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Una de mis obras favoritas de cualquier género, que sin embargo ayer me decepcionó un tanto sobre todo en la primera parte; coincidiendo bastante con Angelparsifal, lo más destacado sobre todo la orquesta, a la que habría que hacer un monumento, pues cada una de sus interpretaciones es una lección magistral. Difícil olvidar las intervenciones de la concertino y del oboe, por citar solamente a dos. La parte vocal mucho más problemática, sobre todo por parte de Im, claramente insuficiente para el cometido: solvente en papeles de soprano no principal, ayer el papel le quedó grande por medios vocales; mucho mejor la Lezhneva voz muy importante con un timbre peculiar, aunque ambas compartieron el problema (sensación personal, pero no solo mía) de que parecían totalmente ajenas al texto que cantaban, cosa que no ocurrió con los hombre, aunque sus actuaciones no fueron nada memorables. Jacobs puede gustar más o menos porque sus intenciones son siempre discutibles (yo soy de los partidarios, aclaro); en este caso, al margen de la infinita variedad de opciones del continuo -marca de la casa- optó por una interpretación sumamente teatral, ayudando a la construcción de una unidad narrativa mediante el encadenamiento de arias y recitativos (se advirtió al principio de que la gente no aplaudira hasta el final de cada parte); además, como también es habitual, con calculados movimientos y desplazamientos de los cantantes, que van más allá de una versión concierto al uso. Un imprescindible el señor Jacobs.
Constatar una vez más que este tipo de repertorio se da de bruces con un espacio como el del Auditorio, no solo por su tamaño (que imagino costaría llenar con el sonido, aunque yo estaba muy bien situado -en estos casos no me arriesgo) sino porque es todo lo contrario a un espacio que ayuda a crear el ambiente adecuado.
Muy buena noticia lo de la Resurrecion, allí estaremos.
_________________ FIRMEZA - UTILIDAD - BELLEZA
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