Esta noche he asistido a la representación de
Narciso y Eco, de Jay Schwartz.
Algunos aficionados, no muy familiarizados con la música contemporánea, tal vez puedan pensar que a este tipo de óperas (una pieza de cámara, escrita para contratenor amplificado

, viola, percusión, órgano positivo y música electrónica), asisten principalmente jóvenes melómanos.
Nada más lejos de la realidad, con decirles que a mis 48 años suelo formar parte del sector juvenil, ya se hacen ustedes una idea del percal. El señor Mortier fue uno de los asistentes hoy, y debe estar en la media.
Narciso y Eco es una ópera en la frontera de lo que puede ser considerado ópera, como dijimos en su momento de obras como
Neither, de Feldman, o
...y si no, nos explotamos, de Spenser. Sigue textos de Ovidio con una música escueta, casi pidiendo perdón por la intrusión en el mundo del espectador, combinada con momentos donde una percusión agresiva tomas las riendas de forma espectacular.
En conjunto, tiene momentos interesantes, inspirados en ópera barroca, o incluso en elegías renacentistas, junto a una insistencia excesiva en el efecto "zumbido de enjambre", que usado con criterio puede crear desasosiego, pero cuya repetición cada pocos compases sólo consigue que el espectador tenga ganas de echar mano a un bote de Raid. También muy logrado el estallido sonoro hacia el final del primer acto, a la manera de una de las explosiones de materia ultraconcretada en las probetas de Spenser. Pero la duración, unos 90 minutos, era excesiva. En torno a 50, como
Neither, hubiera sido ideal, sobre todo teniendo en cuenta que el talento de Schwartz como compositor no parece a la altura del de Feldman.
El propio Schwartz tocaba el órgano y dirigía la ejecución. Me gustó el contratenor Charles Maxwell, y los dos percusionistas. El encargado de la viola, bastante hacía con evitar el papel de convidado de piedra.
La puesta en escena, era la típica minimalista, que en estos casos no se sabe si viene de las convicciones estéticas del regista, o de una falta de presupuesto. Muy llamativa la entrada en escena de la ninfa Eco (papel mudo), una especie de Cleopatra gótica (más susceptible de ser adoptada por algún relevante político nacional, que de despertar la concupiscencia de Narciso) llevada en volandas por unos señores vestidos de Coll, que supongo iban en busca del señor Tip, al que no encontraron en la sala. Claro, que la presencia posterior de un ciervo de aparatosa cornamenta y un balón de playa, bajaron un grado las expectativas creadas por la escenografía.
El espectáculo termina hacia las 22 horas (21'30 el Viernes) por si algún miembro del lado oscuro se anima a asistir, y necesita concertar ALSA de vuelta.
Un par de ejemplos sonoros:
http://www.youtube.com/watch?v=2t07HFHsMqQhttp://www.youtube.com/watch?v=6M3UhFgR42I