Turandot cierra este año una temporada de los Amigos Canarios de la Ópera que, si bien no se ha caracterizado por su originalidad, ha tenido un nivel más que satisfactorio para estos tiempos de crisis vocal y económica.
La fama de la soprano Elisabete Matos se debe principalmente a la potencia de su voz y anoche ciertamente hizo honor a la misma: en cualquier momento uno esperaba ver salir volando algún peluquín del patio de butacas

. Su interpretación del personaje tal vez sea un poco monolítica: su Turandot es una terrorífica mantis religiosa capaz de ponerle los pelos de punta a sus pretendienes, al pueblo de Pekín y a los espectadores por igual. No hay que buscar en su
In questa reggia el punto de ensoñación ni los matices que le dan otros intérpretes, pero hay que decir que oir a esta mujer en vivo es una experiencia
impresionante, y no creo que ningún aficionado deba perdérsela.
Francesco Hong, al que escuché ayer por primera vez, fue para mí un enigma. Cantando en el registro agudo y en forte, la voz corría perfectamente; no era así en el resto de la tesitura, y los problemas se agravaban cuando intentaba cantar a media voz o en piano. El resultado fue que estuvo bastante bien en los números concertados y en la escena de los acertijos (hasta que llegó el
il mio nome non sai, obviamente), que su
Non piangere, Liù! resultó mediocre y que el
Nessun dorma pareció un ejercicio en disociación de personalidad (cerrando los ojos, uno podía imaginarse que había dos tenores en escena). ¿Siempre canta así este señor?
Yolanda Auyanet nos regaló una Liù casi perfecta. Voz preciosa, técnica sólida, canto perfectamente matizado y con sentimiento pero sin caer en la exageración. Una interpretación de las que permanecen en la memoria, que fue braveada con ganas por el público que casi llenaba el teatro.
Elia Todisco, bajo habitual en las temporadas de la ACO, defendió con profesionalidad un rol como el de Timur que le viene un poquito grande. Bien los tres ministros, con mención especial para Francisco Navarro, que ya no es exactamente un jovencito y sigue rindiendo a un nivel más que aceptable.
Excelente la Filarmónica de Gran Canaria, que atiborraba el foso del teatro y tuvo una de sus noches de gala. El maestro Pier Giorgio Morandi parece ser de esos directores que dan especial importancia a la belleza del sonido; anoche logró que la orquesta y el coro se hicieran los debidos honores a la partitura y se lucieran sin por ello tapar a los solistas (bueno, a la Matos no hay quien la tape...). El final del Acto 2º fue especialmente conseguido.
La producción de Mario Pontiggia es para mí una de las mejores que ha realizado para la ACO. La escena de los tres ministros, con movimientos cuidadosamente coreografiados ante un telón negro iluminado con fanales de colores, me pareció especialmente acertada. Pueden verse fotos de la misma en
http://www.facebook.com/media/set/?set= ... 5467060714En fin, esperemos que la temporada del año que viene mantenga el nivel