http://www.unanocheenlaopera.com/ |
|
| Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 http://www.unanocheenlaopera.com/viewtopic.php?f=14&t=19845 |
Página 1 de 2 |
| Autor: | pasaelmocho [ 23 Sep 2025 11:07 ] |
| Asunto: | Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Inauguración de temporada del Teatro Real. Otello en la costrosa producción que ya sufrimos hace unos años, bajo la batuta de Luisotti y con el debut en el papel de Brian Jadge. Y se nota. Jadge está verde para el papel. Es cierto que en las partes más en forte se luce, y da gusto escuchar una voz joven y lozana, pero Otello hay que pulirlo mucho más, hay que interpretarlo, hay que matizarlo. El Dio mi potevi quedó manco de todo. ¿A quién se le ocurrió terminar el Venere splendeeeee apianando? Es que ya le vale, pudiendo haberse lucido en ese final de primer acto nos dejó a todos con sensación de sinsustancia. Afortunadamente hacia el final de la obra lució sus mejores bazas, pero no es suficiente. No sé cómo explicarme para no quedar pedante... para mí es una voz brillante... pero sin squillo. Sobre su parte actoral no comentaré mucho porque eso es culpa del regisseur, que lo convierte en un animal infantil. Me gusta Jadge y creo que puede llegar a componer un buen Otello, pero se lo tiene que trabajar. Agradezco haber escuchado su debut. Como Iago estaba Gabriele Viviani. Timbre agradable y bien cantado. Pero soso. Que es Iago, no Renato, por favor, junto a Scarpia el malo más malísimo de la historia de la ópera. ¿Dónde está la maquinación, el veneno, la rabia? Con un par de gritos no se compone un Iago. Así que tenemos a Asmik Grigorian comiéndose la función con patatas cada vez que sale. Timbre, tesitura, proyección, fraseo. Impecable. Y en su sitio, sin quitar protagonismo a Otello en sus dúos (que bien se lo podía haber merendado en el primer acto). Luisotti, ante la pareja masculina protagonista, habrá dicho "ésta es la mía". Y se ha lucido metiendo una tralla y un ruido tremendos y ahogando a los pobres Iago y Otello. Con Desdemona no ha podido porque estaba ahí la Asmik incontestable y porque en sus partes no hay tanto estruendo, pero telita. Que sí, que se agradece una tormenta en condiciones (metales despendolados aparte) y momentos de conjunto muy logrados. Pero se ha pasado un poco para mi gusto. El coro muy bien. Y me llevo fijando en varias óperas que siento que las voces masculinas se lucen más que las de las mujeres. La producción pues... ya lo dijimos hace unos años. No puedes apoyar toda tu dramaturgia en unos juegos de sombras. Porque al principio queda bien, pero luego aburre. Y si el escenario es feo de narices y todo gris (que aquello parece Peter Grimes), es un bodriete. Aparte, los movimientos de cantantes y figurantes. Y ese ballet espasmódico. No me gustó hace años y sigue sin gustarme. Suerte que Otello me parece un operón de Verdi y me abstraje del despropósito escénico. Sensación personal: mediana. No es que haya estado mal pero vamos, no salgo lo electrizado que debería con una ópera que me encanta. Confío en Jadge para el futuro. Asmik diosa. Y Luisotti tíoooooooo ya te vale. |
|
| Autor: | Segismundo [ 23 Sep 2025 13:46 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Bastante de acuerdo, sobre todo en lo que se refiere a la crítica de la puesta en escena (espantosa), a la parte de danza (afortunadamente, poca...la verdad es que casi siempre que hay alguna coreografía en el real está pésimamente bailada, al contrario que en el Liceo donde los bailarines suelen ser francamente buenos) y a Luisotti (que siempre hace lo mismo y me parece muy sobrevalorado precisamente por eso) y a las alabanzas a la Grigorian, que estuvo fabulosa. A mí Jadge y Viviani no me entusiasmaron, pero sí me gustaron bastante. Para esta puesta en escena, no se si no hubiera preferido una versión de concierto, eso sí. |
|
| Autor: | Gruberoviano [ 23 Sep 2025 20:41 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
En vista de lo visto, hay un "tercer" reparto con Angelo Villari, Franco Vassallo y Maria Agresta que hace un par de funciones en octubre y que acabará siendo el más equilibrado... Qué pena hacer un Otello sin un elenco que lo justifique. |
|
| Autor: | lord cacahuete [ 25 Sep 2025 8:53 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Visto el segundo reparto. La estética es una fusión de realismo socialista soviético (decorados y vestuario) con cine expresionista alemán (iluminación). Me gustó mucho Agresta, espléndida en la parte de Desdémona. Saludos PD: No me resisto a copiar aquí algunos párrafos de la última crónica de Gonzalo Alonso. Habrá que poner escaleras mecánicas en los anfiteatros: "Como los públicos no acaban de conectar con la creación contemporánea hay que ofrecerles la ópera de siempre con nuevos envoltorios. Ahí hacen su agosto unas registas venidos de otras artes que pasean por los escenarios su incultura musical. Los gestores de los teatros incrementan constantemente el precio de las localidades, atrayendo un público social de edad madura en el que los muy jóvenes empiezan a ser excepción. Es penoso ver la edad media del público que asiste a la ópera, pero aún más penoso ver la del que asiste a la zarzuela o los conciertos, luchando por no tropezar en las escaleras de los anfiteatros. Los programas de educación de nuevos públicos escasean. Todo porque, una vez más, se piensa más en el día a día que en futuribles cuyas rentabilidades habrían de recoger otros." |
|
| Autor: | tucker [ 27 Sep 2025 10:26 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Si en esos Otello , solamente destacan las Desdémona, apaga y vámonos. Sin interés, lo cual es normal ya que no hay voces de Otello ni prácticamente de Jago en los últimos años. |
|
| Autor: | Rubini [ 27 Sep 2025 19:06 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
tucker escribió: Si en esos Otello , solamente destacan las Desdémona, apaga y vámonos. Sin interés, lo cual es normal ya que no hay voces de Otello ni prácticamente de Jago en los últimos años. Carencia que ya lleva décadas. Años atrás un tenor se lo pensaba antes de cantar el Otello verdiano. Ahora ese respeto ya no existe. Igual acontece con I Puritani, Guillaume Tell, La Juive, Wagner. Ahora "cualquiera" lo canta, afirmando que son especialistas y no siempre es así. |
|
| Autor: | tucker [ 28 Sep 2025 9:51 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Los ultimos Otello convincentes que he podido escuchar en teatro, Domingo, Galoutzine y Giacomini, más una función a Antonenko cuando todavía se dedicaba a cantar. Desde entonces, simulacros de Otello o más bien de Cassios reconvertidos falsamente en Otellos. |
|
| Autor: | Alberich el Negro [ 28 Sep 2025 15:40 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Función del 26 de septiembre Para mí, lo más sorprendente de la velada fue el apoteósico entusiasmo del público ante lo que estábamos escuchando: gritos atronadores, con bravo, brava y bravi de los pedantillos de turno (especialmente de uno que estaba por encima de mí, maltratando mis oídos con sus berreos), aplausos sin cuento, personas puestas en pie para celebrar a los intérpretes... En fin, como si acabáramos de ver la mejor función posible del genial Otello verdiano. Debo confesar que siempre me ha admirado ese optimismo tan elocuente y escandaloso, así como el hecho de que la gente disfrute tantísimo con lo que hoy día solemos ver. Incluso cuando se trata de funciones correctas (simplemente normalitas) como la de ayer. Me da envidia, y lo celebro de verdad, aunque no pueda compartirlo. Pero bueno, vayamos con lo que importa. Empecemos diciendo algo de la puesta en escena (aunque, realmente, no lo merece). No molesta, ciertamente, ni introduce variaciones que alteren el libreto; pero se trata de una propuesta aburrida, fría, monótona, fea, pesante y dotada de todos los tópicos habituales en nuestro tiempo: cambio de época (no hay forma de ver, hoy día, algo que se limite a estar ambientado en el momento histórico en que transcurre la acción del libreto), minimalismo atrezístico exasperante (que lleva a que los cantantes actúen como zombies por el escenario, al no tener objetos con los que interactuar, y acaben tumbados en el suelo como perros callejeros), iluminación bastante mejorable, y un movimiento escénico deficiente, que quitó emoción a determinadas escenas, cuando no las convirtió en un auténtico esperpento (¿qué decir del bailecito del coro en el acto I, y de lo de Otello, a punto de colapsar en el acto III, paseándose por el escenario tan pimpante, y robándole la cartera a uno de los emisarios del dux veneciano, para acabar lanzando el contenido de la misma al aire, como si estuviera echando confeti en una despedida de soltero? Lamentable). Por no hablar del innecesario grupo de bailarines (metidos con calzador), que desplegaron una coreografía horrible, carente de sentido y fuera de lugar (porque, realmente, era innecesaria). En resumen: nada que merezca realmente la pena, y que no hayamos visto, una y otra vez, en estos tiempos de tiranía escénica. En el terreno musical, Nicola Luisotti demostró que conoce la partitura, que tiene oficio, aunque pareció no estar interesado en extraer toda la riqueza que contiene esta genial composición verdiana: su extraordinaria orquestación llena de matices, la asombrosa creación de atmósferas y ambientes, la perfecta caracterización de personajes... Todo ello quedó emborronado, merced al exceso de decibelios en más de un pasaje, a una dirección algo rutinaria y al hecho de que, en determinados pasajes, perdió tensión dramática. Así, por ejemplo, en el impactante y tremendo final del acto III (que es cuando explota toda la tensión acumulada previamente), y donde el director luccano se decidió por marcar unos tempi demasiado lentos y solemnes, que dieron al traste (al menos para un servidor) con la tensión del momento, y apagaron todo el fuoco que el momento exige. Por no hablar del gran concertante de dicho acto, que en su primera parte (cuando los personajes expresan a la vez sus pensamientos) sonó demasiado deslavazado. La Orquesta titular del Real, en todo caso, respondió siempre con oficio, calidad y buen sonido. No sé qué me ocurre con Jorge de León, pero lo cierto es que casi nunca termina de convencerme plenamente cada vez que he tenido oportunidad de escucharle. Es cierto que nos hallamos ante un tenor spinto, y que, a priori, su instrumento parece adecuado (que no ideal) para el rol de Otello. Sin embargo, creo que también le falta homogeneidad en los registros (o, al menos, yo lo percibo así), de modo que se nota una clara diferencia entre el canto pleno y los momentos en que recoge la voz para apianar (y ésta pierde cuerpo y volumen), suena demasiado estentórea (aunque de León haya logrado embridarla, como se vio en el dúo del acto I, o en otros momentos puntuales), y sigue mostrando un acusado vibrato que afea y compromete la continuidad y belleza de las frases largas (el canto spianato). Esto último tampoco es que sea algo demasiado grave, y además el problema se fue suavizando a medida que avanzaba la función, pero siguió ahí hasta el final. Lo que no puede negarse es que el tinerfeño tiene agudos: refulgentes, con muchísimo squillo, timbrados, potentes. Y aunque no sean lo fundamental para salir airoso del empeño (la cosa no va de volumen, sino de acentos y expresividad), lo cierto es que ello le permitió superar, sin dificultad, todos los pasajes más heroicos y agudos de su particella, empezando por el famoso Esultate!, y concluyendo con la terrible maldición que lanza contra Desdemona al final del acto III Anima mia, ti maledico!). De ahí, también, la calidad, bravura y suficiencia de su Ora e per sempre addio!, que superó sin dificultad y con notable desahogo, o el electrizante Sì, pel ciel, en el que estuvo bien acompañado por Stoyanov, aunque al final el búlgaro quedó prácticamente anulado por el torrente sonoro que le echaron encima el propio de León y Luisotti. Por el contrario, me desilusionó bastante la lectura que hizo de la fundamental Dio, mi potevi, pues sonó demasiado fría, rutinaria y carente de la pasión y el dolor que, en ese momento, cabría esperar de un personaje absolutamente aniquilado. En resumen: de León estuvo correcto, pero sin emocionarme como yo hubiera deseado. La Desdémona de Maria Agresta está lejos del personaje ñoño, débil y aniñado que ofrecen otras sopranos más líricas. Su voz, que tiene bastante cuerpo, invita a pensar más en una mujer hecha y derecha, antes que en una joven casi adolescente. El planteamiento actoral también discurrió por ese camino: consorte afectuosa, dócil, desconcertada, pero llena de dignidad y, no obstante, dispuesta a sacrificarse, a la postre, por su amor hacia Otello. Estuvo muy correcta a lo largo de toda la velada (con algún apurillo sin importancia en el agudo de cierre del concertante Dove guardi splendono del acto II), pero lo mejor de su prestación llegó en el último acto, donde la soprano salernitana nos regaló una excelente canzone del salice (¡qué maravilla de pasaje escribió aquí Verdi!), y un no menos destacable Ave Maria, ambos llenos de matices, expresividad y recogimiento. Sin ser una cosa del otro mundo, debo reconocer que me satisfizo el Iago de Vladimir Stoyanov. No ciertamente por su voz —demasiado liviana, corta, de graves justitos y agudos extremos apurados (circunstancias especialmente apreciables al interpretar el "Credo", en el primer caso, y en los "beba" de la escena del brindis, en el segundo)—, pero sí por la construcción dramática y canora que hizo del rol, ya que optó por evitar los habituales excesos y tics de malo de vodevil que usan algunos cantantes, y prefirió frasear, entonar con acierto, gusto y naturalidad, y matizar siempre que hizo falta (lo que se vio, especialmente, en el estupendo Era la notte que nos regaló). En definitiva: construyó un alférez con cierto señorío, sibilino y cruel, pero no plebeyo, exagerado, ni pasado de rosca, como suelen hacer algunas veces cantantes, que optan por el histrionismo, en lugar de por el simple canto. A mí fue el solista que más me gustó, junto a la Desdemona de Agresta, y el muy correcto Cassio del joven canario Airam Hernández. Bien el resto de comprimarios. El coro titular del Teatro Real estuvo extraordinario en cada una de sus intervenciones, especialmente a lo largo del I acto y al final del III —tampoco fueron moco de pavo sus intervenciones fuera de escena a mitad del acto II—, y otro tanto podríamos decir de los Pequeños Cantores de la ORCAM en esa última escena. Una más que correcta función, que habría salido bastante beneficiada con otra puesta de escena distinta. Ya veremos el primer reparto. |
|
| Autor: | angelparsifal [ 30 Sep 2025 2:04 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Función del 28 de septiembre de 2025. Desde Aida (y costó convencerle para que la conpusiera), el gran Giuseppe Verdi tenía la intención de retirarse. Ya había compuesto bastante en su juventud, durante sus famosos "años de prisión", y en décadas sucesivas, en las que había legado al mundo gran parte de la obra por la que hoy es recordado. Sin embargo, al genio italiano aún le quedaba mucho que decir. En 1874, con motivo de la muerte de Alessandro Manzoni, compuso un Réquiem sobrecogedor. En 1881 haría una revisión de su Simon Boccanegra que establecería la obra en el repertorio. En 1883 y 1886 revisó la versión italiana de su Don Carlo. Pero para componer una nueva ópera, fue difícil convencerle. Finalmente aceptó el reto: esta vez sobre el Otelo de Shakespeare, autor que fascinaba a Verdi. Ya en 1847 dio una obra maestra, Macbeth. A Verdi le fascinaba el personaje de Yago, y en un principio su nueva creación llevaría este nombre. Pero finalmente se llamaría Otello. El estreno en 1887 de su Otello en la Scala de Milán fue todo un éxito y se consagró en el repertorio operístico desde ese mismo momento. Poco después de su estreno, llegó a Madrid, donde se estrenó en el Teatro Real en 1890. Poco después la cantaría Francesco Tamagno, el mismo que estrenó esta obra en la Scala. Desde entonces, esta ópera se ha representado en Madrid con frecuencia. Plácido Domingo, el último gran Otello de los últimos 40 años, lo cantó varias veces en la capital, incluida una vez en el desaparecido estadio Vicente Calderón en los años 80. Tras la reapertura del Real, se interpretó en 2000 con José Cura y Renato Bruson, y en 2016, la última vez, con Gregory Kunde, George Petean y Ermonela Jaho en el primer reparto, y en el segundo con Alfred Kim y unos memorables Lianna Harotounian y Ángel Ódena. Nueve años después, regresa con la misma puesta en escena, a cargo de David Alden. La producción de Alden, quien a juzgar por sus producciones de Alcina y Lucia di Lammermoor en este mismo teatro, parece tener un gusto por los edificios ruinosos, tiene detalles muy interesantes, que la hacen más disfrutable en directo que en vídeo. Toda la acción tiene lugar en el enorme y lúgubre salón de un palacio en ruinas, intensificando el drama, reuniendo toda la intriga de Yago y los celos de Otello en una atmósfera violenta, opresiva y asfixiante. La puesta en escena podrá parecer fea, podrá parecer demasiado sombría, pero no dificulta demasiado la comprensión de la obra, permitiendo seguir bien su argumento. En un recurso que parece sacado del teatro isabelino, Yago está presente durante casi toda la acción, que es creación suya; como lo estaban la Virtud o el Vicio en los dramas de la época, como entes sobrenaturales que controlan las acciones humanas. Otro interesante aspecto de la producción es el uso de las sombras, apreciable en diferentes zonas del teatro, especialmente en el lado de los asientos pares. Uno podía ver las sombras de Otello y Desdémona en su dúo de amor, o en el segundo acto, la sombra de Yago, sentado cerca de una puerta, proyectándose gigantesca sobre la sombra de Otello y Casio, una alegoría de su superioridad. El vestuario de Jon Morell traslada la acción en una época indeterminada del siglo pasado. La iluminación de Adam Silverman creaba momentos de cierta belleza, como en el monólogo de Otello "Dio mi potevi", iluminando al moro con una única luz, desde la izquierda, mientras él se revuelve de celos, o el dúo de los amantes del primer acto, así como el trágico final, con una luz azul. El salón está presidido por una gran puerta, que se abre en el segundo acto, para mostrar un paisaje desértico, más propio de un anochecer en el planeta Marte que de Chipre. En el tercero muestra en cambio una pared ruinosa, bañada de una bella luz anaranjada. La producción incorpora danzas, especialmente la de una solista femenina, pero en el segundo acto, los oficiales hacen un baile risible mientras ofrecen regalos a Desdémona. Otello no mata a desdémona estrangulándola, sino aplastándola. Al final, todos abandonan lentamente la escena, menos Yago, quien presencia la tragedia final: Otello muriendo en un rincón, sin poder acercarse a Desdémona, mientras el escenario se oscurece gradualmente. La música consigue aunar la tradición italiana con las nuevas convenciones musicales, como la ausencia de números cerrados para que el público pudiera aplaudir, y, partiendo de la innata habilidad del compositor para crear ambientes con su música, la partitura de transmite la atmósfera de intrigas, conflictos y emociones del terceto protagonista. No le hacía falta, pero Verdi logró evolucionar en su música hasta medirse a su gran rival artístico, Richard Wagner. En estas funciones, salvo en dos, el director musical es Nicola Luisotti, tan querido en este teatro. Al frente de la Orquesta del Teatro Real, el maestro italiano dirige con su habitual fuerza, algo además bienvenido en esta espectacular obra, si bien a veces podría venir mejor un poco de lirismo. Las cuerdas sonaron bellísimas en el dúo de amor, y estremecedoras en momentos como el tremendo trémolo cuando Otello entra en la habitación de Desdémona, después de haber elevado al público en el aria anterior, tanto como la propia soprano. Los metales del Real, en su potente línea habitual cuando los dirige este maestro, así como el corno inglés y demás instrumentos de viento-madera en la bella introducción al acto cuarto, donde brillaron. El Coro del Teatro Real, a las órdenes de José Luis Basso, estuvo espectacular en el inicio de la obra, donde canta su parte más importante, imponiéndose sus potentes voces al poderoso sonido de la orquesta. Estremecedora fue su interpretación del fragmento "Dio, fulgor della bufera!" y luego en el animado "Fuoco di Gioia". Un momento cumbre es en el final del tercer acto, cuando tienen que cantar "Evviva Otello, Evviva il leon di Venezia", fuera de escena, donde sonaron tan imponentes como ominosos. Se ha contado también con el coro infantil en el segundo acto, los Pequeños Cantores de la ORCAM. Otello es a Verdi lo que Tristán o Sigfrido a Wagner. Un rol "mata-tenores". Un rol que requiere una fuerza vocal y un timbre dramático, que pone a prueba al tenor que lo interpreta. En el pasado, los tenores tenían miedo del rol. Algunos, como Caruso, aun pudiendo afrontarlo no se atrevían. Hoy en día, es dificilísimo, por no decir imposible, encontrar a un tenor capaz. Y el que lo hace, soporta presiones y comparaciones con tenores del pasado que seguramente eran más capaces que él. En estas circunstancias, el tenor estadounidense Brian Jagde, se esfuerza en dar lo mejor de sí. Su voz es potente, tiene un timbre agradable, y su entrega es total. Su Otello es el de un joven demasiado impulsivo, y la interpretación fue a mejor a medida que transcurría la obra. El Esultate, de tan difícil tesitura, le costó un poco en la frase final "dopo l'armi lo vinse l'uragano". El mejor momento fue en el "Ora e per sempre addio" donde su canto alcanzó un equilibrio entre fuerza y belleza. En el "Dio mi potevi scagliar" trató de mostrar la fragilidad del personaje con un desgarrador canto. El "Niun mi tema" final le salió todo lo conmovedor que sus medios le permitieron, contribuyendo al aura de tragedia que concluye la obra. Aunque el tenor es el protagonista de esta ópera, irónicamente el gran reclamo de todas estas funciones es la interpretación de Asmik Grigorian, una de las sopranos más aclamadas de la actualidad, del rol de Desdémona. Grigorian es una consumada cantante-actriz, quien ha asumido, saliendo airosa de momento, un variadísimo repertorio. Además de ser una cantante solvente, es una mujer muy bella y de esbelto físico. Y una vez más, la señora ha superado el reto. Su voz no solamente tiene un bello timbre dramático, sino que es capaz de proyectarla bien por todo el teatro. Es capaz de emitir bellos sonidos como en "te ne rammenti", dulces pianissimos, e incluso un par de imponentes agudos en el dúo con Otello del tercer acto. El momento más esperado de la velada era su gran escena del acto cuarto, con las dos arias juntas: Piangea cantando, la famosa canción del sauce, y el Ave Maria. La Grigorian, transfigurada, convertida en su propio personaje por un instante, dio una lección de canto y sensibilidad (canta de forma conmovedora las dos palabras "cantiamo, cantiamo"), emotividad (otro bello agudo en el "Ah, addio Emilia, addio") y refinamiento (en el Ave Maria cantando con lirismo y transmitiendo la tristeza de su personaje). Finalmente, esa voz del dolor se despide cantando con un timbre bellísimo sus últimas frases "Ingiustamente... uccisa ingiustamente...", antes de quedarse tan bella como rígida... una muestra más de sus dotes escénicas. Gabriele Viviani interpretó un Yago de volumen generoso, de timbre villanesco, pero un poco plano a la hora de transmitir el personaje... es más bien un matón que un malvado inteligente. Aún recuerdo a Ángel Ódena en este mismo teatro y en este mismo rol, convirtiéndose en la reencarnación del mal absoluto durante el famoso Credo. Viviani canta lo más aseado y correcto posible, y por ejemplo en el final del segundo acto en volumen se puede medir con el Otello de Jagde, pero no transmite del todo las matices de su rico personaje. Bien Airam Hernández como Cassio, y la veterana mezzosoprano Enkelejda Shkoza como Emilia aún conserva un bello timbre que se deja oír. Impresionante el bajo coreano In Sung Sim como Lodovico, una preciosa voz de bajo, con un grave estupendo, en su breve intervención del tercer acto. Competentes Albert Casals como Roderigo y Fernando Radó como Montano. El teatro estaba casi lleno, y el público ovacionó con fuerza a Grigorian, así como a Jagde y a Luisotti. Madrid ama a Verdi, y el gran Verdi siempre hace que se salga del teatro con una sonrisa o totalmente elevado. Incluso si el reparto tiene sus más y sus menos. Otello es una ópera tan hermosa, tan vibrante, que es muy difícil aburrirse con ella, y se pasa en un suspiro. Y si cuenta con el aliciente de tener a una gran diva, mucho más. |
|
| Autor: | Groucho [ 01 Oct 2025 9:45 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Buenas Poco movimiento en este hilo. No he visto ni la crítica en Codalario. Unos días después, sólo me queda el recuerdo de Grigorian, inolvidable. Ya vi Rusalka dos veces sólo por escucharla. La foto del programa me recuerda a Antonia dell'Atte, a ver si la cambian. Me paso por aquí para hablar de la soprano, que hace que merezca ver el Otello por escuchar su Desdémona. Y sobre el público realista. Sobre el público, comparto la impresión de Alberich, y añado mi experiencia de ayer en el recital de Voces del real de Grigorian, piano y voz, canciones de Chaikovski y Rajmaninov, donde uno espera encontrar la comunión entre intérpretes y público, el intimismo de las canciones, el respeto hacia la concentración de los artistas con el mínimo ruido...vaya, lo que se ve en el ciclo de Lied de la Zarzuela. Pero no, amigos, esto es Real. Aquí se aplaude a rabiar y se patalea de gozo, y si hay que pisar las últimas notas para demostrar cuánto entiendo de música, las piso y tan orgulloso. Por supuesto, no voy a respetar la unidad del ciclo de canciones, ésta m´a gustao y aplaudo. En la primera parte del recital, la gente más tranquila. Después del descanso, se ve que el alcohol hizo efecto. Y el colmo, en medio de una canción, un iluminado bravea porque la soprano ha cantado una nota aguda. El Real, cada vez más comedia y menos lírica. Pobres músicos. Disculpen pero no sé escribir sobre voces. Ayer cantó el lied con todas las virguerías que se pueda imaginar, pianos, medias voces y los fortes que tanto le gustan al respetable; voz de pecho rarísima de oír en sopranos (proyectada hasta en las alturas en las que habito), un timbre ni muy oscuro ni muy Ermonela, y una manera de transmitir lo que estaba cantando que pocas veces he oído en el lied, y menos con canciones rusas, que tampoco se oyen mucho. Esta es Grigorian. |
|
| Autor: | Alberich el Negro [ 01 Oct 2025 11:31 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Groucho escribió: Buenas Poco movimiento en este hilo. No he visto ni la crítica en Codalario. Pues aquí la tiene usted. |
|
| Autor: | Alberich el Negro [ 05 Oct 2025 22:37 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Crónica (casi) telegráfica Excelente función la de hoy (5 de octubre), en la última velada protagonizada por el primer reparto. Se anunció por megafonía la indisposición de Jagde a causa de "un proceso de alergia", pero debo decir que, en conjunto, el estadounidense ha estado sensacional. Bien el Iago de Viviani (aunque algo más rudo y menos señorial que el de Stoyanov) y sensacional, extraordinaria, maravillosa la Desdémona de Grigoriam; realmente memorable, con una escena final (canzone del salice y Ave Maria) verdaderamente conmovedora (a pesar de las tonterías derivadas de la puesta en escena). Muy bien, asimismo, el resto de intérpretes (con especial mención al Cassio de Hernández). Luisotti se ha mostrado más cuidadoso y atento a las dinámicas y los matices que en la primera función a la que asistí (la del día 26), aunque ha vuelto a hacer que se perdiera fuelle en la escena concertante del acto III. Si tengo oportunidad redactaré una crónica algo más detallada. |
|
| Autor: | Sebastian Melmoth [ 05 Oct 2025 23:18 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Yo he estado también esta noche y suscribo lo anteriormente dicho. Maravillosa Grigorian, con magníficas regulaciones y creando atmósfera, cosa casi imposible de encontrar. Jagde con buen material vocal, sin amaneramientos, franco y apasionado. Viviani me parece superado por todas partes por su parte, pero al menos, el matiz de sibilino y taimado lo consigue. La dirección de Luisotti, mas matizada y menos decibélica que cuando vi el segundo reparto. La puesta en escena es tan mediocre, que no merece abundar en los comentarios. |
|
| Autor: | Tann [ 06 Oct 2025 12:26 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Asistí a la función del día 2, primer reparto. Coincido con que ha sido una función memorable gracias al dúo protagonista Jadge/Grigorian. Conocido el estado de la cuerda baritonal, no creo que Viviani sea un mal cantante, el problema es que aun sin desentonar, Iago no apareció en ningún momento. Insisto en mi poco conocimiento orquestal, pero me sonaron bien tanto orquesta como coro, destacaría -al menos desde mi localidad- que me pareció especialmente precioso el empaste de orquesta y coros en el "Dove guardi splendono raggi" del segundo acto. Creo que la producción se puede definir perfectamente como olvidable. Había visto una función de la misma en 2016, de la que sólo recordaba que había cantado Kunde pero no me había impresionado; a la Jaho y Petean los he olvidado por completo, igual que la producción que el jueves aprecié como si fuese la primera vez que la veía, no tenía ningún recuerdo de la vez anterior. Aunque quizás el problema sea mío y debería pedir cita con el neurólogo. |
|
| Autor: | Tip [ 08 Oct 2025 20:11 ] |
| Asunto: | Re: Otello. Teatro Real. Madrid. Sep/Oct 2025 |
Yo tenía en abono el viernes 3, el elenco "especial", o sea, el segundo con un tercer tenor, Angelo Villari. Me habían dado buenas referencias de él y desde luego se hizo acreedor a ellas. Me gustó mucho. No tuvo problemas con la orquesta, se le escuchaba con potencia, sin forzar en ningún momento la voz y sólo pasó más apuros en las partes más líricas de su personaje, que tampoco son muchas. Se ve perfectamente cómo se va envenenando poco a poco, sin ademanes efectistas. Un descubrimiento. Estuvo bien el Iago de Ruzinski, avieso, torvo, desagradable, dando buena réplica a su jefe. No es que sea una voz maravillosa pero para este personaje le va muy bien. Maria Agresta fue la desdichada Desdémona, que cumple sobradamente con un papel sin muchas dificultades y con las partes más bellas de la ópera. Buen dúo con Villari, una sentida "Canción del salce", o sauce, llorón o impávido, y una introspectiva "Ave María" que debería cantarse en las todas las catedrales del mundo. Al menos en las más bonitas. Estuvieron notables los secundarios Airam y Skkoza, esta última ya se le nota talludita pero tiene buena presencia vocal. Muy bien en su discusión con Iago. Un soplamocos le tenía que haber dado. A mí me gustó mucho la orquesta, que diferenció claramente los momentos tempestuosos y violentos de Otelo y Iago de los más dulces y bellos que Verdi le regala a Desdémona. El coro muy bien, como suele ser habitual. Una gran entrada y gente elegantemente ataviada, creía que era un estreno. También es cierto que el veranillo de San Miguel ofrece unas tardes muy agradables, sin los calores de julio ni las inclemencias que en breve vendrán. Qué ganas tengo de que llegue junio. |
|
| Página 1 de 2 | Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ] |
| Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group http://www.phpbb.com/ |
|