La verdad es que la temporada empieza bien. Personalmente, de todo el Schoenberg que escuchado ésta es una obra para mí bastante difícil pero se deja oir y con un poco de apertura de mente, hasta disfrutar. Como he podido decirle personalmente a Mortier, creo que esta obra es más dura sin una puesta en escena pero bueno; tiene la suerte de que el acto segundo se deja oir mucho y la orquesta se manifiesta con todo su poderío. Y he disfrutado de la representación, pese a la dificultad de toda la obra(especialmente del primer acto, más al servicio del drama y los discursos morales y de emancipación del pueblo oprimido). Si bien el segundo acto es orquestalmente más colorista debido al ambiente orgiástico de la fiesta del becerro de oro.
Centrándonos ya en la representación, empezaremos por la competente orquesta. Una orquesta que iba de menos a más. Creo que empezó algo flojilla en el prólogo pero ya en el primer acto estaba potente, por no decir en el final del mismo y todo el segundo acto. Cambreling no es que lo hiciera de forma brillante (como el San Francisco) pero cumplió con decencia y al verle bailotear en los pasajes de xilófono se apreciaba que conocía en profundidad esta obra, pues éste es su repertorio. Las cuerdas de esta agrupación tenían un peculiar sonido: los trémolos de los contrabajos imponían muchísimo. O en el final las cuerdas ejecutaban con tensión pero también suavidad el pasaje que cierra la obra. Mención aparte para la percusión.
El coro bien pero por debajo de la orquesta. Con todo no dejaron pasar la oportunidad de lucirse en los potentes paisajes compuestos para él en el densísimo acto primero. Lo mejor fue en el final del primer acto y en ese bellísimo interludio entre los dos actos compuesto para ellos :"Wo ist Moses".
En cuanto a las voces pues un nivel entre bueno y memorable. Andreas Conrad cantó muy bien el Aarón, y su voz corría por todo el teatro. Desde luego no será este un reparto "chen", porque todas o casi todas las voces se oyeron generosamente. No vi que pasara apuros, pese a lo endemoniado que supongo que será cantar un papel con una amplia gama de notas y demás sonoridades basadas en el sistema dodecafónico.
Pero el protagonista "de nombre" -porque el protagonista verdadero es Aarón, al menos desde un punto de vista musical-, encarnado por Franz Grundheber nos ha regalado un rato memorable. Este señor es una leyenda en este repertorio: después de Fischer-Dieskau, él es el Wozzeck. Hoy en día es la referencia en Schigolch -continuando la línea referencial de Greindl, Hotter y Mazura- o Moses (ambos conservados en DVD y que nos lo muestran en excelente forma), roles que a diferencia de otros cantantes veteranos no parece que los recite sino que los cante. Además aún se ha dado el lujo de cantar en épocas recientes roles como Scarpia, Boccanegra o Rigoletto (en 2006 en Moscú) con una solvencia y magnetismo que no se queda tan por debajo de los italianos Nucci y Bruson. Además en persona es amable. A sus 74 años está todavía espléndido.
Alabanzas aparte, el rol de Moises lo abordó de forma memorable, como ya dije. Aun recitando -es difícil definir el sprachgesang tirando unilateralmente por el canto o sólo hablar- su voz era poderosa, su dramatismo desprendía un Moisés autoritario e incapaz de hacerse entender. ¡Cómo me estremecí en la escena final cuando dice que "so bin ich geschlagen" (estoy derrotado)!

Además con este hombre tiene uno la sensación de que canta este papel. Es raro que el sprachgesang regale ratos inolvidables de ópera, pero estoy seguro de que con Grundheber esto es posible.
El resto de intérpretes se movió entre el buen cantar y la corrección. Mención para Friedemann Röhlig, que volvió a impactar con su gran voz, y Johanna Winkel, quien abordó varios roles femeninos.
De fondo, la nota escénica la dio una imagen de una zarza ardiendo sobre un fondo azul si bien ésta era imperceptible desde la tribuna donde me sentaba. En definitiva, una función excelentemente servida, especialmente por lo vocal. Nunca creí que llegaría a asociar el término "festín vocal" a una representación de una ópera como ésta...
Se ha mencionado antes la intervención de una señora que hablaba en nombre de los trabajadores afectados por la situación que el Real atraviesa estos momentos. He de decir que habló con firmeza, educación y propiedad. Fuera,estaba un grupo de trabajadores que protestaba frente a la puerta del Real; y gracias a Dios no afectó a las funciones como siempre se teme cada vez que tiene lugar una producción polémica o muy publicitada.
A lo mencionado por el señor gagugeki, a mí también me sorprendió ver los subtítulos en alemán alternándose con los subtítulos en español. Es posible que hubiese un número considerable de público germano, dado el acontecimiento musical. Pero no pude evitar pensar a veces en si por algún palco estaba escondida Angela Merkel, aprovechando que nos visita
