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Muy a última hora decidí acercarme a Pamplona, interesado sore todo por tenor y soprano. Además, dentro del bel canto La sonnambula es de lo más interesante así que no teniendo más que hacer...
La función pudo haber sido muy buena pero se quedó en buena por culpa de Miguel Ángel Gómez Martinez, señor que decidió que La sonnambula no podía despertar y ya de paso, dormir a los espectadores, imprimiendo un tempo sencillamente inaceptable; por momentos Otto Klemperer pudiera parecer el cantante de los Sex Pistols al lado del Gomez Martinez de ayer. ¡Qué lentitud, qué falta de chispa, de alegría!
La pareja protagonista me gustó: Sabina Puértolas, aunque no es una Amina perfecta, solventó el papel con justicia. Se siente a gusto en la zona aguda y aunque en algunas ocasiones se observa cierta tirantez la gente aprobó con muchos aplausos el trabajo de la soprano. José Luis Sola fue la principal razón de mi viaje: aun recuerdo cómo me impacto en el Juan José, de Sorozabal, por su canto fresco, por esa capacidad de transmitir confianza y tranquilidad. Esta noche algún agudo se quedó atrás pero Sola sigue transmitiendo esa confianza al oyente y cuando quiere abre una voz brillante.
Muy buena la Lisa de Sandra Pastrana a pesar de la brutal mutilación que sufrió su papel; decepcionante Felipe Bou en un Rodolfo falto de señorío y empaque vocal. Muy bien Maria José Suarez como la madre y anodino Arrabal en el Alessio. El Coro, que es checo, aportó un solista de noble apellido, Zednik, para el papel de notario.
Ya he dicho que el Coro era checo; pude preguntar la razón de tal aparente despropósito y me aseguraron que salia sustancialmente más barato que fichar a uno de casa. La puesta ene scena, del Teatro La Maestranza, era sencilla, en blanco, gris y negro durante toda la ópera hasta la escena final, que se llena de color y con un efecto espectacular -¿y gratuito?- con el humo y un laser.
En definitiva, una velada notable que si Gómez Martinez se hubiera empeñado un poco más hubiera podido ser sobresaliente.
Por cierto, los amigos de la numerología ya tienen otro elemento para darle vueltas: solo dos funciones de La sonnambula y apenas un 50% del aforo estaba ocupado. La imagen era realmente triste y seguro que obligará a alguna reflexión. Será que Bellini es demasiado árido para los oídos navarricos.
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