EL ANILLO DEL NIBELUNGO (Richard Wagner) Deutsche Oper Berlín, 20, 21, 22 y 24 de Septiembre de 2011
Dirección Musical:
Donald RunniclesDirección de Escena:
Götz FriedrichEL ORO DEL RHIN. Mark Delavan (Wotan), Elena Zhidkova (Fricka), Bukhard Ulrich (Loge), Gordon Hawkins (Alberich), Ante Jerkunica (Fafner), Reinhard Hagen (Fasolt), Peter Maus (Mime), Ewa Wolak (Erda). Markus Brück (Donner), Thomas Blondelle (Froh), Meagan Miller (Freia),
LA VALQUIRIA. Jennifer Wilson (Brünhilde), Petra Maria Schnitzer (Sieglinde), Robert Dean Smith (Siegmund), Greer Grimsley (Wotan), Doris Soffel (Fricka), Reinhard Hagen (Hunding)
SIGFRIDO. Torsten Kerl (Sigfried), Mark Delavan (Wotan-Wanderer), Bukhard Ulrich (Mime), Janice Baird (Brünhilde), Ante Jerkunica (Fafner), Gordon Hawkins (Alberich), Ewa Wolak (Erda), Hila Fahima (Waldvogel)
EL OCASO DE LOS DIOSES Stephen Gould (Sigfried), Janice Baird (Brünhilde), Matti Salminen (Hagen), Marcos Brück (Günther), Gordon Hawkins (Alberich), Christa Mayer (Waltraute), Heidi Melton (Gutrune)
La Deutsche Oper de Berlín reponía en dos ciclos el Anillo del gran Gotz Fredrich, que fuera director general de la casa desde 1981 hasta su fallecimiento en el año 2000. Con la particularidad de que el segundo ciclo del llamado “Anillo del túnel del tiempo”, podía verse en 5 días. Una oportunidad nada desdeñable, sin duda, cuando además, el nivel orquestal estaba asegurado y en escena no iba uno a encontrarse engendros extraños.
Efectivamente, las calidades de la orquesta, (así como del coro en su intervención en El Ocaso) y la dirección del maestro escocés
Donald Runnicles no defraudaron. Su labor puede calificarse de notable, siempre yendo de menos a más y culminando en una magnífica cuarta jornada, con una coda final que, como corresponde a tan sublime música, dejó sin respiración con un silencio absoluto de varios segundos hasta que prorrumpieron los aplausos que fueron largos y generosos, ya que todo el ciclo ha constituido un gran éxito de público.
La dirección musical de Runnicles se alejó de la tradición más “militante”, la de la densidad orquestal marmórea, el énfasis constante y la exuberancia grandilocuente, y ofreció una versión de gran refinamiento tímbrico, claridad expositiva, sentido del detalle y primorosas dinámicas. Si bien en El Oro del Rhin faltó algo de voltaje y temperatura teatral, la misma fue subiendo como la espuma en Valquiria (especialmente a partir del acto II) hasta culminar en un Ocaso sobresaliente. Es preciso insistir en el fascinante nivel de la orquesta en una ciudad que tiene varias fabulosas.
En época de vacas flacas vocales, especialmente agudas en algunos repertorios como el que nos ocupa, el reparto no puede calificarse como entusiasmante, pero globalmente funcionó con algunos lunares negros junto a aciertos esperados y otros más sorprendentes.
Mark Delavan como Wotan en Oro del Rhin y Sigfrido (Wanderer) resultó engolado y opaco en lo vocal, a la par que plano y anodino como intérprete. Un Wotan falto totalmente de grandeza. Mucho mejor
Greer Gremsley que asumió el papel en Valquiria. Con material vocal más sonoro y amplio, aunque tampoco emitido muy ortodoxamente, resultó mucho más incisivo, vibrante a la par que humano, en su caracterización del Diós supremo.
Estupendo
Gordon Hawkins como su antagonista Alberich. Voz robusta y resonante, incisivo en su torva recreación del elfo en sus tres intervenciones (tremenda la maldición que le “escupe” a Wotan en Rheingold)
Ante la cancelación de la anunciada Daniela Sindram como Fricka, dos buenas sustituciones:
Elena Zhidkova que fué la mejor vocalmente (junto a Hawkins) en un Oro del Rhin bastante gris en ese apartado y la veteranísima
Doris Soffel en Valquiria, aún con suntuosos medios vocales y garra flamígera en una Fricka de armas tomar.
Muy decepcionante
Jennifer Wilson en su Brunilda de Valquiria. Cada vez que la veo la encuentro peor. Agudo totalmente gritado y con tendencia a calar, el centro (otrora ancho, mórbido y redondo) desapoyado y con el esmalte arañado. La soprano, sfiatada, prodigó jadeos, toses y unas respiraciones entrecortadas y angustiosas. Como intérprete, la nulidad de siempre. En otras coordenadas expresivas muy distintas, la neoyorkina
Janice Baird afrontó el papel en Sigfrido y Ocaso. Temperamental, pletórica de garra, lució voz de soprano dramática genuina, por potencia y caudal, si bien ya oscilante, leñosa y con problemas de afinación. Desguarnecida en el grave y con agudos con más potencia que verdadero squillo (algunos calantes, otros atacados con portamento di sotto como el do del final del dúo de Sigfrido) compuso una valquiria de gran fuerza teatral en lo interpretativo.
Cumplidora la Sieglinde de
Petra Maria Schnitzer, femenina, de agudo imposible, pero con centro terso y canto correcto y delicado mientras la tesitura no se empina.
Tres tenores distintos afrontaron los grandes papeles de Siegmund y Sigfrido. Como velsungo,
Robert Dean Smith, como siempre, elegante, noble y musical, con una voz tímbricamente muy modesta, pobre de metal y ayuna de expansión en el agudo. El segundo Wälse le duró varios segundos y pareció querer batir los records de Melchior y Del Monaco.
A
Torsten Kerl se le escuchan los 5 minutos que canta en el bosque en el acto II de Sigfrido. En ese momento con escasa presencia orquestal, se aprecia un timbre grato y modos de fraseador. El resto de la obra, la voz pequeña, estancada y escasamente proyectada al cuello de su camisa, resulta inaudible. Angustiosa fué la escena de la fragua en la que ni un sonido pasó la orquesta, con unos la naturales taponados y que pareció un monólogo de Mime (estupendo
Bukhard Ulrich mucho mejor que en su anodino Loge ) al que se escuchaba clara y nítidamente. Una agradable sorpresa para mí, dados los antecedentes, constituyó el Sigfrido de
Stephen Gould en “El ocaso de los Dioses”. Lo mejor que le he visto con mucha diferencia. La voz corrió franca, bella, robusta y con sonidos con calidad y mordiente. Notable
Ante Jerkunica como Fafner, una voz de bajo densa y contundente. Su compañero de cuerda
Reinhart Hagen mejor como Hunding que como Fasolt.
Capítulo aparte y mención especial para el veteranísimo
Matti Salminen en el tercer Hagen que le veo en vivo. Voz aún en buen estado, aunque con un lógico desgaste, sobretodo en un registro agudo fijo y esforzado, todavía rotunda e imponente y una caracterización referencial del pérfido hijo del Nibelungo. Fué justísimamente aclamado. Interesantes las prestaciones de las jóvenes
Christa Mayer y
Heidi Melton como Waltraute y Gutrune. Voces frescas, bien colocadas y con buen registro agudo.
Magnífica la producción de Friedrich que ya cuenta con varios años (data de los ochenta). Un largo túnel del tiempo con una estrecha salida de luz al fondo, preside toda la escenografía en la que fluye la historia con fidelidad e inteligencia. Magnífico el movimiento escénico, así como los detalles y estupendas ideas como la crecida del río acompañando al crescendo orquestal en Rheingold, así como la genial carazterización escénica del Nibelheim y los dioses entrando en el Walhalla bailando minués como esos aristócratas inconscientes de su cercano final en la revolución francesa (como los de Andrea Chénier). Ese árbol que comienza raquítico y termina robusto y frondoso a la par que el amor de los welsungos en Valquiria, el magnífico acto I de Sigfrido lleno de detalles (esa fragua con el caldero que se aviva a cada golpe de fuelle o los chispazos al moldear la espada), los juegos de luces en el segundo, el fuego mágico en el tercero, los reflejos de los cristales-espejos en el Ocaso que gira en torno a la figura de Hagen… En fin, una gran producción del Anillo.
PD: Por cierto, que el día 23 ví a Semyon Bychkov dirigiendo la Filarmónica de Berlín en concierto que también se daba el 24. ¿Quién está ensayando la Elektra del Real? Supongo que un asistente...
