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Día 2 de Enero, recién vuelto de España de las vacaciones navideñas, me entra la curiosidad y entro en la página de la ROH. Oh cielos !!!!, una butaca libre en la Fila L del “Paraiso” para La Traviata de Netrebko el Domingo 20 de Enero, allí estaba ella tan solita en el plano, increíble.
La verdad es que desde principios de Noviembre tenía las entradas para el elenco de Amsellen, pero que coño, la vida son dos días, así que abalanzarme sobre la cartera y llevar a cabo la compra, todo uno, eso si, no sin antes escuchar un “tuestaslocochico” de mi pareja, claro está.
Pues bien, mi gozo en un pozo, de nuevo la racha de cancelaciones en Covent sigue siendo la tónica……y como todos sabéis, Netrebko llega ya tocada a Londres y el Sábado 19 llega el correo electrónico de la ROH que informa de la sustitución de la misma por la albanesa Ermonela Jaho. En ese mismo momento estaba leyendo una reseña de uno de los miembros de este foro describiendo las maravillas de la Diva en la función del día anterior, vamos, que casi me como la entrada a bocados. Bueno siempre nos quedará Kaufmann y Hvorostovsky.
Diré primero, que una vez mas la buena suerte me sonríe. La albanesa resulta una enorme sorpresa. La verdad es que esta mujer le tiene tomada la medida a Violeta. Tras un Brindisi mas bien normalito, llega un “E strano” y un “Sempre libera” con un corazón y una fuerza imponentes, y desde este momento hasta el “Ah, non piu...” que anuncia su muerte, todo fue crecer en el escenario. Entre ella y el señor Dmitri Hvorostovsky (papa Germont), desarrollan un duetto en el segundo acto de quitarse el sombrero. Por si a alguien le quedaba alguna duda en New York, creo que sin duda esta soprano ha quedado consagrada en esta Traviata en Covent, y lo va a hacer de miedo en el Metropolitan. Tiene la naturaleza, la técnica y el corazón,…. resumiendo los mimbres para ser una de las grandes en unos cuantos años.
Dmitri Hvorostovsky, una de las voces más bonitas que he oído en su tesitura, no es sorprendente en cuanto su potencia, pero si maravilla con una técnica y un gusto como pocos. Al menos en esta representación, sin apenas mover los pies de su posición en el escenario (un poco estático) fue capaz de conseguir que hasta la legión de tuberculosos del teatro le hiciera un silencio sepulcral y todos pudiéramos disfrutar del mas bonito “'Di Provenza il mar….” que he oído. Sus recursos y matices son infinitos, es puro terciopelo. Una alegría haberle escuchado; si tengo, ocasión intentaré no perdérmelo en algún papel principal, porque disfrutar de esa voz en una actuación mas larga tiene que ser un lujo.
Bueno, pues llegamos Jonas Kaufmann. Solo diré que canta muy bien, sin duda. Creo que no se puede decir que alguien del que acabas de mencionar que canta muy bien, te ha defraudado, así que no lo diré. ¿Problemas de emisión?, es muy posible. Voz colocada y cálida, pero menos expresivo de lo que debería ser un Alfredo. Como ya he dicho antes, el Brindis, por su parte también, normalito y su “'Lunge da lei...” en el comienzo del segundo acto, frío. Si un tenor en La Traviata no te hace “sentir” en estos dos momentos, algo pasa, pero sinceramente no se que es.
Benini, uffffff…..hacía mucho que no oía a Verdi en estado tan puro, lento y doloroso en los preludios, grandioso y furioso en la fiesta española y delicioso durante las arias, respetando lo justo. Señores que orquesta y que coros, merecerían una crónica aparte.
Alguien calificó en algún lugar, ahora no se donde, de “clasicona” a esta Traviata, pues bien, para mi imponente, tanto los escenarios, como la iluminación y la puesta en escena. Los decorados del primer y segundo actos, grandiosos. Seré un clasicón.
Una tarde para recordar a Benini, Hvorostovsky y a Ermonela………
A ver si tengo un ratito y os escribo algo sobre la representación del segundo elenco,…..que tuvo gente muy reseñable.
Un saludo a todos.
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