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MANON (Massenet) Opera Estatal de Viena. 28 de Mayo de 2011 Norah Amsellem, Roberto Alagna, Dan Paul Dumitrescu, Tae Joong Yang . Dirección musical: Jesús López Cobos. Regie: Andrei Serban.
La Parisina Norah Amsellem sustituía en esta serie de funciones a la habitual Anna Netrebko en esta producción de Andrei Serban, que traslada la acción de las aventuras y desventuras de la bella y caprichosa Manon, a los años 50 del siglo pasado con algunas referencias cinematográficas relacionadas con el devenir de la protagonisa de la ópera, como un enorme cartel de la gran cinta de Mankiewicz "La condesa descalza". Por lo demás, la producción permite seguir la obra sin sobresaltos, sin que, en mi opinión, el cambio de época aporte nada. La soprano francesa posee una instrumento limitado en cuanto a volumen, potencia, timbratura y sonoridad. Además ,la proyección se ve perjudicada por una emisión totalmente in gola, nada libre y ayuna de enmascaramiento. Grave inexistente, centro pobre, sordo y estancado, el sonido gana brillo y timbre cuando asciende al agudo. Cantó y fraseó con gusto y cuidado, aunque sin contraste. Es lógicamente, idiomática, pero como intérprete, su Manon resulta más bien vulgar y falta de carisma.
Roberto Alagna posee, quizás, el último instrumento tenoril de verdadero divo. El timbre áureo, que parecía haberse transmutado en carbón no hace mucho, vuelve a lucir quilates. Con belleza, riqueza, expansión y personalidad tímbrica se enseñoreó de todo el recinto de la Staatsoper en cuando abrió la boca. Eso sí, los papeles dramáticos que ha afrontado, ya no le permiten estar cómodo en un papel como Des Grieux. El timbre se ha endurecido, está pesante y falto de elasticidad, lo que se puso especialmente de relieve en el aria del sueño. Asimismo, el paso al agudo resulta muy esforzado y apretado. Pasó las de Caín en el aria "Ah Fuyez" con ascensos estrangulados y cogidos a la gola, que no pasaban. Aún arrebatado, ardoroso y carismático, puede pasar por el juvenil Chevalier Des Grieux. Muy flojo el resto del elenco con un Lescaut y un Conte de Grieux pésimos. López Cobos se limitó a ejercer de routinier de semi lujo y exhibió la calidad de la magnífica orquesta, que ofreció detalles primorosos, pero completando un trabajo impersonal, anodino, sin verdadera tensión ni sentido narrativo y teatral.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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