
Había oído hablar de la 8 de Schubert por Sinopoli como una grabación en su momento polémica y después objeto de culto por sus tempi dilatados (más de media hora) y su dramatismo. Una versión magnífica, con un sentido de la agógica apabullante. Quizás de texturas algo densas, pero es que después de escuchar las texturas livianas de Abbado en las sinfonías de Schubert ya no es lo mismo. La sorpresa ha venido con la Italiana que acompaña al disco. Sobresaliente. Tiene brío, músculo y atención al color orquestal. Una gran versión, sin duda, en la línea de la que en los setenta grabara Karajan con la Filarmónica de Berlín. Una pena que no grabara la 2 (Lobgesang), pues teniendo en cuenta la maestría de Sinopoli en obras corales en sus últimos años -la Octava de Mahler con Philharmoniao el Stabat Mater de Dvorak y el Paradis und die Peri de Schumann con la Staatskapelle de Dresde-, hubiera podido brillar en esta obra.
Cada vez que veo un disco dirigido por Sinopoli me da qué pensar. ¿Tan malo fue este hombre en sus primeros años como nos cuentan? Recuerdo una entrevista a José Luis Pérez de Arteaga sobre discografía mahleriana, en la que decía que Sinopoli tenía la virtud de que cuando cometía errores aprendía de ellos, y que hubiera sido uno de los grandes si hubiera seguido vivo. Su Puccini me parece referencial: su Butterfly, su Tosca, su Manon... Qué pena que no dejase grabación comercial de Turandot. Su ciclo Mahler es de un nivel medio alto -tiene algunas cosas mejores que otras, pero creo que es mejor que el de Solti, Maazel o Haitink y, entre los modernos, mejor que Chailly o Nott-.