habla de que estar consciente es desagradable, y suplica por la maravillosa inconsciencia, desea un sueño que es como la muerte, que libera de las cargas del mundo.
En el
Epilogue vuelve a escucharse a la trompa en solitario.
Aquí podéis leer los textos en inglés
Pastoral Charles Cotton (1630-1687)
El día se hace viejo, al sol palideciente
no le queda sino un corto camino que recorrer,
y todavía sus corceles, con todo su arte
tiran apenas de su carro bajo la colina.
Las sombras ahora han crecido tanto,
que las zarzas parecen altos cedros;
las colinas parecen montañas, y la hormiga
parece un monstruoso elefante.
Un muy pequeño, pequeño rebaño
cubre con su sombra tres veces el suelo que ocupa,
en tanto que el pastor que los sigue
parece un poderoso Polifemo.
Y ahora todos se sientan en los bancos,
para estar sentados y charlar al fresco,
hasta que Febo, zambulléndose en el Oeste,
indique al mundo el camino al reposo.
Nocturne Alfred Lord Tennyson (1809-1892)
El esplendor caes sobre los muros del castillo
y las antiguas cimas nevadas:
la larga noche se agita a través de los lagos,
y la salvaje cascada salta a la gloria:
suena, corneta, suena, libera tus ecos salvajes,
corneta, suena; responded, ecos, responded, muriendo, muriendo, muriendo.
¡Escucha! ¡Escucha cuán fino y claro,
y más fino, más claro, llendo más lejos!
¡O dulces y lejanas, desde el acantilado y el barranco
suenan apagadamente las trompas de la tierra de los Elfos!
Suena, escuchemos a los valles púrpuras responder:
corneta, suena, responded, ecos, responded, muriendo, muriendo, muriendo.
Oh amor, ellos mueren allí bajo el rico cielo,
se desmayan en el monte, el campo o el río:
nuestros ecos ruedan de alma a alma
y crecen para siempre y para siempre.
Suena, corneta, suena, libera tus ecos salvajes,
corneta, suena; responded, ecos, responded, muriendo, muriendo, muriendo.
Elegy William Blake (1757-1827)
¡Oh rosa, estás enferma!
El invisible gusano
que vuela de noche,
en la furiosa tempestad,
ha encontrado tu lecho
de encarnada alegría:
y su oscuro y secreto amor
destruye la vida.
Dirge Anónimo (s.XV)
Esta misma noche, esta misma noche,
cada noche y todas,
el fuego y el agua y la luz de las velas,
y Cristo recibe tu alma.
Cuando de aquí hayas partido,
cada noche y todas,
a la tierra de tojos llegas al final,
y Cristo recibe tu alma.
Si nunca donaste calzas o zapatos,
cada noche y todas,
siéntate y póntelas,
y Cristo recibe tu alma.
Si ni calzas ni zapatos jamás donaste a nadie,
cada noche y todas,
los tojos te pincharán en el hueso desnudo,
y Cristo recibe tu alma.
Si de la tierra de los tojos te puedes marchar,
cada noche y todas,
al Puente del pavor llegas al fin,
y Cristo recibe tu alma.
Si del Puente del pavor te puedes marchar,
cada noche y todas,
al fuego del Purgatorio llegas al fin,
y Cristo recibe tu alma.
Si jamás diste carne o bebida,
cada noche y todas,
el fuego jamás te consumirá,
y Cristo recibe tu alma.
Si ni carne ni bebida jamás diste a nadie,
cada noche y todas,
el fuego te quemará hasta el hueso desnudo,
y Cristo recibe tu alma.
Esta misma noche, esta misma noche,
cada noche y todas,
el fuego y el agua y la luz de las velas,
y Cristo recibe tu alma.
Hymn Ben Jonson (1572-1637)
Reina y cazadora, pura y bella,
ahora el sol se tiende a dormir,
sentada en tu silla plateada,
trono mantenido como tú quieres:
Hespero suplica tu luz,
diosa excelentemente brillante.
Tierra, no dejes que tu sombra envidiosa
ose interponerse;
el orbe brillante de Cintia fue hecho
para iluminar el cielo cuando el día se acaba,
alegrémonos entonces con tu vista deseada,
diosa excelentemente brillante.
Deja a un lado tu arco de perlas,
y tu carcaj de brillante cristal,
deja al fugitivo ciervo
tiempo para respirar, aunque sea corto,
Tú que haces día de la noche,
diosa excelentemente brillante.
Sonnet John Keats (1795-1821)
O dulce embalsamador de la tranquila medianoche,
que cierras con cuidadosos y benignos dedos,
nuestros ojos amablemente a las tinieblas, preservados de la luz,
ensombrecidos en un olvido divino
¡O el más tranquilizador sueño! si tal es tu deseo, cierra
en medio de este fino himno mis deseosos ojos,
o espera el “Amén” antes de que tu amapola eche
sobre mi lecho su adormecedora caridad.
Entonces sálvame, o el día pasado brillará
sobre mi almohada, alimentando muchas penas,
sálvame de la curiosa consciencia, que aún ejerce
su fuerza en la oscuridad, horadando como un topo;
gira la llave hábilmente en las salas aceitosas,
y sella el silencioso cofre de mi alma.