Se desbordó el tifosismo.
Sepan ustedes que el gran LEO,
l'inossidabile Leo ya no solamente bisa
Vendetta tremenda; ahora TAMBIÉN bisa
Oh Prodi miei Seguitemi, culminándolo con un (bueno, con dos, claro) La Bemol(es) ante el delirio general del público. Y a los 70 palos. Enorme creación del tirano verdiano. Les guste o no, ahora es el barítono verdiano que marca la diferencia.
Elisabete Matos salía de una infección grave; y hay que agradecerle que haya podido cantar, y que haya podido sonar en la línea de bestiapardismo a la que nos tiene acostumbrados. Por arriba pita mucho y bien, la coloratura es bastante exacta (aunque a veces no muy ortodoxa), y el grave (quiero pensar que a causa de la enfermedad), ayer sonaba sordo sordo. Eso sí, hay tres colores de voz, y no hay una sola nota emitida por debajo del mezzoforte. Se llevó su ración de la tarta del triunfo.
Grandisimo triunfador el bajo Luiz-Ottavio Faria, un Zaccaria de voz timbradísima, homogénea y poderosa, que hace gala de una extensión amplísima y canta muy elegantemente. Insisto, muy a tener en cuenta porque es mejor que MUCHOS bajos actuales más famosos.
Alexandra Rivas saca mucho partido a Fenena, sobre todo por su musicalidad; Francisco Corujo, esforzado, no acaba de encontrarse cómodo en Ismaele. Entre los comprimarios, todos en su sitio, destacó muy mucho la Anna de Patricia Rodríguez, haciéndose notar en los concertantes: creo que es la primera vez que me entero de qué es lo que canta este personaje.
Bien la Sinfónica de Galicia (aunque claro, vengo de escuchar a la del Festival de Bayreuth y no hay color), y al Coro de la Sinfónica este título le viene algo grande. Mejor en
Va Pensiero! que en
Gli arrivi festiviLa maestra Keri-Lynn Wilson (Mrs. Gelb), una mujer enérgica y que se nota que vive la ópera con pasión, huye de pachanguerismos en su lectura, e imprime brío (a veces demasiado, olvidando que la orquesta estaba al mismo nivel que los cantantes). Así y todo, en los concertantes la orquesta se le desmadraba ocasionalmente; y los cantantes se las veían y se las deseaban para encontrarse...
Delirio tifoso.
P.D.: Como curiosidad, una amiga mía que debutaba en ópera en directo esta mañana me hizo un análisis donde me preguntó por qué había un@ cantante al que se escuchaba "con la cuarta parte de volumen que a todos los demás". Le he pasado inmediatamente el enlace al hilo Chen.
