Llevo bastante tiempo sin escribir por aquí. Dejo algunas notas de las funciones foráneas más reseñables de este último mes.
Les Brigands (Offenbach). Opéra National de Paris (Garnier). París, 21-IX-2024.Interesante apertura de temporada en París. Empezamos con un descarado homenaje a John Waters y
Kosky, quien nunca ha destacado por su sutileza, se asegura de que lo pillemos. Así, al alzarse el telón aparece en escena el bandido jefe de
Marcel Beekman, encañonando al público con una pistola en la misma pose, y con el mismo vestido rojo, que Divine en
Pink Flamingos. Hay muchas libertades con el diálogo. Por ejemplo, cuando la hija del bandido le dice que quiere casarse y llevar una vida honrada, él le responde aquello de que «el mundo heterosexual es una vida enferma y aburrida». En general me hizo gracia, salvo por los múltiples intentos de sátira política, banal y predecible. Meten hasta un poema leído por la cómica
Sandrine Sarroche, tan flojo que me recordó a los horribles
sketches de
Saturday Night Live. Mucho más satisfactoria, y original, fue la entrada en escena de la comitiva española, despiadadamente parodiada (no esperábamos menos de una producción francesa). Personajes aristocráticos, altivos y orgullosos que salen al escenario vestidos enteramente de oro con ropas salidas de un cuadro de Velázquez y arrastrando grandes pasos procesionales, pero que también se expresan a base de versos de canciones pop españolas, para gran deleite del público parisino. He hablado mucho de la producción porque se trata, al fin y al cabo, de una obra bastante coral. Por cierto, si hacen una producción así de irreverente con una zarzuela en Madrid se lía la mundial.
El reparto fue correcto vocalmente y muy efectivo en escena para lo que pedía la producción. Beekman me suele gustar entre poco y nada como cantante, pero es un buen cómico y aquí estaba totalmente entregado. Aún, así, en plano cómico lo desbanca
Philippe Talbot como el conde español. Cabe destacar a un
Laurent Naouri que es siempre fiable en estos papeles. Lo peor de la función fue seguramente la dirección de
Stefano Montanari, que no levantó el vuelo.
Le Domino noir (Auber). Opéra Comique. París, 22-IX-2024.Segunda obra cómica y llena de diálogos franceses en el fin de semana. En este caso con una producción (original de
Valérie Lesort y
Christian Hecq, en esta reposición a cargo de
Lauren Delvert) elegante en vez de gamberra pero que funciona estupendamente, con un llamativo vestuario. A la batuta,
Louis Langrée resultó mucho más atinado que Montanari. De nuevo tuvimos un reparto muy implicado y atento a la comicidad de la obra y a los diálogos. La tónica general fue de desenvoltura, si bien con voces algo impersonales.
Anne-Catherine Gillet y
Cyrille Dubois cantaron la Angèle y el Horace con buen estilo y me gustó especialmente
Léo Vermot-Desroches como el conde Juliano.
La fiamma (Respighi). Deutsche Oper. Berlín, 11-X-2024.Este operón de Respighi (que no me explico por qué no se representa más) era una de las ofertas más ilusionantes del año y no ha defraudado. Como ya ha comentado Tunner, la función estuvo dominada por dos cantantes veteranas arrolladoras en escena:
Doris Soffel y
Martina Serafin.
Olga Goloveneva no alcanza la misma temperatura pero caracteriza bien a la Silvana y canta con cierto gusto.
Inverardi sigue la tónica general de la noche con una voz un poco cascada pero aportando pasión y dramatismo, mientras que el tenor
Georgy Vasiliev es, muy de largo, el punto débil del reparto.
Rizzi es un agitapalos pero al menos mantiene la intensidad satisfactoriamente alta y, claro, se beneficia del apoyo de una gran orquesta.
Chrfistoff Loy presenta una producción minimalista que lo fía todo a la dirección de actores, lo cual funciona con este reparto, aunque es una pena que un escenario tan atractivo como la Rávena bizantina no dé para más que un escenografía reducida a unas escaleras y unos mamparos de madera lisa, con todos los personajes vestidos de negro.
Nabucco (Verdi). Staatsoper Unter den Linden. Berlín, 12-X-2024Un nuevo triunfo de
Anna Netrebko en un papel que le funciona de manera muy parecida a su Lady Macbeth, a pesar de tener que lidiar con una producción ñoña y chusca de
Emma Dante, que constantemente pone a los cantantes en situaciones y actitudes ridículas (hasta un momento tan seguro como el «Va, pensiero» se ve anulado y pasa sin pena ni gloria). Afortunadamente, a Netrebko se la deja sola en escena durante la mayor parte de su gran escena del segundo acto y la rusa arrasa.
Luca Salsi firma un buen Nabucco y
Mika Kares, aunque engolado, tiene un vozarrón que resulta efectivo para Zaccaria. Buena Fenena de
Prudenskaya y una vez más el tenor (
Magri) es el punto débil. Rutinaria dirección de
Bertrand de Billy.