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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 04 May 2023 20:43 
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Ah, pues también ha sido buena idea. Gracias.

Estos días casualmente he leído los comentarios muy despectivos que escribió Josep Pla (lo hizo supuestamente en 1919) acerca del Palau. El genial y atípico autor adoraba a la institución (el Orfeó Catalá) y despreciaba su casa, así como al modernismo en general.

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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 19 May 2023 13:29 
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Estuve en el Auditorio Nacional cuando la OCNE tocó Muerte y Transfiguración, junto con las Cuatro Últimas Canciones de Strauss. Esta última pieza, que se considera la última gran pieza romántica, es sobrecogedora cuando se canta bien. Por desgracia, la soprano fue bastante floja, pero la belleza orquestal de la pieza junto con la OCNE fue suficiente como para que resultase un éxito.


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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 21 May 2023 15:34 
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Madrid, 9 de mayo de 2023.

Todo empezó hace dos años cuando escuché la Cuarta Sinfonía de Anton Bruckner, llamada la Romántica, por primera vez por televisión, con Christian Thielemann dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Viena en Barcelona. Como ya dije en mi crítica sobre mi primer Bruckner en vivo, no me conquistó a la primera. Y solo lo hizo tras varias escuchas, pero el reto me gustó.

Ahora, tengo la oportunidad de escuchar en vivo por primera vez esta obra maestra. La Orquesta de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela, ha elegido para su ciclo sinfónico de este año, interpretar la Romántica, en un programa que incluye obras de Brahms en su primera parte.

Bruckner compuso esta obra en 1874, aunque la estrenó pocos años después, siendo este su primer gran éxito como compositor. Inspirado por la música de Wagner, a quien dedicó su Tercera Sinfonía, en su cuarta sinfonía alabó la naturaleza, en el marco de un día en la Edad Media. Se ha llamado "romántica" a esta sinfonía por su inspiración en óperas como Tannhäuser y Lohengrin, grandes hitos del romanticismo alemán. De ellos, aunque alejado de la pasión wagneriana, extrae temas como la caballerosidad y el amor virtuoso. En los cuatro movimientos de esta obra Bruckner retrata el amanecer, la luz del sol asomándose por un castillo medieval, del que a media mañana saldrá una comitiva real, luego el amor, aunque no tan carnal, o la caza (con los metales que recuerdan a Tannhäuser)

La maestra polaca Marzena Diakun dirigió una versión que me sorprendió gratamente, por su interpretación enérgica con unos tempos ágiles, nada lentos. En el primer movimiento, es bastante emocionante oír el trémolo de la cuerda del que emerge la trompa, recreando el amanecer, algo que la solista Anaís Romero acometió tan bien que la hizo merecedora de una ovación. En el segundo movimiento las cuerdas brillaron, y el metal, pese a algún que otro desliz, lo hizo en el tercero y el cuarto, con una destacada participación de las trompetas. En general el tercer y cuarto movimientos fueron interpretados con un ímpetu que la señora Diakun supo dejar en la orquesta, en una lectura amena de la obra.

No sé si por el precio de las localidades o por la diferencia con otros ciclos más populares ( como los de la OCNE) o incluso la supuesta poca popularidad de Bruckner en España, pero el Auditorio no estaba lleno del todo. Sin embargo, aquello le dio un ambiente íntimo, casi de familia, que resultó en ovaciones generosas para el metal y para la cuerda. Desde luego, la Cuarta sí es popular en nuestro país.

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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 21 May 2023 15:36 
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Madrid, 11 de mayo de 2023.

Con Mahler empieza y con Mahler termina la presente temporada de la Orquesta y Coro de Radiotelevisión Española, en la que será la última de Pablo González como maestro titular de la agrupación. Esta temporada llamada "Raíces", con una importante presencia mahleriana en la programación, se abrió con la Tercera Sinfonía y ahora se cierra con la Segunda, llamada "Resurrección".

Una de las obras más majestuosas y populares del compositor austrohúngaro, la Segunda Sinfonía requiere una gran orquesta, dos solistas, especialmente una contralto de enjundia, y un potente coro. Mahler empezó a trabajar en esta obra poco después de terminar la Primera Sinfonía, pero empezó a trabajar en serio tras la muerte de Hans von Bülow, tras oír en su funeral el coral de Gottlieb Klopstock, Auferstehung, o "resurrección", en español. Gracias a la "revelación" que tuvo tras oírlo, decidió, siguiendo la estela de Beethoven, el utilizar la voz humana en su nueva sinfonía, que si bien tras su estreno no contó con el apoyo masivo del público, sí que contó con el de sus colegas directores de orquesta y compositores.

Esta sinfonía apoteósica en cinco movimientos supone un viaje, una búsqueda de lo espiritual, algo que a Mahler, judío convertido al catolicismo, le hizo obsesionarse con la búsqueda de Dios y la resurrección en esta obra. Este viaje inicia con un primer movimiento épico, seguido de un segundo movimiento más íntimo, para seguir con un tercero más festivo, folclórico, cuya música es heredera del segundo movimiento de la primera sinfonía, al que recuerda bastante, para luego adquirir tintes más épicos. Pero el inicio del cuarto movimiento, donde entra en juego la voz humana, supone un cambio radical. La voz de contralto es la primera en anunciar la resurrección, una voz angelical de esperanza que alivia el dolor, acompañada de una música celestial. A diferencia del pesimismo a partir de la quinta sinfonía, aquí la esperanza, la llamada a un mundo mejor es una constante. El quinto movimiento, el coral y posiblemente el más importante, se inicia con una larga introducción orquestal, en la que un solo de trompeta fuera de escena nos recuerda a la música que este instrumento tendrá en la Quinta Sinfonía. Entonces llega el coro, con reminiscencias a Bach e incluso a la música polifónica renacentista, pronunciando levemente la palabra "Auferstehen" (resucitar, en alemán), como un susurro, abriéndose paso en la sala, sumándose luego la soprano y la contralto. Si el coro de la Novena de Beethoven canta a la amistad y la alegría, el de esta Sinfonía lo hace a la esperanza, en un mensaje lleno de optimismo donde el dolor y la muerte son sustituidos por la resurrección de la vida, cerrando la obra con un tutti final con el coro y orquesta en máxima apoteosis.

Pablo González, conocedor de la música mahleriana, ha interpretado esta gran sinfonía en una versión notable, más íntima y humana que majestuosa, pese al desempeño de las cuerdas (impresionantes en el primer movimiento) y la percusión (que tenía a dos coristas tapándose los oídos), además del metal, en transmitir el vigor que requiere. El tercer y el quinto movimiento fueron memorables. El coro estuvo espléndido en su cometido, haciendo que incluso un susurro como el inicio de la obra se oyese por toda la sala y al mismo tiempo se impusiera haciendo que el potente mensaje de la obra llegue a sobrecoger y emocionar como es requerido.

Gerhild Romberger y Berna Perles fueron las solistas, mezzosoprano y soprano respectivamente. Romberger interpretó el famoso y celestial Urlicht con un timbre inicialmente oscuro pero al mismo tiempo capaz de sonar aterciopelado, agudo, más seductor que imponente, sonando más a un ángel que susurra que a una voz sobrenatural y autoritaria. En su breve intervención, Perles cumplió sobradamente, incluso haciendo notar sus agudos.

Ese jueves el Teatro Monumental estaba casi lleno, muestra de la popularidad de Mahler entre el público, quien estalló en una fuerte ovación al terminar la obra. Sé que al día siguiente, González tuvo que parar la obra porque un técnico de TVE estaba cuchicheando algo.

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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 15 Ene 2024 17:31 
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Madrid, 12 de enero de 2023.

De ella dicen que es la cumbre de la sinfonía romántica. La Sinfonía de las sinfonías. Si hay algo que tiene bastante consenso es el afirmar que es la obra magna del compositor de Anton Bruckner. El compositor austríaco estaba en la cima de su popularidad, que le llegó tarde, ya con sesenta años. El éxito del estreno de la Séptima Sinfonía le motivó a componer esta octava, y proponérsela a su valedor, el gran maestro Hermann Levi, relacionado con Wagner y su Parsifal. Sin embargo, Levi no estuvo conforme con el resultado, lo que no solo llevó a Bruckner a una gran depresión, sino a considerar el suicidio. Idea terrible para un hombre tan católico. Tal frustración, aumentando su ya innata inseguridad, le motivó no solo a revisar esta sino muchas de sus otras sinfonías, generando el problema de las ediciones que sigue hasta la actualidad, y que tanta confusión genera al neófito en la discografía de este músico; y que fue una de las causas por las que no terminó la Novena Sinfonía. Finalmente, su estreno a cargo de la Filarmónica de Viena en 1892 en la Musikverein de Viena, dirigido por Hans Richter, resultó ser todo un éxito, que hasta su enemigo Eduard Hanslick, el legendario crítico, tuvo que reconocer sus méritos, pese a abandonar antes del final. Hugo Wolf afirmó que estaban ante una obra maestra, la obra de un gigante.

En el marco del 200 Aniversario del nacimiento de Bruckner, con tres orquestas en Madrid interpretando sus sinfonías en la presente temporada, la Orquesta Nacional de España interpreta esta Octava Sinfonía (en la versión de 1890 de Haas) en tres conciertos en enero, dirigidos por su titular, el maestro David Afkham, quien como tantas veces he dicho en este blog, ha convertido a esta orquesta en la referencia para este repertorio. El concierto de hoy no ha hecho más que confirmármelo. La mejor forma de disfrutar de todos los sonidos y detalles de esta obra es en directo, ya que en una grabación los sonidos más tenues de las cuerdas, por ejemplo, pierden todo su potencial cautivador; por no hablar de lo que suponen los momentos en que la orquesta lleva al tutti, como en el scherzo o en el finale, con las tubas a pleno rendimiento.

Esta noche, Afkham ha logrado una dirección orquestal no demasiado lenta, sino más bien que iba al grano, directamente a impactar en los momentos del metal y la percusión, y a recrearse en la belleza en los momentos de las cuerdas, que aun teniendo pequeños altibajos sonaron brillantes. En general, su lectura ha trabajado el lado más íntimo, más solemne de la obra, sin pasarse de majestuoso, dando a cada sensación su momento.

Toda esta gama de sonidos han sido bien explotados por la orquesta, aunque en algunos momentos fueron demasiado rápidos. Desde los violines con su sonido brillante en el primer movimiento, respondido por la trompa, con el pequeño solo de oboe creando un momento mágico en la sala. El segundo movimiento fue igualmente espectacular, aunque aquí, fue de mayor brillo para el metal pese a que violines y violonchelos estuvieron a la altura. Del tercero, el larguísimo Adagio, una de las mejores páginas de la música germana, Bruckner dijo que era la cima de su música, algo que muchos encuentran como cierto. Desde luego, que este descomunal movimiento es la esencia de su estilo musical: un largo, etéreo, con momentos de climax pero siempre desde una mística calma, por encima del bien y del mal, cuyo glorioso tema principal, introducido por los violines en una etérea música, fue interpretado con belleza por las cuerdas de la sinfónica, acompañado por las trompas en el segundo tema, que también fue exquisito. En el cuarto movimiento, el protagonismo fue para el brillante metal con sus trompas, tubas, tubas wagnerianas y trompetas que acompañados de la percusión, introducen el tema principal, que envolvieron a la sala con su potente interpretación.

Nada más terminar, el público estalló en una enorme ovación, premiando con su entusiasmo a la orquesta. La sala no estaba llena (algo habitual en Bruckner), pero sí con una alta ocupación, y con varios jóvenes entre el público (y esto se agradece en este músico), lo que da a entender que era un evento esperado. Sin embargo, una sensación de déjá vu se percibía en la sala: varias mascarillas se veían entre el público, recordándonos épocas que parecían lejanas, ya que ante el aumento de casos de Covid-19 y Gripe, las autoridades españolas han estado recomendando su uso a lo largo de la semana. Sin duda alguna, se trata de una de las citas más esperadas de la temporada sinfónica en Madrid. Para gozar de la música de ña Octava, hay que ir a verla.

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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 08 Mar 2024 0:38 
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Excelente por brillantez, matices y concertación brillante, la exhibición de la Filarmónica Checa hace un rato en el Palau , con tutto Dvorak: Concierto para Cello en Sí menor y de solista un magnífico Pablo Fernández, ,más luego una de las más sublimes por todo , de la Sinfonía 9 “ Nuevo Mundo “.
La dirección de Semuon Bitchkov, maestra.


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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 09 Mar 2024 23:05 
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Registrado: 14 Mar 2011 22:55
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L'APOTHÉOSE & DOROTHEE OBERLINGER (Auditorio Nacional de Música, Madrid, 06-03-2024)

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Se me olvidó publicar este breve comentario en su momento, pero no quería dejar de hacerlo, pues tanto el grupo (en conjunto), como los solistas (especialmente la sensacional Dorothee Oberlinger) ofrecieron un concierto de enorme calidad y magnífica inspiración. Un espectáculo que contrastó vivamente --al menos para quien esto escribo-- con el que pudimos ver días antes en el mismo escenario, protagonizado por el sopranista Samuel Mariño y el conjunto Concerto de' Cavalieri (de un nivel musical ciertamente mejorable, a pesar de los numerosos parabienes que se han dicho sobre ellos).

El programa de L'Apothéose y Oberlinger estuvo compuesto enteramente por obras del gran Georg Philipp Telemann, un músico habitualmente denostado y al que suele compararse (para menospreciarle) con algunos de sus más grandes contemporáneos, pero que puede contarse entre los más inspirados y prolíficos compositores de la Historia, por más que su obras no tengan (según dicen los expertos) la profundidad y trascendencia de las de un Johann Sebastian Bach, la grandeza de un Händel, o la genialidad melódica e inspirativa de las de un Vivaldi.

Todo el concierto resultó fabuloso, de una perfección técnica y sonora fuera de cualquier duda, dentro de los cánones interpretativos y estilísticos más ortodoxos, con solistas (empezando por Oberlinger) que mostraron su talento, virtuosismo y consiguieron crear un sonido límpido, cristalino y perfectamente empastado. No faltaron los momentos de travieso diálogo entre los distintos instrumentos solistas (oboe de Josep Doménech, fagot de Eyal Streett, travesera de Laura Quesada y violín concertino de Roldán Bernabé), que juguetearon y se entrelazaron con los argénteos sonidos de las flautas de Oberlinger, haciendo las delicias del respetable.

Si tuviera que destacar algún momento concreto de la velada, sería el vivace del Concierto para flauta de pico y fagot en fa mayor, TWV 52:F1, movimiento en el que Oberlinger (a pesar de un pequeño desajuste al final del mismo) brilló con especial fulgor, mostrando una capacidad técnica (respiración, digitación) realmente endiablada y un talento musical fuera de toda duda. Eyal Streett, con el fagot, tampoco le anduvo a la zaga, por cierto. Una interpretación extraordinaria de este magnífico concierto telemanniano.

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"Tornate all'antico e sarà un progresso" (Giuseppe Verdi, compositor y genio).

Esto y otras muchas cosas más en Desde el Nibelheim


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 Asunto: Re: CRÓNICAS DE CONCIERTOS
NotaPublicado: 04 Abr 2024 0:20 
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Madrid, 2 de abril de 2024.

La Orquesta Sinfónica de Madrid, titular del Teatro Real, además de ser la orquesta estable de nuestra gran ópera, tiene un ciclo sinfónico en el Auditorio Nacional. Además del bicentenario de Anton Bruckner, este año se celebra el 120 aniversario de la actividad de esta orquesta, que el 7 de febrero de 1904 dio su primer concierto en el regio coliseo. En su larga trayectoria, la orquesta ha pasado por momentos de vibrante actividad, como sus primeras décadas dirigida por Enrique Fernández Arbós, quien puso en su repertorio a los más grandes compositores españoles del momento, con Richard Strauss e Igor Stravinsky como maestros invitados, luego por décadas de declive desde los años 40 hasta los años 70, después como titular del Teatro de la Zarzuela, y desde 1997, como titular del Teatro Real. También es conocida por su enorme legado discográfico, principalmente de zarzuelas y música española, e incluso Peter Maag grabó la integral de sinfonías de Mendelssohn.

Desde hace seis años, la Sinfónica de Madrid está interpretando todas las sinfonías de Bruckner, y en los últimos tiempos, ha dado la casualidad de que antes de que la OSM represente un Wagner en el Real, toca interpretar un Bruckner en su ciclo sinfónico. Así fue en 2022, cuando bajo la dirección de Pablo Heras-Casado se interpretó la Novena Sinfonía en la sala sinfónica y luego el Ocaso de los Dioses en el teatro. Y como en aquella ocasión, Pablo Heras Casado ha interpretado esta tarde la majestuosa Cuarta Sinfonía del compositor austríaco, antes de representar los esperadísimos Maestros Cantores en el Real a finales de este mes.

Conocida como la "Romántica", esta y la séptima sinfonía son las más populares de Bruckner para el gran público. Esta obra, en la que la influencia wagneriana es notoria aunque sería mayor en obras posteriores, hace honor a su apodo ya que a lo largo de la misma se nos revela monumental, bucólica, evocadora, exaltadora de la naturaleza, del amor virtuoso. En la obra de Bruckner es conocida la pluralidad de versiones para muchas de sus sinfonías, revisiones del autor y ediciones adulteradas que luego fueron corregidas más de una vez. En la cuarta sinfonía este problema es aún mayor, ya que hay muchas ediciones, por no hablar de las correcciones que Bruckner hizo a su obra, incluido un final completamente diferente, llamado Volksfest. Para esta ocasión, se usa la edición de 1878/1880, la más usada en la actualidad.

Heras-Casado ha dirigido la orquesta con unos tempi tirando a lentos, y ha extraído un sonido espectacular de la orquesta, lo que resultaba aún más impactante en los asientos más cercanos a la misma. El primer movimiento arrancó un poco tímido, ya que es además una obra que compromete a la tromba, al hacerla iniciar la obra con ese bello y complicado solo, en el que el solista hizo todo lo humanamente posible. Sin embargo, a medida que transcurría la música, la interpretación encontró su camino, y al final del primer movimiento ya sonaba majestuosa, además de hacer una bella pausa antes de que se repita el tema inicial. El reflexivo segundo movimiento fue de lucimiento para la viola, que se encarga de comenzarlo, y también para la madera. En el tercer y cuarto movimientos, todo el espectacular metal de esta orquesta destacó, desde la tromba hasta la tuba, así como la potente percusión. Como dato curioso, estar tan cerca de la orquesta lo convierte a uno en testigo de las respiraciones fuertes del maestro.

Como ya dije en la interpretación de esta misma obra de hace un año en este mismo escenario, por la ORCAM, quizá Bruckner no sea tan popular en España, algo que podría discutirse teniendo en cuenta que su programación es constante en muchos auditorios, pero sí es seguro que la Cuarta es una de las más queridas por el público, y prueba de ello podria ser que en menos de un año se ha visto en tres ocasiones por diferentes orquestas de la capital, y el público hoy aplaudió entusiasmado y con una ocupación más alta que en la otra ocasión. Ojalá la próxima temporada sinfónica nos traiga más Bruckner.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com