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EL CASO MAKROPOULOS (Janacek) Teatro del Maggio Musicale Fiorentino (Comunale de Florencia). Angela Denoke, Miroslav Dvorsky, Andrej Dobber, Rolf Haunstein, Karl Michael Ebner, Jolana Fogasová. Dirección musical: Zubin Mehta. Producción de William Friedkin con escenografía de Michael Curry.
Notable representación de la magnífica ópera de Janacek, toda una reflexión sobre la soledad, la vida y la muerte, culminada con una escena final (uno de los grandes finales de la historia de la ópera) emocionantísima y memorable, gracias a la actuación de la protagonista, de la batuta y del director de escena. Elina Makropoulos, a sus 337 años, con la hoja que contiene la fórmula del elisir de la eterna juventud en la mano, renunciando al mismo, la ofrece al resto de los personajes, al propio público del teatro y especialmente a Cristina, para fallecer después de pronunciar algunas frases del padre nuestro en griego, pasto de las llamas (idea genial) a las que Cristina arroja el documento con la fórmula que arde junto con la protagonista. Impactante e inolvidable el momento en que la Denoke, se envuelve en la túnica y desaparece devorada por el fuego en una situación teatral logradísima y emocionantísima. Angela Denoke se confirma como gran actriz cantante e intérprete puntera en la historia del papel. El registro agudo que es puro grito, la irregularidad de su canto, no tienen importancia en este papel que pide una gran actriz que domine el recitado, el declamato y transmita misterio, fascino desde su primera intervención y conmoción en el sublime final. Con una estupenda figura, ya impactante en su entrada desde lo alto de una escalera, tenemos en el escenario a una mujer atractiva, lplena de empaque, llena de misterio, que domina la escena y a todos los personajes. El resto de los intérpretes a menor nivel, pero cumplieron encabezados por el habitual en este repertorio, Miro Dvorsky, de emisión errática, desigual y canto deslabazado, pero con algunos sonidos percutientes enla zona alta y compromiso dramático.
Estupenda la labor de Zubin Mehta, que debutaba en Janacek, al frente de una orquesta fuera de su repertorio más afín y que rindió al máximo, entregadísima. Una labor que fué a más, con gran sentido teatral y culminó en un final lleno de tensión.
Me encantó la producción del cineasta William Friedkin (director de "El exorcista" y "French Connection" entre otras), que ya nos introdujo en una magnífica atmósfera llena de misterio e inquietud con las proyecciones iniciales de fotografías de Rocky Schenck combinadas con el magnífico preludio interpretado por Mehta y el ya relatado final, memorable.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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